Muchas
veces hablamos de "competir". A diario leemos o
nos enteramos que tal o cual empresa ha acaparado una significativa
cuota de mercado al tornarse extremadamente competitiva. Pero
¿qué es en sí la competitividad? ¿En
qué criterios se basa actualmente? Para responder a
estas preguntas, esbocé algunas pautas orientativas.
En
principio, podríamos decir que la competitividad actual
se basa en los siguientes pilares:
Organización
dinámica y eficaz: Menos jerarquías
y mayor horizontalidad en la toma de decisiones. Establecer
funciones y responsabilidades de forma clara. Promover unidades
de negocios y grupos de trabajo autónomos, que puedan
establecer fuertes sinergias entre sí.
Invertir
en excelentes profesionales: Contratar, motivar y
mantener un equipo de profesionales interdisciplinarios altamente
cualificados para hacer frente a un entorno dinámico,
cambiante e innovador.
Empleo
de Nuevas Tecnologías: Las herramientas tecnológicas
están ya al alcance de cualquier competidor. El no
emplearlas a fondo implica una enorme desventaja.
Creatividad
e Innovación: Debe generarse en cada persona
y en todos los sectores y áreas de la empresa. Hay
que potenciar esto al máximo.
Inteligencia
Emocional. Pensamiento Lateral: Constituyen poderosas
herramientas para competir con éxito, generar y encarar
nuevos negocios y fidelizar clientes y colaboradores, amén
de su enorme valor intrínseco. Todos deben aplicarlas.
Reutilización
de recursos y sinergias: Aprovechar todas las sinergias
que puedan existir a la hora de encarar nuevos proyectos.
Reutilizar el know-how, instalaciones y tecnología
disponible.
Actuar
de forma proactiva: Desprenderse del esquema de reaccionar
“a posteriori” frente a la competencia, para anticiparse
a ella. De un esquema “reactivo” pasar a otro
“proactivo”.
Marketing
Uno a Uno: Personalizar los productos, servicios,
procesos y acciones para cada cliente. De esta forma se incrementa
la calidad de relación con ellos, se conocen y resuelven
sus quejas, aumenta su fidelidad, se identifica mejor a los
clientes más importantes y se detectan nuevas oportunidades
de negocios.
Outsourcing:
Concentrarse en lo que la empresa hace mejor (I+D, Management
y Marketing) y tercerizar otras actividades.
Alianzas
estratégicas: Deben incrementar nuestro valor
de marca e imagen, y mejorar significativamente nuestro posicionamiento
en la mente de los clientes. Los productos y servicios resultantes
de cada alianza tienen que ser percibidos como muy ventajosos
por los clientes. Aspectos tales como la gestión, tratamiento
de bases de datos y acciones conjuntas, deben definirse y
aceptarse con total claridad y precisión para evitar
posteriores conflictos.
También
podríamos definir la competitividad como la capacidad
de diferenciarnos del resto de empresas. Pero en este sentido,
deberíamos tener presente que, para ello, todos los
atributos que agreguemos a nuestro producto o servicio deberían
ser juzgados como de gran valor por nuestros clientes, y no
solamente por los miembros de la empresa. Aquí no cuenta
lo que el equipo de desarrollo crea, sino lo que en realidad
perciban los clientes. Además, cada innovación
puede ser (y de hecho, tarde o temprano lo será) imitable
por los competidores más cercanos, perdiendo de esta
forma todo su valor. Entonces, cuando se estime una estrategia
que otorgue aspectos diferenciales, hay que calcular cuánto
tiempo lo serán en realidad, o dicho de otra forma,
cuánto tardará la competencia en anularlos.
Sólo hasta ese momento podremos disfrutar del incremento
o mayor satisfacción de nuestros clientes.
Con
respecto a la innovación, si bien es uno de los pilares
de la competitividad, posee también ciertas aristas
que hay que saber pulir. Una de ellas es que toda innovación,
como es lógico, se anticipa a su demanda, o dicho de
otra forma, en algunos casos todavía no existe demanda
para este nuevo desarrollo. Entonces hay que saber promoverla
y agilizar su adopción.
Podría,
por otra parte, considerarse que un aumento constante en la
calidad de nuestros productos o servicios redundaría
en un enorme factor diferencial, que incrementaría
siempre nuestros beneficios. Pero esto tampoco es así.
