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He
extractado para usted 10 consejos esenciales para ayudarle
a mejorar su liderazgo. Medite cada uno, aplíquelos
a su vida, y verá cómo se incrementan sus posibilidades
de éxito.
Consejo
1: Avance sin miedo al fracaso
Cuando
aparezca el miedo a equivocarnos, cuando temamos fracasar,
busquemos un sitio tranquilo, alejemos de nuestra mente el
bullicio cotidiano, serenémonos un poco y pensemos
las cosas con tranquilidad. Antes que nada, usted no puede
enfrentar cualquier desafío laboral o personal si está
estresado por los posibles resultados. Eso sólo repercutirá
en una disminución de su capacidad para analizar detenidamente
las cosas y reaccionar como corresponde ante las circunstancias.
No se angustie por el resultado final: ocúpese de las
tareas actuales. ¿Qué debe hacer para lograr
esa meta? En eso concentre sus esfuerzos y energías.
Si se aboca con tesón a realizar bien cada etapa de
su proyecto, si no desfallece ante la aparición de
las primeras complicaciones, si cada día se levanta
con la firme determinación de completar su cuota de
trabajo para acercarse al resultado deseado, de seguro habrá
dado lo mejor de sí, y nada deberá reprocharse.
Hizo todo lo mejor que pudo. Y por ello, estará orgulloso
de su esfuerzo.
No
tema al fracaso por anticipado. Eso sólo le cortará
sus alas. Le paralizará. Recuerde que nadie tiene esa
enorme capacidad de hacerle abortar proyectos enteros, como
puede hacerlo usted en un abrir y cerrar de ojos. Sus miedos
e inseguridades se pueden conjugar con mayúscula cuando
se combinan con la presión de tiempos ajustados o de
superiores que exigen una tarea libre de cualquier equivocación.
Si usted deja obrar a sus miedos, ellos desharán rápidamente
todo el camino que usted se empecinó en recorrer hasta
la fecha. Tenga presente que sólo usted les da vida
para que ellos puedan mutilar sus sueños. Y usted merece
avanzar. Merece concretar sus metas, aunque éstas no
se plasmen en la medida en que usted previamente las concibió.
Con esfuerzo y perseverancia, de alguna forma se concretarán.
Y usted no puede perderse la satisfacción de estar
allí cuando eso pase.
Si
lo que ocurre es que usted se encuentra ante un desafío
y no sabe qué camino tomar, si avanzar o retroceder,
y teme equivocarse, analice un poco las cosas (sobre hechos
fundados, no meras suposiciones sin base sólida) y
luego, si decide avanzar, no cuestione su decisión.
Avance. Recuerde que usted ve el mundo a través de
sus propios cristales. Y cada persona posee un juego único
y personal de cristales. Por ende, unos ven las cosas como
una permanente oportunidad, y otros las ven como una crisis
constante. Unos avanzan decididos hacia lo que desean lograr
en la vida, y otros se atemorizan con suposiciones propias
sobre un mundo que no es como lo conciben. Todo depende de
lo empañado (o traslúcido) que esté cada
cristal. Y es usted quien tiene la potestad de darse cuenta
que una cosa es “cómo usted percibe las cosas”
y otra muy distinta, “cómo son las cosas en sí”.
Ante ello, tal vez se sorprendería si le dijera que
muchas cosas en la vida carecen de forma manifiesta, y que
cada uno de nosotros las impregnamos con nuestros preconceptos
y paradigmas. ¿Hay que cambiar las cosas? A veces basta
con cambiar la manera en que las percibimos. Si esa manera
cambia, y logramos despejar nuestros preconceptos, muchos
miedos huirán por la ventana.
Pero...
¿y si fracaso? Permítame decirle que quien nada
hace, jamás fracasa. Pero tampoco nada consigue. Si
usted fracasa, aprenderá de los errores que cometió,
y en la próxima oportunidad que tenga, logrará
el éxito. ¿Ve el valor de un fracaso? Así
es: aprender, aprender siempre. Muchos líderes del
mundo de los negocios, la cultura, los deportes o la política
han logrado llegar a donde están merced a múltiples
fracasos. Porque fracasar no es el problema. Qué hacer
con el fracaso es el verdadero problema.
Quien
utiliza el fracaso como un maestro que le ayuda a mejorar,
y continúa avanzando, llegará al éxito.
Quien, por el contrario, sucumbe ante él, está
perdido. No todo puede ser éxito en la vida, cierto
es. Hay que prepararse también para aquellos momentos
sombríos, donde nuestra buena fortuna parece alejarse.
