El
tradicional ejecutivo moderno vive apurado, mientras
habla por su blackberry, hace anotaciones en una palm,
se amarra los zapatos, fuma un cigarro y hasta es capaz
de manejar su auto. ¿Como pueden hacer todo eso
al mismo tiempo?
Una
investigación reciente mostró que los
típicos ejecutivos del siglo 21 tienen placer
en no tener tiempo para nada. Trabajan 12 a 14 horas
diarias, no toman vacaciones y frecuentan a su familia
por internet o en fotografía. Generalmente no
saben en que curso van sus hijos.
Una
de las cosas más extrañas que se ve en
la actualidad es la relación del ejecutivo con
el estrés. Hasta hace unos años era visto
como una señal de alerta, que les indicaba que
algo estaba errado. Pero los ejecutivos del siglo 21
creen lo contrario, el estrés es ahora una señal
de status, una demostración de que se es productivo,
con talentos y listo para un ascenso.
Tengo
un amigo ejecutivo, Mauricio, que fue al médico
a realizarse un checkup, sólo porque su empresa
se lo exigió. Aceptó de mala gana ya que
no tenía tiempo que perder. Días después
recibió los resultados del médico cardiólogo.
"Mauricio, usted está muy bien, no tiene
nada".
Mauricio
se molestó mucho. Amenazó con procesar
al facultativo si aquel resultado llegase a ser público.
Esto perjudicaba su imagen, no se veía bien en
el medio trabajar como ejecutivo lleno de compromisos
y no estar estresado para poder comprobarlo. Sus superiores
podrían ver en esto una falta de compromiso con
las metas, budget, balance, scorecard y cosas parecidas.
Pero
el día llegó y Mauricio sintió
una extraña sensación, una falta de equilibrio.
Se apoyó en la mesa, más blanco que el
comercial del detergente en polvo en el que estaba trabajando,
y murió.
Llegó
al cielo. Al ver a todos de camisón blanco circulando
de nube en nube, sin usar distintivo con foto, el ejecutivo
vio las oportunidades que había. De inmediato
pensó cómo podría sacar provecho
de esto. Como estaba acostumbrado a no usar intermediarios
y actuar rápido, fue a hablar con San Pedro:
–
Pedro, estimado amigo, un placer, ¿cómo
ha estado? Bonitas sandalias. Bien… vamos
al grano, acabo de llegar al paraíso hace tan
solo un par de horas y ya me di una vuelta por las dependencias
y conocí el modus operandi, así que quería
hacerle algunas sugerencias para mejorar la productividad.
Por ejemplo, repensar la estrategia de corto plazo,
crear un sistema de descripción de cargos, establecer
metas y objetivos, hacer reingeniería celestial,
romper paradigmas e implementar programas motivacionales
del tipo “El cielo es suyo”.
Al
escuchar todo esto, San Pedro se restregó los
ojos, balanceó las llaves y dijo:
–
Hijo, estoy realmente impresionado.
El
ejecutivo se sintió en las nubes y pensó
que a lo menos sería ascendido a vice-presidente
del paraíso. Entonces preguntó:
–
Entonces, ¿concuerda?
–
No –dijo San Pedro–. Esto quiere decir que
tendrás mucho éxito en nuestra competencia.
Porque acabas de describir exactamente como funciona
el Infierno.
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