Los
gerentes generales argentinos tienen un desafío vital
en su gestión: articular los mandatos de los libros
de management, donde claramente se los invita a ser los visionarios
estrategas que marquen el norte y la realidad de la organización
en el tiempo y lugar que les ha tocado vivir y desarrollarse.
Durante
nuestras intervenciones profesionales con números uno
de organizaciones tanto multinacionales como nacionales, hemos
escuchado repetidas veces este precepto: “El Nº
1 debe ocuparse de la estrategia”, planificando acciones
a largo plazo y de fuerte impacto. Hemos escuchado también
que el gerente general “no debe ocuparse de los asuntos
locales u operativos, como señal de que sabe, puede
y quiere delegar de modo eficaz a la línea de altos
ejecutivos el resto de las tareas. Este supuesto sobre cómo
agrega valor a la organización el número uno,
se encuentra arraigado tanto en empresas familiares como de
capitales nacionales e internacionales. El status quo dice
que ser un buen Nº 1 es ocuparse fundamentalmente de
la estrategia.
Sobre
este paradigma nos encontramos que el mundo de los CEOs (su
agenda) se puebla de cócteles, reuniones, viajes internacionales,
largas reuniones con accionistas, etc., bajo la condición
de delegar en su capa gerencial o de jefaturas lo táctico
operativo para la consecución de los objetivos de negocio
que se proponen.
Como
una consecuencia de esta agenda, se reservan pequeños
espacios horarios para reuniones de coaching o de planificación
de acciones con consultoras externas, asumiendo una debilidad
en la organización de su rol, debido a que “el
día a día los come”. Asimismo, ciertas
investigaciones de prestigiosas instituciones del país
alegan que los ejecutivos argentinos son más “bomberos
que estrategas”, definición tendenciosa que responde
al mismo paradigma: si se ocupan del día a día,
algo están haciendo mal.
Nuestra
experiencia en procesos de consultoría y coaching para
gerentes generales nos permite asumir una perspectiva radicalmente
diferente: los líderes que logran éxitos sustentables
en el tiempo, favoreciendo el crecimiento del negocio y la
gobernabilidad de la empresa, son aquellos que dedican un
importante porcentaje de su agenda en acciones táctico-operativas.
Otra de las claves detectadas es que se registran en su agenda
de trabajo de corto, mediano y largo plazo, acciones que buscan
generar impacto replicador, teniendo en cuenta los stakeholders
de modo equilibrado.
Aquella
mirada diferente que logramos fortalecer en líderes
exitosos, surge de asumir su responsabilidad social y económica
hacia fuera y hacia dentro de la organización, de modo
de articular sus acciones para el logro del “efecto
dominó”, entendiendo que todo lo que pasa por
su día a día debe influir directa o indirectamente
en el negocio de la Organización y es a la vez operativo,
táctico y estratégico.
El
marco de trabajo que planteamos incluye diferentes perspectivas,
que se articulan y modifican simultáneamente, y a partir
de las cuales el gerente general da cumplimiento a la misión
de la empresa, y que deben estar presentes sistemáticamente
en su agenda de trabajo.
Perspectiva
del negocio
Su
foco de trabajo es sostener y propiciar una subsistencia de
crecimiento y desarrollo, asegurando los resultados a largo
plazo.
Las
variables, desde esta perspectiva son:
-
Definición de los negocios actuales
-
Imaginación de futuros escenarios e impulso de nuevos
negocios
-
Activa construcción de nuevos escenarios
Perspectiva
estratégica
Su
foco de trabajo es generar el plan global de la organización
para el logro de los objetivos del negocio.
Las
variables desde esta perspectiva son:
-
La misión y las implicancias del negocio
-
La visión y los valores de la organización
para el logro de los objetivos
-
Visualizar y operar sobre las capacidades organizacionales
existentes y requeridas
Perspectiva
política
Su
foco es el sistema de encuadre en el entorno.
Las
variables desde esta perspectiva son:
-
La empresa y la sociedad en un ámbito de orientación
a resultados
-
Comprensión de la relación entorno, estructura
y misión, y operar sobre esos ejes en la comunidad
Perspectiva
táctica operativa
Su
foco es lograr acciones con los altos ejecutivos en la búsqueda
de influencia indirecta.
Las
variables desde esta perspectiva son:
-
Asegurar la lectura de las acciones requeridas para el logro
de objetivos
-
Gestionar las personas en el marco de valores organizacionales
-
Propiciar cuadros de reemplazo sólidos y flexibles
-
Liderar desde el ejemplo
Realizada
esta distinción, podemos comprender que el trabajo
sobre la perspectiva estratégica en un marco teórico
equilibrado da respuesta a aproximadamente el 25% del tiempo
de un Nº 1, teniendo que completar su agenda con el trabajo
basado en el negocio, la política y lo táctico-operativo.
Por
último, una óptima utilización del tiempo
radica en entender al Nº 1 como el que crea su agenda
focalizado en la renovación permanente de la empresa
a partir de acciones coordinadas y articuladas, en búsqueda
de réplicas efectivas desde los diferentes actores
implicados (sus directores y gerentes a cargo).
Como
hemos sostenido desde hace algunos años, no alcanza
con destronar la frase que “todos los Número
1 deben estar en la estrategia”, sino que además,
podemos completar nuestra idea argumentando que parte importante
de su agenda debe esta compuesta por los problemas del día
a día (táctico-operativos), el megocio y el
contexto o mapa político, y lo que los libros llaman
también "estrategia", pero en su justa medida. |