Surgida
como una rama de la inquisición, existió un
movimiento dedicado a la búsqueda y destrucción
de personas, la mayoría de sexo femenino, teóricamente
"endemoniadas" y sin cura, llamadas brujas. En cierta
forma se corporizaba a El Mal, el cual era eliminado con la
hoguera. Con el tiempo, se pudo comprobar que este movimiento
sirvió como efectivo método de eliminación
de enemigos y confiscación de bienes en nombre de "hombres
que luchan contra el demonio". La más famosa de
todas tuvo lugar en la ciudad de Salem, Estados Unidos.
En
muchas de las empresas actuales, la caza de brujas aún
es un método utilizado, donde constantemente se busca
al "culpable", el que una vez encontrado es seriamente
reprendido (si es en frente al resto de los empleados, mejor)
y permite respirar a los demás "sospechosos"
ya que, por esta vez, se salvaron de la hoguera.
En
cierta oportunidad pude presenciar una persecución
constante a un empleado encargado de pagos. Se sospechaba
que había hecho algunos negocios turbios con ellos
y con los vueltos, debido a que existía un rojo muy
importante en la cuenta bancaria. Esta persecución
fue tan intensa que el empleado presentó su renuncia,
dejando a la dirección de la empresa vía libre
para una auditoría interna. En realidad, se hicieron
tres auditorías, que lo único que encontraron
fueron algunos errores de registración, pero subsanables.
Lo interesante era que los montos estaban lejos de alcanzar
el 1% de la diferencia bancaria. Pero eso no importó,
ya que lo importante para los dueños de la empresa
era que había errores.
Ahora
bien, cada pago que hacía este empleado era controlado
y firmado por un directivo (lo hizo por casi tres años).
Entonces, ¿era realmente el responsable el empleado?
¿Por qué nunca se detectaron los errores o los
supuestos "negocios" durante los controles? ¿Era
que realmente no se controlaba, o que el directivo no estaba
capacitado para hacerlo? Estos interrogantes nunca se plantearon
ni se respondieron porque para el directorio de la empresa
ya habían encontrado un culpable, ya tenían
un chivo expiatorio, y porque según sus cálculos,
2+2 es igual a 30, que era la diferencia bancaria existente.
Finalmente,
¿sirvió la caza de brujas? Obviamente que no,
porque la diferencia bancaria se duplicó a los 60 días
de terminadas las auditorias.
Más
allá de la anécdota, la caza de brujas nunca
da resultados positivos porque se centra en el individuo en
lugar de los problemas. Lo único que genera es temor
e inestabilidad entre el personal, lo que genera una alta
rotación, a un costo enorme. Es hora de entender que
los empleados no son nuestro enemigo. También hay que
entender que el látigo y los gritos no son señales
de liderazgo o jefatura, son síntomas de falta de respeto
y falta de mentalidad abierta.
El
método para analizar los errores cometidos, sin caer
en la búsqueda del chivo expiatorio, debe contener
los siguientes pasos:
1.
Mentalizarse que el objetivo es subsanar un procedimiento
que permite que se cometan errores, y que la solución
que va a buscar debe ser beneficiosa para la empresa y para
los empleados.
2.
Preguntar (no interrogar inquisitivamente) cuáles fueron
los pasos, controles y registraciones que terminaron en el
error. Estas preguntas deben estar orientadas tanto a los
procesos principales, como a las tareas de terceras personas
que influyen de alguna manera en el trabajo que sufrió
el error.
3.
Analizar todo el flujo de información y las tareas
realizadas junto a la persona que las realiza y registra,
ya que realmente es esta persona la verdadera experta en ese
trabajo. Para analizarlas, existen varias herramientas, como
el diagrama de flujo o el análisis de causa y efecto
(o espinas de pescado, como se conoce). La idea es encontrar
los puntos que permiten o producen el error.
4.
Conocido el punto de error, buscar entre todos (empleados
y jefes) la mejor solución al problema. Cada propuesta
debe ser analizada con la finalidad de evitar el clásico
dicho: "Es peor el remedio que la enfermedad". El
brainstorming es una herramienta que recomiendo mucho. La
nueva solución debe permitir hacer más rápido
el trabajo y con mayor seguridad y tranquilidad. Si no se
logra mayor rapidez, lo mínimo aceptable es que se
haga en el mismo tiempo que antes.
5.
Encontrada la mejor solución (debe ser la mejor a criterio
de todos), se debe asentar el nuevo procedimiento por escrito,
en el manual de procedimientos que siempre debe estar accesible
a todos los empleados. Si no tiene un manual de procedimientos,
es buen momento para comenzar a confeccionarlo.
Como
podemos ver, hay un trabajo conjunto entre quien analiza las
tareas y quien las realiza. Busque soluciones a su gente,
déles seguridad, tranquilidad y, sobre todo, respételos
como colaboradores que son. Escúchelos y así
obtendrá lo mejor de ellos. |