Aumentar la calidad y las prestaciones hasta un cierto nivel
está muy bien, pero pasado determinado umbral, no sirve
ya para diferenciar nuestro producto, sino que se transforma
rápidamente en un conjunto de costes que no incrementan
beneficios.
En
cuanto a reducir precios para diferenciarnos y competir, tenga
presente que esto sólo genera una confrontación
de precios con nuestros competidores, donde sólo gana
quien dispone de mayores reservas financieras y costos más
bajos.
Todo
tiene, como se ve, aspectos positivos y negativos a tener
presentes a la hora de instrumentar estrategias competitivas.
Pero permítame destacar el empleo del Marketing Uno
a Uno, el Marketing de Frecuencia (una subdivisión,
si se quiere, de éste) y las soluciones CRM:
Marketing
Uno a Uno
Sobre
los Clientes: Identifique debidamente a sus clientes,
en especial a los más importantes. Averigüe sus
quejas y reclamos; instaure soluciones. Sepa a cada momento
qué desean sus clientes, y de qué manera su
portafolio de productos y servicios cubre, o no, estos deseos.
Esté siempre dispuesto a innovar e introducir mejoras
a lo ya existente. Instaure un Servicio de Atención
al Cliente, y en base a sus datos, establezca sólidos
planes de satisfacción y fidelización.
Calcule
y tenga presente: Cuánto cuesta captar un
nuevo cliente (recuerde que siempre es más rentable
y menos trabajoso el venderle más a un cliente existente,
que captar uno nuevo). Estime además los costes de
todo el servicio de atención, establezca los beneficios
resultantes, y amplíe esta perspectiva a los posibles
clientes que uno satisfecho y leal le puede traer.
Relaciónese
con sus clientes: Implemente todas las medidas necesarias
para promover y facilitar el diálogo con sus clientes
(números de atención gratuitos, reuniones mensuales,
etc.).
Valore
la personalización: Toda la empresa debe conocer
e implementar las técnicas del marketing personalizado,
y conocer sus enormes ventajas:
-
Desarrolla relaciones sólidas y duraderas con cada
cliente.
- Incrementa
su nivel de satisfacción y fidelidad a la empresa.
- Permite
descubrir nuevas áreas de negocios.
- Otorga
una sustancial ventaja competitiva.
Marketing
de Frecuencia
Se
puede implementar, por ejemplo, mediante el uso de una tarjeta
que garantice la obtención de descuentos o puntos intercambiables
por regalos. Esta metodología nos permite diferenciar
a nuestros clientes en virtud de su volúmen y calidad
de compra, o sus hábitos de consumo; por otra parte,
permite a la empresa tratarle personalizadamente, y adecuar
sus ofertas para satisfacer mejor las expectativas de cada
segmento.
Soluciones
CRM (Customer Relationship Management)
Instrumentar
soluciones CRM que abarquen la totalidad de departamentos
y áreas de nuestra empresa, redundaría en un
enorme factor diferencial. Soluciones que sirvan para identificar,
tratar y satisfacer mejor a nuestros clientes, a la par de
procesar y compartir toda la información resultante
de los distintos procesos, automatizar gestiones, instrumentar
y controlar el desarrollo de nuevos productos, su almacenamiento,
las campañas de marketing y hasta la gestión
de ventas y atención al cliente.
Un
ejemplo: Un asiduo lector ingresa en el sitio web
de una editorial y distribuidora online. Ya ha comprado varias
veces allí, y además, ha dejado constancia de
cuáles son sus gustos y preferencias. Por tanto, el
sitio web le recibe cordialmente, y a su consulta le muestra
qué nuevos títulos han salido al mercado, títulos
éstos que, por supuesto, son totalmente acordes a sus
afinidades. Esto es CRM. Como también lo es todo el
proceso posterior a la compra (envío del libro, emisión
de la correspondiente factura, etc., etc.).
He
aquí algunas herramientas capaces de transformar nuestra
empresa en una empresa competitiva. Pero tal vez la más
importante de todas resida en el propio ser del directivo
y empresario. En su espíritu siempre dispuesto a mejorar
y anticiparse a lo que pidan sus clientes. En su deseo constante
por aprender y mejorar día a día. En su intención,
firmemente mantenida, de participar y triunfar en un mundo
cada vez más competitivo, pero no por ello menos apasionante. |