En
el pasado escribí algunos principios básicos
acerca del primer pilar que hace a muchos vendedores ser exitosos
mientras que otros fracasan en el intento.
Debemos
mantener en mente que el pilar fundamental que hace a un vendedor
ser de alto rendimiento es su autoestima. Definitivamente,
sin ésta en un nivel aceptable, por más que
se le impartan clínicas de ventas, capacitación
de campo, talleres, etcétera, simplemente no va a tener
los resultados deseados. (Si usted no ha leído la primera
parte, le recomiendo lo haga para que pueda comprender en
su totalidad lo que sigue >>> Ver
primera parte)
Asumamos
que el vendedor ya tiene su autoestima sana, en un nivel aceptable.
Ahora pasemos al segundo pilar:
Carácter
de servicio
Todas
las técnicas de ventas que se le presenten o enseñen
a un vendedor son reducidas a nada si éste no cuenta
con un verdadero carácter de servicio a los demás.
No
importa cuánto conozca el vendedor de los productos
o servicios; no importa cuán bonito se exprese; si
el vendedor no cuenta con un carácter enfocado al servicio,
simplemente no obtendrá resultados positivos.
No
cabe duda de que en medio de nuestra sociedad consumidora,
el carácter de servicio se ha perdido por muchos vendedores
que pretenden ser exitosos solamente distribuyendo productos
o servicios que no llegan al corazón de los consumidores.
Pero ante todo este asunto, es válido preguntar: ¿cómo
se puede formar el carácter de servicio para ser un
vendedor de alto rendimiento?
Definitivamente,
existen personas que tuvieron la dicha de nacer con ciertos
dones y talentos que los hacen natos en el carácter
de servicio. Sin embargo, para muchos que no nacimos con esos
dones y talentos existe la oportunidad que con una buena dosis
de voluntad y deseo podemos formarnos el carácter de
servicio y convertirnos en vendedores de alto rendimiento.
Muchos
hombres y mujeres envueltos en el mundo de las ventas tienen
el mal entendido de que el arte de la venta es meramente el
acto de ir y ofrecer un servicio, convencer al prospecto,
negociar el precio, entregarle el producto o darle el servicio,
y luego, bye, adiós. ¡Qué lejos están
estas personas de su verdadera comprensión!, y que
se dicen dedicadas a una profesión tan linda y tan
noble. Me gusta siempre recordar que ninguna empresa puede
prescindir de vendedores, porque en el momento que lo haga
simplemente conocerá las filas del fracaso y terminará
extinguiéndose, posiblemente culpando a la competencia
o la crisis financiera que atraviesa el mundo.
Una
empresa dedicada a crear productos o servicios que necesitan
ser consumidos por la sociedad, es posible que pueda prescindir
de la secretaria, del contador, del gerente, pero jamás
podrá prescindir de un vendedor de alto rendimiento,
aun en tiempos de crisis.
Recuerdo
en mis años de vendedor, que luchaba diariamente por
vender lo suficiente para pagar mis pasajes del autobús,
tres comidas al día, y cada fin de mes lograr reunir
los 75 dólares que me cobraban por rentarme un cuartito,
donde mi única compañía era un “sleeping
bag”, una cobija para taparme, una ollita de un litro
de agua para calentar mi sopa y mi café por las mañanas,
pero vaya tristeza la mía; que ni esos mínimos
gastos lograba recaudar de mis ventas.
Puedo
decirle y asegurarle que entrenamiento tenía suficiente,
pero tan cerrada estaba mi mente que me alegraba ir a los
entrenamientos y clínicas de ventas, no por la información,
sino más bien porque era cuando lograba un desayuno
con dignidad.
En
esos tiempos –aunque me avergüenza decirlo–
no intentaba vender por servir a los demás. De hecho,
era lo que menos me interesaba. Más bien, me enfocaba
en vender por desesperación y no por servir. Ese era
mi gran fracaso, “vender por desesperación”.