En esos períodos, lo que no debe fallar es nuestra
confianza en nosotros mismos. No hace falta que le diga que
usted ya ha probado una y mil veces que vale, que es un profesional
que puede afrontar logros de mayor envergadura. El hecho de
que en determinado momento pueda fallar en algunas cosas no
menoscaba sus logros anteriores ni puede empañar lo
mucho que hará en el futuro. Es apenas una situación
algo desagradable que deberá sortear. Y lo hará,
porque debe hacerlo. Debe construir mucho más. Todavía
le falta alcanzar lo mejor de sí. No ha dado lo máximo
de su potencial, eso le está esperando en el futuro.
Y para llegar a él, debe hacer frente a las dificultades
del presente. No se desmoralice. No renuncie. Continúe
su camino.
Consejo 2: Formule una idea exacta de lo que desea
Una
persona logra cosas importantes en la vida cuando tiene perfectamente
claro lo que quiere. Cuando lo ve en su mente. Cuando puede
describirlo con palabras que le ayuden a delimitar lo deseado
de manera precisa. Antes no. Antes de que pueda colocar con
exactitud lo que quiere sobre un papel (para mirarlo todos
los días y saber hacia dónde deberá encaminar
sus esfuerzos), lo que tiene es tan sólo un vago deseo.
Algunas
personas se sientan a la vera del camino y se preguntan, en
un momento u otro de la vida, por qué alguien alcanzó
lo que a ellas les hubiese gustado lograr. Se preguntan...
pero no miran que esa otra persona ha esbozado sus objetivos
claramente. Supo hacia dónde iba. Tuvo la mano firme
en un timón guiado por una carta de navegación,
mientras que quien le envidia, tal vez giró años
enteros, dejándose llevar por los vientos hacia rumbos
errantes.
Consejo
3: Siempre tiene una oportunidad delante de sí
En
un artículo anterior comenté: “Dos profesionales
técnicamente similares, con idénticas posibilidades,
pueden, a lo largo de su vida laboral, obtener resultados
totalmente opuestos. Mientras uno busca siempre cómo
amoldarse mejor a las circunstancias y aprovechar cuanta oportunidad
se presenta, el otro se debate en una madeja de supuestas
dificultades, viendo oscuridad donde tal vez sólo falte
un poco más de luz. La manera de ver las cosas de cada
uno influirá en los resultados finales: el optimista
luchará siempre con renovados bríos por lograr
su objetivo, y si debe amoldarse a circunstancias negativas,
lo tomará como una excelente posibilidad para explotar
nuevas facetas hasta ahora dormidas; pero el pesimista se
quedará siempre mirando la vida pasar frente a su ventana,
criticando lo mal que van las cosas (las suyas) aunque el
resto avance.” ¿Conclusión? La vida, personal
y profesional, muchas veces es el resultado de nuestra actitud
ante las cosas. Ver la media botella llena nos impregna de
esperanzas e ilusiones, y en los momentos difíciles,
nos da energías para seguir adelante. Ver la media
botella vacía siempre, ante cualquier cosa que pase,
sólo nos debilita, nos impide crecer, avanzar y vivir
saludablemente. ¡Imagine la cantidad de oportunidades
que una persona, con visión negativa de la vida, puede
perderse a lo largo de los años!
Consejo
4: Siga adelante, sin descanso
No
alcanza con saber lo que se quiere. Ni siquiera con desearlo
fervientemente. Hay que ir por ello. Hay que trabajar, sin
prisas pero sin pausas, hasta conseguirlo. Y sobre todo, no
desanimarse cuando aparezcan (infaltables siempre) las primeras
piedras en el camino. Nuestra determinación por alcanzar
las metas se convierte en nuestro piloto de navegación.
Nos marca un rumbo a seguir. Mira siempre hacia el horizonte,
buscando la tierra ansiada. Mantiene firme la mano sobre el
timón de los acontecimientos. Observa cada tanto la
brújula de las tareas por realizar, y hacia ellas establece
el curso. Nuestra determinación por lograr lo que deseamos
nos anima a continuar. Cuando estamos desanimados por los
pobres resultados iniciales, se acerca a nosotros y con insistencia,
nos levanta para continuar. Pero ¿cómo crear
esta firme determinación? Sencillamente, apasionándonos
por lo que hacemos y queremos lograr. La pasión, más
que la simple razón, es la verdadera impulsora de las
acciones humanas. Con pasión, todo se puede. Sin ella,
el mundo languidece.
Consejo
5: No haga presente su pasado
Hay
dos cosas de las que podemos estar seguros. La primera es
que el futuro todavía no existe como algo tangible
(está, sí, en nuestra cabeza). Y la segunda,
que nuestro pasado jamás volverá, ni podremos
modificarle (aunque tenazmente se esfuerce por aparecer, también
en nuestra cabeza). Y aquí debo confesarle algo, y
es que el pasado y las semillas del futuro pueden entrelazarse.
