El
Protocolo es un conjunto de normas y reglas de aceptación
general que se observa en la práctica oficial.
Está basado en el llamado “principio de
cortesía internacional”. Ceremonial, por
su parte, es un conjunto de formalidades que reglamenta
las relaciones entre altas autoridades y personalidades
en las ceremonias y actos, de acuerdo a un principio
de igualdad jurídica, dando a cada uno de los
participantes el privilegio y las unidades a las que
tienen derecho. El Ceremonial es un elemento de orden,
creado para evitar fricciones y resolver divergencias.
A
las mujeres que trabajamos en ceremonial, nos acusan
de ser estructuradas a la hora de tomar decisiones.
Dicen que nos es difícil ser creativas, innovar
o asumir riesgos. Que estamos marcadas por los usos
y costumbres. Que dependemos del ámbito donde
desarrollamos nuestra profesión, o que “decimos
que trabajamos” pero en realidad nuestro trabajo
es solo diversión... Esas son apenas algunas
de las ideas que se tejen en torno a nuestro desempeño.
Veamos qué hay de cierto y qué no, en
cada una.
-
“Participar en cocktails, tés, reuniones
y otros eventos, no es
trabajar”.
Es
verdad que nuestro trabajo a veces nos lleva a participar
en eventos, de los cuales disfrutamos muy poco aunque
nos vean con una copa en la mano. Porque en la otra,
probablemente tengamos el listado de los invitados,
autoridades con sus ordenes de precedencia, y una agenda
telefónica. Además, estaremos analizando
como resolver conflictos que surgen a último
momento, si un invitado llega sin su esposa cuando ya
estaba su lugar reservado en la mesa, o venga acompañado
por otra persona más, que por su jerarquía
no puede ocupar ese lugar. La sonrisa en la cara y la
copa en la mano pueden estar indicando solo nuestra
habilidad para disimular un momento complicado.
-
“Eligió esta profesión para viajar
gratis”.
No
todo lo que reluce es oro. Y si bien puede ser muy agradable
tomar un avión, alojarse en hoteles 5 estrellas
o recibir a personalidades, parte de nuestro trabajo
consiste en estar permanentemente atentas a todos los
detalles. Los viajes pueden ser muy cansadores, en particular
si estamos trabajando antes, durante y luego del vuelo.
Ni que hablar si hay contratiempos con las partidas
o arribos, o en el destino donde al llegar tenemos que
organizar un evento.
-
”Si es profesional, deja de ser femenina”.
Una
cosa no es excluyente de la otra. Al contrario, y sobre
todo en esta actividad en la que estamos expuestas a
las miradas de todos. Las mujeres que trabajamos en
ceremonial debemos tener el suficiente criterio para
darnos cuenta que nos están observando pero que
por otro lado estamos trabajando. Aunque nos desempeñemos
en una fiesta, no somos “una invitada”.
Por esto, nuestra vestimenta deberá ser discreta.
-
“No podrá conciliar sus relaciones laborales
con las afectivas, y atender compromisos familiares”.
¡¿¿Por
qué no??! Es cierto que, como toda mujer que
trabaja, quizá debamos acomodar horarios, ser
más creativas y mas organizadas, pero nada nos
impide tener una vida personal, amigos, formar una familia
y criar hijos.
-
“No puede entablar una conversación sobre
política o negocios, porque no conoce de esos
temas”.
¿Por
que no? Justamente, nuestra profesión nos exige
estar informadas. Quizá tengamos que recibir
a un diplomático en un aeropuerto y acompañarlo
hasta un hotel, y a esa persona le agradará que
estemos al tanto de lo que ocurre en su país.
Por el contrario, lo ideal es estar muy informadas.
-
“Que trabaja en esta profesión sólo
para relacionarse”.
Indudablemente,
esta es una actividad social en la que se está
con gente, pero lo cierto es que a veces ni siquiera
reparan en nosotras. También hay que recordar
que a veces tenemos que estar muchas horas de pie y
a la intemperie; que no podemos ponernos una bufanda,
guantes o un abrigo muy grueso, y quizá deberemos
estar varias horas en un acto público, yendo
y viniendo, con frío o con calor.
-
“Que por estar tan pendiente de todas sus actitudes,
termina
siendo antinatural”.
La
verdad es que mientras estamos cumpliendo nuestro rol
debemos abocarnos a él, y no seríamos
buenas profesionales si no estuviéramos cumpliendo
todas las pautas. Por un lado porque están prefijadas,
y por otro porque es lo que corresponde y se espera
de nosotras. |