Jamás
olvidaré el día cuando el Gerente de Ventas
de Anaheim California, Audel Chacon, me dijo: “Axel,
tú no sirves para vender; no pierdas más tu
tiempo, ve y busca un trabajo donde te paguen un sueldo, porque
no tienes el carácter de servicio, y cuando alguien
no tiene el carácter de servicio, será bueno
en muchas cosas; pero no para ventas”. Le confieso que
esas palabras hirieron mis sentimientos, me hicieron llorar,
pero aun en mi llanto y dolor le pregunté a aquel Gerente:
“¿Audel, siempre le he admirado, me gusta su
carro, me encantan sus trajes, su reloj, me fascina su casa,
pero le ruego, si para ser exitoso como usted necesito carácter
de servicio, por favor dígame qué tengo que
hacer para lograrlo?”.
Me
dijo: “Voy a cambiarte de zona, y vas a trabajar con
Miguel Palacios. El te va a enseñar a ser un vendedor
de alto rendimiento. Aquí comparto con usted lo que
aprendí y durante años apliqué en lo
que carácter de servicio se requiere:
1.
Conózcase a usted mismo:
En
verdad, si desea llegar a ser un vendedor de alto rendimiento;
debe empezar a tener un pleno y absoluto conocimiento de su
personalidad. Es necesario empezar por su propia imagen.
Cuide
su apariencia personal. Todo vendedor que anhela conocer las
alturas del éxito en las ventas, debe siempre vestir
a la altura, sin importar los productos o servicios que venda.
Muchos vendedores cometen un grave error al descuidar su apariencia
personal, creyendo que los productos o servicios que venden
no ameritan una buena vestimenta.
Comprenda:
cuando digo “buena vestimenta” no estoy diciendo
que se vista de ropa costosa. Hoy en día usted encuentra
trajes, zapatos y corbatas de alta calidad a muy buenos precios.
Pero
conocerse a sí mismo también significa que usted
sea conciente de esas emociones y actitudes negativas que
posee, y empiece a hacer lo debido para convertirlas en emociones
y actitudes positivas. El vendedor de alto rendimiento no
puede darse el lujo de ir por las veredas donde encuentra
los futuros clientes con un rostro que brota amargura, enojo
y tristeza, porque eso no le contribuirá a crear confianza
con sus futuros clientes.
El
vendedor de alto rendimiento debe transitar por las veredas
donde se encuentra con los futuros clientes con un rostro
que brille de alegría, que en su sonrisa brote entusiasmo,
fe, y que pueda crear una atmósfera de confianza con
todos los que le rodean.
Conocerse
a sí mismo también significa practicar la honestidad
e integridad con sus clientes, amigos y familiares.
La
primera lección que tuve del señor Miguel Palacios
fue ir a jugar tenis una mañana. Disfrutamos un baño
sauna, desayunamos y nos fuimos a nuestra rutina del día:
“Tocar puertas para presentar los beneficios que traían
a la familia al contar con una enciclopedia para las consultas
educativas de los hijos”.
Cuando
llegó la hora del almuerzo, obtuve la lección
que definitivamente dio una pauta para un gran cambio en mi
vida. (Aplique los pasos para construir su autoestima a un
nivel saludable.)
2.
Aprenda a escuchar a los demás:
Señores,
yo era de los que hablaba y hablaba y nunca me cansaba de
hablar. Pero, ¿sabe algo? No sabía lo que hablaba.
El vendedor de alto rendimiento solamente provoca a su prospecto
a que hable de sus necesidades. Yo cometía el error
de hablar sin conocer las verdaderas necesidades de mis prospectos.
Para
escuchar a los demás es necesario desarrollar la virtud
de la serenidad, la paciencia y la cordura. Siéntese
frente a su prospecto y formule una pregunta clave con la
cual su prospecto se sienta motivado a hablar de sus necesidades,
sus sueños, sus deseos, sus deficiencias, sus fortalezas.