Lo hacen a través de un puente cotidiano: nuestro presente.
Si vivimos de cara al pasado, amargándonos por lo que
hicimos o dejamos de hacer, por las oportunidades perdidas,
por los proyectos malogrados, lo único que conseguiremos
será condicionar nuestro presente. Le restaremos vida,
le amargaremos o, lo que es aún peor, le tornaremos
inoperante. Si esto ocurre, nuestro futuro (suma potencial
de todos nuestros esfuerzos presentes) se verá condicionado
también. Lejos de ser lo que desearíamos que
fuese, se convertirá en una continuación de
nuestras frustraciones.
Por
ello, aprenda de su pasado, pero déjelo atrás,
sobre todo emocionalmente. Los errores existieron, es cierto,
pero su única utilidad, aquí y ahora, es la
de darle a usted experiencia, brindarle una nueva forma de
ver y encarar mejor las cosas. Si desecha esto, y sólo
toma la dosis emocional que le produce el recordarlos, pierde
toda posibilidad de dejar de cometerlos, y sobre todo, de
avanzar. Avanzar hacia nuestra meta: ser mejores líderes
y personas. Ser, no simplemente parecer. Porque, por supuesto,
no es lo mismo. Lo uno es esencia y lo otro, una imagen que,
desprovista de contenido, se volverá contra nosotros.
Consejo
6: ¡Motivado, ahora y siempre!
Para
liderar su vida personal y profesional, nada mejor que motivarse
con imágenes positivas de lo que espera conseguir.
Veamos un ejemplo. Usted está en una agencia de viajes,
observando con detenimiento ese afiche que anuncia unas maravillosas
vacaciones en el Caribe. Hay algo que ha llamado su atención,
y ahora observa la imagen de una playa de suave arena, bañada
por un mar cristalino. Usted ya se imagina allí, disfrutando
del sol. Le agrada lo que imagina, y de hecho, ya está
mirando con atención el resto de imágenes que
componen el cuadro. Desea enterarse de los beneficios y condiciones
porque sus vacaciones se acercan y usted considera que se
merece esto. ¿Lo ve? Así actúan las imágenes
positivas, trasladándole por anticipado, motivándole
a lograr lo que desea. Y esto se aplica a todo en la vida.
Pase
delante suyo imágenes positivas de aquellos logros
alcanzados, para sortear momentos difíciles del presente.
Piense: “Si llegué hasta aquí, ¿qué
me impide continuar y lograr lo que deseo?” Cree otras
imágenes donde se vea logrando lo que quiere, disfrutando
a pleno de sus beneficios. Ello le ayudará a motivarse
a sí mismo, y a no desfallecer cuando los obstáculos
aparezcan en su camino.
Consejo
7: Arriesgue un poco más
La
vida misma es el mayor de los desafíos, y si hablamos
de “riesgos”, dígame usted si alguien le
aseguró que vivirá hasta los cien años.
Nadie, ¿verdad? Pues bien, si la vida misma no está
asegurada, ¿puede sorprendernos que para vivir debamos
asumir ciertos desafíos y sus riesgos? Pretender conservar
las cosas inmóviles, y con ello escapar a los desafíos,
o a los cambios, es totalmente absurdo.
Todo
cambia. Nosotros mismos lo hacemos a diario sin darnos cuenta.
Y todo lo que emprendamos involucra cierto riesgo. Pero el
nivel de riesgo depende de nuestra capacidad para acotarlo.
¿Cómo? Mediante nuestra experiencia y formación,
una sólida actitud para enfrentar las cosas sin miedos
injustificados (si algo falla, ya lo arreglaremos, pero si
nunca nos animamos, jamás sabremos si no lo hubiésemos
logrado), y por supuesto, el consejo de quienes pueden saber
más que nosotros sobre el tema, además de analizar
(o dejar que otros lo hagan por nosotros) toda la información
disponible para tomar una decisión fundada en certezas.
Cierto
es que decidir sobre algo sin bases firmes, o en total desconocimiento
sobre lo que se decide, es riesgoso. Pero como puede verse
al analizar el párrafo anterior, no lo es cuando se
cuenta con apoyo. Si carecemos de preparación, toda
decisión en nuestra vida se convertirá automáticamente
en riesgosa. Busque entonces el nivel de preparación
suficiente para que la sensación de riesgo deje de
paralizarle. Pero luego, actúe.
