No
es novedad que muchos empleos se están evaporando,
y lo más probable es que el suyo esté en la
lista. Para sobrevivir sólo le queda recoger el guante
de la reinvención personal, partiendo por evaluar cuánto
vale en el mercado sin el apellido organizacional. No es lo
mismo agregarle un cargo y empresa a su nombre que usarlo
solo. Puede ser dramático el choque con la realidad.
Suponga
que mañana lo despiden y tiene que empezar a vender
sus servicios personales, ya sea como consultor o contratista,
o quizá como un entrepreneur moderno.
El
principal obstáculo que deberá enfrentar está
entre sus dos orejas. Hay que pensar de forma independiente,
lo que puede ser lo mismo que hacerse el harakiri.
La
idea es evaluar cuáles son sus talentos, habilidades
y competencias y cómo poder transformar a usted en
“su marca”, pero no cualquier marca, sino una
importante, que haga la diferencia, que deje un legado y,
claro, que transforme a usted en una persona importante.
Traducir
esos talentos escondidos en un producto o servicio económicamente
viable y con un comprador dispuesto a pagar, después
de años cumpliendo funciones organizacionales que otros
le han impuesto, constituye un tremendo desafío para
quien ha vivido de un empleo muchos años.
No
hace falta mucho dinero para salir adelante. Lo que necesita
es pasión, entrega, una red de contactos, y un deseo
abrasador de dar el siguiente paso.
Piense
en Gandhi, no tenía un peso y fundó la mayor
democracia del mundo.
Busque
amigos y contactos. De seguro encontrará expertos que
le prestarán tiempo, que es lo más valioso,
y lo más probable, le facilitarán sus instalaciones
para las primeras pruebas y lo incentivarán a seguir
adelante.
Trate
de viajar ligero, externalice sus necesidades y no se
llene de costos fijos, oficinas, equipamiento, mobiliario
y empleados. Programe un encuentro con sus cuatro mejores
amigos que ya tienen sus propios negocios o son independientes,
aprenda de los errores de ellos. ¿Por qué cometer
los mismos errores, si hay tanto nuevos errores que cometer?
Proceda
con su proyecto como si se tratase de una campaña de
recaudación de fondos con fines humanitarios. Piense
en reclutar aliados que posean talentos complementarios a
los suyos y tengan espíritu emprendedor. Diga adiós
a las tareas y hola a los proyectos.
Decidir
lo que va a hacer es fácil. Lo difícil es decidir
lo que no va a hacer. Desaprender viejos conocimientos y hábitos
será el mayor desafío.
Describa
en pocas palabras una cosa UNICA que lo diferencie, pero pensando
en grande. Póngala por escrito. Colóquela en
el vidrio retrovisor del auto, en la pantalla de la computadora,
en todas partes. Sea capaz de explicarlo en 26 palabras o
menos.
Sencillamente,
tiene que saber mucho sobre algo que tenga un valor significativo
para un puñado de clientes potenciales. Aquí
valen poco los títulos y los MBA, guárdelos
por el momento, no impresionará a nadie con ellos.
Si usted no tiene competencias claramente vendibles, imposible
que se constituya en un Usted = Su marca.
Usted
será tan genial como las personas con que se relacione.
La
vieja economía dice: haz un plan y aténte a
el. La nueva economía es tan fluida y cambiante que
las reglas son diferentes. Sueña sin poner límites,
extiende el pulgar y empieza el viaje... Sé flexible,
abierto a la sorpresa y audaz. Y llegue a sentirse cómodo
con la perspectiva de estar incómodo.
¿Qué
ha hecho usted hoy para fomentar una conducta independiente,
arriesgada y orientada hacia la generación de una marca
propia? Piense en eso.
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