Es curioso, pero a todos los seres humanos, nos gusta contar
con la oportunidad de expresarnos.
Tenga
en mente: todo lo que su prospecto diga será usado
por usted más tarde para persuadirlo de que sus productos
o servicios le traerán a su vida una gama de beneficios.
Todo
vendedor que no aprende a escuchar a su prospecto está
perdiendo caudales de fortunas que se quedarán tiradas
en el camino, que tarde o temprano otro vendedor con astucia
y buena actitud aprovechará.
3.
Conozca sus productos o servicios:
Déjeme
contarle algo por lo cual seguramente usted se reirá
de mí. Yo vendía libros, pero jamás en
mi vida había leído un libro, menos la enciclopedia.
Yo repetía un conjunto de palabras que estaban en una
carpeta, pero solamente eso, “palabras”, sin emoción
alguna, sin sentimiento alguno.
Después
empecé a leer libros, a conocer mi producto, pero aún
no había descubierto la nobleza del producto que yo
vendía.
Todo
producto o servicio que se encuentra compitiendo en un mercado,
es garantizado que cuenta con una nobleza, aun así
sea un carro, una bicicleta, un libro, una casa, una película,
un avión, en fin, lo que sea, tiene su nobleza y genera
su demanda. Es obligación del vendedor descubrir la
nobleza en dicho producto y hacerle el planteamiento correctamente
a su cliente, generándole una oferta que terminará
motivando al comprador a quedarse con el producto o haciendo
uso del servicio.
Puedo
asegurarle que si practica este principio va a tener éxito,
simplemente porque cuando se acude a las emociones del ser
humano es casi imposible recibir una negativa. Lo he practicado
con mi esposa, con mis hijos, con mis clientes, y lo he enseñado
a miles de vendedores, y siempre me causa placer recibir comentarios
de los beneficios al aplicarlos.
Conozca
sus productos, tenga presente todos los beneficios en cuanto
a calidad y exclusividad, pero no olvide la nobleza de sus
productos, y le puedo garantizar que esa es la clave para
convertirse en un “cerrador” de alto rendimiento.
Cuando
usted logre conectar la nobleza de sus productos o servicios
con las emociones de su prospecto, usted se ha convertido
en un gran vendedor de alto rendimiento, y no habrá
crisis que lo detenga para mantenerse en los primeros lugares
en ventas.
Solamente
recuerde: “todo producto o servicio tiene su propia
nobleza y genera su propia demanda”.
4.
Sea objetivo en su presentación:
El
vendedor de alto rendimiento siempre ha de saber prescindir
de sus propios gustos e intereses, y debe siempre ponerse
en la posición de los prospectos encaminados a convertirse
en clientes. Por lo tanto, el vendedor siempre debe estar
atento a su prospecto para descubrir cuáles son sus
preferencias, su gustos o bien sus necesidades.
Una
de las formas de interpretar las necesidades, preferencias
o deseos del prospecto, es conocer y dominar el lenguaje verbal,
visual y fisiológico del prospecto. Los clientes hablan
con los ojos, con las manos, y hasta con los colores de su
piel.
Ser
objetivo en la presentación significa tener claro el
vocabulario de las ventas, es decir; conocer las posibles
objeciones que el prospecto va a decir, y anteponerse a ellas.
Ser
objetivo significa ser entusiasta durante el proceso de la
presentación, explicar con toda la cortesía
los beneficios del producto o servicio, ser cordial con el
prospecto, siempre brindándole a éste la oportunidad
de preguntar, comentar, opinar, sobre los beneficios del producto
o servicio.
Siempre
llamar a la persona por su nombre o apellido. Para cumplir
con este proceso es necesario adquirir el hábito de
memorizar los nombres de las personas desde la primera vez
que dijeron su nombre. He visto que cuando este principio
se aplica, automáticamente se despierta una admiración
hacia el vendedor por haberse memorizado el nombre.
