El
principal factor que desfavorece la motivación hacia
la creatividad está en la forma de contratar personal
profesional.
¿Qué
gerente en plena posesión de su racionalidad contrataría
intencionalmente a alguien a quien le llevase mucho tiempo
comprender la cultura de la empresa, o que dejase incómodos
a los colegas? ¿Quién perdería tiempo
contratando un candidato cuyas habilidades ni siquiera son
necesarias para la empresa? ¿O quién daría
empleo a una persona que nunca hubiese trabajado anteriormente
en la solución de problemas semejantes a los que afligen
a la empresa en este momento? “Gente con experiencia
en el cargo”, como se señala en los avisos de
prensa.
Mientras
tanto, todos esos casos ofrecen una óptima oportunidad
para la formación de empresas que quieran hacer de
la innovación un estilo de vida.
Gran
parte de las empresas seleccionan a los candidatos con mayor
capacidad de ambientación, cuya sociabilidad les permita
comprender rápidamente el trabajo o ejecutarlo “de
la forma correcta”. Mientras tanto, toda empresa moderna
requiere de la aceptación de profesionales que muestren
cualidades innovadoras. Caso contrario, todo funcionario nuevo
en poco tiempo se torna una imitación pura y simple
de los demás colegas, eliminando así cualquier
posibilidad de que las nuevas ideas surjan y sean siquiera
probadas, transformándose en un clon.
Es
necesario buscar entre los postulantes a personas que cultiven
una alta autoestima, autocrítica desarrollada, capaces
de percibir las señales sutiles. Personalidades autónomas
y mal ajustadas, que descompensen la cultura organizacional,
que alarguen los horizontes de todo lo que es pensado, percibido
o dicho dentro de la empresa.
Mientras
las personas excesivamente críticas de sí mismas
acostumbran a decir “amén” a todo, la gente
que cultiva una buena autoestima piensa y actúa de
forma independiente. Son individuos confiados que no dejan
de creer en sus ideas, aunque sean rechazadas y criticadas.
Contratar personas que nos hagan sentir incómodos,
inclusive personas de las cuales no gustemos, es otra forma
de encontrar algunos desajustados que ignoren y rechacen el
código organizacional, aumentando la diversidad de
aquello que las personas piensan y hacen.
En
muchos procesos de selección se cuelan algunos desajustados,
que son los primeros críticos de los productos de la
empresa, transformándose en gente indeseable en la
organización, pero que pueden llegar a ser personas
cruciales para el éxito de la empresa. Sus ideas pueden
generar los nuevos productos que la empresa requiere en el
futuro.
¿Qué
piensa de la vida humana?, le preguntaron al filósofo
Pitágoras, quien respondió: “Es como los
juegos olímpicos. Unos compiten por espíritu
deportivo, otros por la fama o el dinero, y la mayoría
son simples espectadores”.
Otra
forma de despertar la creatividad, consiste en contratar personas
con habilidades aparentemente innecesarias para la empresa.
Si eso le parece ridículo, sepa que se trata de una
práctica relativamente común en las empresas
de diseño de productos, para las cuales la creatividad
es una cuestión de vida o muerte.
Si
yo fuese gerente de una empresa que dependiera de la innovación,
iría más lejos todavía, importando conocimiento
fresco. Contrataría gente que nunca hubiese estado
tratando de resolver los mismos tipos de problemas con los
cuales yo estuviese lidiando. En el proceso creativo, la ignorancia
es una bendición, sobre todo en las primeras etapas.
Hay un dicho que dice: “si quieres saber de agua, no
le preguntes a un pez”, haciendo alusión a que
éste sólo se dará cuenta de que vivió
en el agua cuando esté agonizando en las manos del
pescador.
La
manera más fácil de conseguir ese elemento de
frescor es contratando novatos o personas con otras experiencias,
gente que observe lo que un experto no pueda ver.
En
mi experiencia en la materia he verificado que los nuevos
servicios y productos se producen en las empresas justamente
con la gente nueva, novata o ajena al rubro, que no tiene
o aún nadie les embutió en la cabeza que deben
pensar solo en las utilidades de corto plazo y en la jubilación
precoz.
Una
vez que el talento golpea la puerta, el próximo paso
es incentivarlo, para generar los cambios que la empresa requiere
y mantenerse lucrativamente en el mercado. |