Consejo
8: Logre nuevos y mejores resultados
Quien
se queja porque no obtiene mejores resultados al encarar sus
asuntos, debería pensar antes en las causas que en
los efectos. Si no cambian las causas, tampoco cambiarán
los efectos. Si cada vez los resultados obtenidos son más
pobres, uno debería reformular (total o parcialmente)
la manera en que intenta producirlos.
Mire
sus habilidades desapasionadamente. ¿En qué
destaca? ¿Qué cosas puede realizar que le abran
mejores puertas para lograr otros resultados? Evite ver las
cosas (y las posibilidades) como hasta ahora lo hizo. Si mira
el mundo siempre de la misma forma, es muy probable que obtenga
los mismos resultados. Entonces, haga lo siguiente: vea su
producto o servicio bajo un prisma más general. Aparte
de los clientes que ahora tengo, ¿a quién podría
servirle, con algunos cambios? ¿Quién más
necesita las prestaciones esenciales que brinda? No se limite
al entorno conocido. Bucee en nuevos escenarios. ¿Cómo
puedo llegar a ellos? ¿De qué manera podría
promocionar mi producto o servicio, para esos clientes potenciales?
¿Sobre qué beneficios debería hacer énfasis?
¿Cuál sería la mejor manera de comunicarme,
en un ida y vuelta, con mi nuevo mercado?
Si desea nuevos y mejores resultados, deberá cambiar
su manera de hacer las cosas, y como sabemos, todo cambio
empieza en la mente. Primero, hay que modificar nuestra actitud
hacia él. Para que algo cambie realmente, debemos comprender
y asimilar en nuestro interior la necesidad de modificar nuestras
actitudes. Luego, y sólo luego, podrá cambiar
nuestro comportamiento. Los resultados cambiarán con
él.
Consejo
9: Diseñe un futuro a su medida
En
el mundo hay dos tipos de personas: quienes reaccionan a los
cambios (algunas veces luego de cierto tiempo), y quienes
los producen o se anticipan a ellos. Los primeros son reactivos,
y los segundos proactivos. Tórnese proactivo, porque
el futuro lo construyen las personas dinámicas, que
establecen las circunstancias para que éste ocurra
de acuerdo a sus expectativas.
Los
grandes líderes, a lo largo de milenios, han establecido
las condiciones para que ocurrieran los cambios. Usted puede
(y debe) provocar las circunstancias que motiven el futuro
que desea para su profesión y persona. Crear el futuro
consiste en eso: crear los caminos para llegar a lo que ansía.
Nunca quedarse esperando a que la oportunidad llame a su puerta;
hay que poner la puerta delante de la oportunidad que usted
haya concebido.
Si
el camino ya está, muy bien, a seguirlo. Si no está,
a construirlo. Haga que las cosas pasen, porque el que espera
simplemente, es aventajado por el que construye sin cesar,
día a día, hora a hora. Transfórmese
en un generador de circunstancias, y haga de eso su llave
maestra para lograr sus metas.
Consejo
10: Construya mejores relaciones
El
liderazgo se basa muchas veces en las relaciones, pero en
las auténticas relaciones, que conllevan la empatía
como su ingrediente fundamental. Ponerse en el lugar de los
demás, comprenderles y motivarles, son características
esenciales que todo líder debe fomentar y aplicar a
diario.
La
comprensión pasa por entender el punto de vista de
nuestro interlocutor, y saber (además de valorar) que
lo que dice y cómo lo dice, se basa en sus experiencias
y forma de ver la vida. Y por qué no, en sus prejuicios.
El líder, por ello, no impone; convence. No ordena;
dialoga. No confronta; busca la cooperación. Para ello,
debe escuchar mucho más que hablar. Debe actuar con
generosidad para cosechar de los demás en idéntica
moneda.
Aquí
no tienen cabida ni el ego ni la soberbia. El auténtico
líder se rodea de personas más capaces que él
en determinados asuntos, y eso jamás le induce a intentar
dominarlos o coartar la libertad del grupo para tomar iniciativas.
Sabe que todo intento de controlar al otro, de acotarlo, demuestra
un problema de inseguridad propia, de incapacidad para ver
que los demás son tan buenos profesionales como puede
serlo él. Y pueden desempeñar perfectamente
su trabajo. Por ello, quien desea desarrollar el liderazgo,
debe trabajar mucho sobre sí mismo, a fin de fortalecer
su carácter. El trabajo es de por vida, pero los beneficios
bien valen la pena.
Hasta
aquí, estas 10 sugerencias para ayudarle en su liderazgo.
Si desea ampliar el tema, puede consultar mi libro “Cómo
desarrollar un liderazgo superior” (www.lulu.com/content/677230) |
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