Muchos
prospectos comentan algo así: “usted tiene buena
memoria”, “qué bueno que se le quedó
mi nombre”, “usted sí es bueno”,
y expresiones como éstas. Cuando son dichas por los
prospectos, siéntase halagado y dichoso, porque es
muy probable que cierre su venta ese mismo día.
Demuestre
madurez en su presentación, nunca pierda su estabilidad
emocional. Dicho de otra forma; no se desespere enfrente del
prospecto, mantenga un equilibrio emocional cuando explique
los beneficios de sus productos o servicios, y asegúrese
de siempre mirar a los ojos a su prospecto.
Cuando
un vendedor demuestra madurez emocional en el proceso de la
venta, dicha acción le permite afrontar casi cualquier
situación por muy desagradable y comprometida que ésta
sea, y lo capacita, a la vez, para ser comprensivo y responsable
con sus acciones.
Un
vendedor viene a constituirse técnicamente en asesor
y consejero de un prospecto con deseos de adquirir un producto
o servicio.
5.
Desarrolle pasión por lo que vende:
Nadie,
absolutamente nadie, podrá ser vendedor de alto rendimiento
si no siente pasión por lo que vende.
Para
desarrollar una incontrolable, vehemente y ciega pasión
por un producto o servicio, es menester creer que el producto
o servicio realmente es el mejor que existe en el mercado.
Sin esta dosis, estoy seguro que nadie podrá calificar
a conocer los más altos peldaños de éxito
y realización en las ventas.
No
venda un producto por necesidad solamente, no venda un servicio
solamente por el sueldo o la comisión que le van a
dar por cada venta que usted realice. Usted debe vender porque
siente una inconformidad dentro de usted y una desesperación
cuando un día se termina y usted no le presentó
a nadie las bondades y la nobleza del producto.
Cuando
una persona dedicada al ramo de ventas vive con una incontrolable
pasión por sus productos, siempre va a encontrar nuevas
alternativas para captar nuevos prospectos, y nunca tendrá
su mente dispuesta a escuchar asuntos negativos de los productos
o servicios. El vendedor apasionado siempre se sentirá
como el adolescente enamorado que a todos sus amigos les muestra
la fotografía de la chica.
La
pasión por un producto o servicio dentro de las ventas
siempre será el pasaporte hacia el éxito para
la máxima realización de un individuo dentro
del campo.
Para
lograr ser vendedor de alto rendimiento se debe estar claro
y definido que se siente pasión, inspiración
y una gran motivación por el producto o servicio que
se ofrecerá, ya que está demostrado que sin
estos ingredientes en el corazón del vendedor, se mostrará
muy poco interés, y caminará sin propósito,
lo que tarde o temprano dejará de ser una aventura
placentera y se convertirá en un tedioso compromiso
a realizar todos los días.
Para
ser vendedor se requieren virtudes que ya están en
usted por naturaleza. Tal vez no están desarrolladas,
pero sí están latentes, esperando que usted
toque a la puerta, las despierte, y se atreva a ponerlas en
acción.
Usted
debe tener en cuenta que los esfuerzos que haga no determinan
lo que usted logra; lo que determina lo que usted puede lograr
en la vida estará basado en la dimensión de
su fe, en la visión que usted ponga en su corazón
y en la creatividad con la que desempeñe sus actividades
de ventas todos los días.
Solamente
recuerde: autoestima sana y un carácter forjado hacia
el servicio son los dos primeros pilares para ser exitoso
en el mundo de las ventas y convertirse en un vendedor de
alto rendimiento.
Vaya
por el camino siempre soñando y deseando brindar sus
servicios a alguien; pero hágalo con un corazón
dispuesto y un carácter de servicio, y puedo asegurarle
que más de uno le dirá que sí a sus productos
o servicios.
A
todos los lectores les deseo éxito en sus actividades.
Recuerde que siempre me hace muy feliz recibir noticias suyas.
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