Desde
hace mucho tiempo hemos escuchado frases como “dos cabezas
piensan mejor que una”, o “la unión hace
la fuerza”, demostrando la gran importancia del trabajo
en equipo. Pero es en la actualidad cuando notamos la verdadera
preocupación de las empresas por trabajar en equipo.
Sin embargo, trabajar en equipo es algo un tanto difícil
de lograr dada la diversidad de factores que influyen dentro
de un grupo.
Un
grupo se puede definir como dos o más personas que
interactúan, son interdependientes y se han unido para
alcanzar objetivos en común. Ahora bien, un equipo
de trabajo está constituido por las personas que trabajan
unidas en la ejecución de una actividad laboral.
Como
dijimos anteriormente, trabajar en equipo es algo difícil
de lograr, y por lo tanto, no todos los grupos de trabajo
obtienen el éxito deseado. Esto se debe a que existen
variables como la capacidad de los miembros del grupo, el
tamaño de éste, la intensidad de los conflictos
a solucionar y las presiones internas para que los miembros
sigan las normas establecidas.
Algo
que es muy importante conocer es que los grupos laborales
no están aislados. De hecho, forman parte de una organización
mayor y, por consiguiente, todo equipo de trabajo está
sujeto a las condiciones externas que se le imponen. Dentro
de estas condiciones están:
La estrategia de la organización
La
estrategia define las metas de la organización y los
medios para alcanzarlas. Por consiguiente, en un momento dado,
la estrategia de la organización podrá influir
sobre el poder que tengan diversos grupos de trabajo, los
cuales, a su vez, definirán los recursos que la alta
dirección está dispuesta a asignarles para la
realización de sus actividades.
Las estructuras de autoridad
Las
estructuras de autoridad definen quién depende de quién,
quién toma las decisiones y qué facultades tienen
las personas o los grupos para tomar decisiones. Por lo tanto,
aunque el equipo pueda estar dirigido por alguien surgido
del interior del grupo de manera informal, el líder
designado formalmente tendrá una autoridad que no tienen
los demás miembros.
Los
reglamentos formales
Cuantas
más reglas formales establezca la organización
a sus empleados, tanto más consistente y previsible
será la conducta de los miembros del grupo de trabajo.
Los
recursos de la organización
Algunas
organizaciones son grandes, rentables y tienen muchos recursos,
pero, por otro lado, hay organizaciones que no presentan estas
ventajas.
Los
logros reales de un grupo dependen, en gran medida, de su
capacidad. El hecho de que tenga o carezca de recursos como
dinero, tiempo, materias primas y equipo (asignados por la
compañía) guarda estrecha relación con
el comportamiento del grupo.
Los
procesos de selección de personal
Los
miembros de cualquier grupo de trabajo son, en primera instancia,
miembros de la organización a la cual pertenece el
equipo. Por lo tanto, los criterios que aplica la organización
para el proceso de selección determinarán el
tipo de personas que formarán sus grupos de trabajo.
La
evaluación del rendimiento y el sistema de recompensas
Otra
variante de la organización que afecta a todos los
empleados, y por consiguiente a los grupos de trabajo, es
el sistema de evaluación del desempeño y las
recompensas e incentivos.
Como
los grupos de trabajo forman parte del sistema general de
la organización, la conducta de sus miembros estará
condicionada por la forma en que la organización evalúe
el rendimiento y las acciones que son recompensadas.
La
cultura organizacional
La
cultura organizacional está constituida por la serie
de conductas y valores que son aceptadas o rechazadas dentro
de la organización.
Para
conservar una buena posición, los miembros de los grupos
de trabajo tienen que aceptar las normas de la cultura que
domina en la organización.
El
trabajo en equipo implica la concentración de esfuerzos
individuales para la consecución de los objetivos comunes
previamente establecidos.
Para
lograr una buena relación de grupo es necesario que
haya una organización racional de sus componentes,
pero esto no es posible si no existe un conocimiento de las
relaciones armónicas que deben existir entre los miembros.
Otro
factor que favorece grandemente el trabajo en equipo es la
organización de los roles de cada miembro, ya que la
incorrecta organización o la ausencia de ella, puede
crear la confusión de las mentes, la mala voluntad
y la desconfianza entre las personas como en los grupos.
Los
elementos que favorecen el trabajo en equipo son cuatro:
1.
La división del trabajo. Tiene como objetivo
llegar a producir más y mejor con el mismo o menor
esfuerzo, definiendo claramente las funciones que a cada miembro
del equipo se le han asignado y desglosando detalladamente
las actividades que corresponden a cada función.
Las
personas que forman el equipo deben estar preparadas técnicamente
para desarrollar esas actividades y como consecuencia asumir
las responsabilidades inherentes a ellas, tanto en lo referente
a éxitos como a fracasos, y también buscando
alternativas de solución a los diferentes problemas
o situaciones conflictivas que se presenten.
2.
Reuniones periódicas. Las reuniones periódicas
con la presencia del superior surten un gran efecto para las
relaciones del equipo, ya que en éstas se podrá:
exponer el o los problemas existentes; la persona responsable
del problema asumirá la responsabilidad de resolverlo
contando con el apoyo de la dirección y la colaboración
de los demás departamentos. Además, surgirá
lo que llamamos “brainstorming” o “lluvia
de ideas” para resolver el asunto, y el responsable
podrá evaluar y poner en práctica lo que mejor
convenga, según juzgue dé lugar, recordando
siempre los objetivos de la empresa.
Por
otra parte, es necesario que las personas con similares responsabilidades
se pongan en contacto y logren un intercambio de ideas y soluciones,
obteniendo un resultado superior a los que podrían
lograr individualmente. La importancia de estas reuniones
de coordinación radica en que con ellas se logra dar
a conocer hechos e instrucciones a los miembros del equipo;
contribuir a la formación de los asistentes, ya que
los familiariza con el sistema de exponer sus criterios, les
enseña a respetar las ideas de los demás, les
obliga o estimula a mantenerse actualizados a través
de lecturas, y les enseña a escuchar.
En
adición, podemos señalar que estas reuniones
también consiguen utilizar el mejor medio de ofrecer
información formal. Además, se llega a una conclusión
de mayoría con una consciente visión de conjunto,
lo que ayuda a conocer los problemas con integridad, erradicándose
las malas interpretaciones. Por último, involucran
a todos y a cada uno de los miembros del equipo, creciendo
de forma asombrosa la identificación con la situación
y, por consiguiente, con la empresa o institución.
3.
Conocimiento mutuo de los grupos. Una organización
es la suma de sus departamentos, y cada uno tiene funciones
específicas que justifican su razón de ser;
sin embargo, esto no quita que un departamento conozca las
funciones del otro, ya que en muchos casos el trabajo de un
departamento depende del de otro. Se debe tener una visión
global de la empresa o departamentos, de modo que se entienda
el engranaje general de la misma. Deben conocerse los grupos
más antiguos y tratar de consultar y asesorarse con
ellos; de igual modo, estos grupos deben tratar de aprovechar
iniciativas y buena disposición de los grupos nuevos.
En
otro orden de ideas, es necesaria la combinación de
la experiencia con la teoría. Todos sabemos que nuestras
empresas están llenas de personas que poseen una rica
experiencia adquirida con la práctica de muchos años
y que nuestros jóvenes profesionales y técnicos
vienen de las aulas con un gran cúmulo de teorías
que desean aplicar, y se encuentran con la infranqueable muralla
que les crea la práctica tradicionalista. En estos
casos, ambas partes deben fusionar los conocimientos, pues
ambas (la teoría y la práctica) son importantes.
4.
Enlace administrativo entre los equipos. El enlace
administrativo es la llave de las relaciones interdepartamentales
adecuadas, pero para que haya un buen enlace administrativo,
cada miembro del equipo debe tener en cuenta las siguientes
consideraciones:
– Comunicación de doble vía entre los
miembros del equipo.
–
Saber dar información.
–
Saber solicitar y ofrecer recursos.
–
Lograr que se resuelvan entre los miembros del equipo asuntos
sencillos sin necesidad de llegar a esferas superiores.
–
Que los miembros del equipo puedan ser buenos compañeros
de trabajo, sin celos profesionales ni intriga.
–
Mantener actitud de cooperación y cordialidad con cada
uno de los miembros del equipo.
–
Tener siempre presente que los recursos de la organización
están para el logro de los objetivos generales de la
misma, no para los objetivos particulares y específicos
de un departamento o persona.
–
Las diferencias de criterios deben mantenerse en un plano
puramente técnico y que jamás pasen al personal.
Hay
algo que ha quedado en claro, y es que el ente vital para
que exista un desempeño productivo por parte del equipo
de trabajo es cada miembro. Cada miembro del grupo debe poseer
cualidades que hagan que el equipo trabaje efectivamente.
El
trabajo en equipo significa poner en práctica algunos
principios de relaciones humanas, como son: comunicación,
cooperación, coordinación, reconocimiento de
la capacidad del trabajo que realiza otro miembro del grupo,
y confianza en el grupo.
Fuentes:
Robbins, Stephen P.: Comportamiento organizacional: concepto,
controversias y aplicaciones. Prentince Hall Hispanoamericana,
S.A. México,1994.
Ovalle, Lucía: Hacia una comprensión de las
relaciones humanas, su aplicación en el trabajo. Editora
Centenario, S.A. Rep. Dom. 4ª edición. 1999.
Goleman, Daniel: La inteligencia emocional en la empresa.
Javier Vergara Editor. España, 1999
Otros sitios de Internet.
(Lea
ahora la Segunda parte de este artículo.)
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