Muchos
responsables de Recursos Humanos deben hacer frente a la expatriación
de los ejecutivos de la empresa o deben contratar a candidatos
exteriores para cumplir con una misión en el extranjero.
La expatriación es un proceso complejo que debe ser
planificado con tiempo. En este artículo hemos tratado
de poner de relieve los puntos claves para facilitar esta
tarea.
Calcular
el presupuesto de la “expatriación”
Los
profesionales de Recursos Humanos deben conocer el costo de
la vida en el país de destino para poder determinar
las necesidades del empleado. Estas informaciones se pueden
encontrar en algunos sitios web como Directmoving.com, donde
se pueden encontrar estimaciones del presupuesto de un expatriado
y de su familia, país por país. Además,
el sitio ofrece informaciones sobre los diferentes sistemas
tributarios. Pero para obtener informaciones precisas es necesario
recurrir a los servicios de un consultor.
Para
poder calcular el costo de un empleado para la empresa, se
debe realizar un estudio sobre los impuestos que han de ser
pagados en el país de destino, además es necesario
saber si existe una convención fiscal entre el país
de origen y el de destino. La empresa debe conocer con exactitud
las condiciones de residencia fiscal, los porcentajes de tributación,
los beneficios y las deducciones fiscales posibles, así
como las condiciones de cotización al régimen
de seguridad social del país en cuestión.
La
empresa debe determinar también los costos que va a
tomar a su cargo: el alojamiento temporal, los pasajes de
avión para regresar una vez por año al país
de origen, el seguro de salud o los beneficios que piensa
proponer al empleado.
Los
criterios de selección de los candidatos
Una
vez que se ha establecido el presupuesto necesario, la siguiente
etapa consiste en comenzar a buscar los apoyos logísticos
necesarios. Antes que nada, se deben realizar las diferentes
gestiones consulares para la obtención de visas, permisos
de trabajo o de residencia. A menudo la obtención de
estos documentos suele tomar bastante tiempo (variable de
un país a otro).
El
responsable de Recursos Humanos debe tener conocimiento de
los documentos necesarios para enviar los efectos personales
del empleado hacia el país de destino. Por ejemplo
algunos países, como Australia, tienen condiciones
específicas sobre la importación, y en China
es necesaria una prueba de residencia antes de importar cualquier
tipo de objeto. La embajada del país puede informar
y asesorar sobre todos estos detalles.
Seleccionar
al mejor candidato
La
primera decisión importante que debe tomar el responsable
de Recursos Humanos es saber si existe un candidato interno
que pueda cumplir con esta misión, o si será
necesario contratar a alguien del exterior.
Varios
factores deben ser tomados en consideración, sobre
todo el nivel lingüístico del candidato y su conocimiento
del país de destino. Obviamente, alguien que ya haya
tenido una experiencia en el extranjero es el candidato idóneo.
Pero antes de tomar una decisión, se deben tomar en
cuenta las competencias y ciertas variables como la familia
del candidato.
Si
el cónyuge trabaja, ¿podrá encontrar
fácilmente un empleo en el nuevo país? En ese
caso, el cónyuge necesitará también ayuda
para encontrar un empleo. Si el empleado tiene hijos en edad
escolar, se deben tomar las disposiciones para la inscripción
de los chicos en una escuela internacional.
Si
se ha tomado la decisión de contratar a un candidato
exterior, el método de selección debe ser determinado
minuciosamente. Sin embargo, el responsable de Recursos Humanos
puede recurrir a uno de los múltiples sitios internet
que proponen candidatos en el mundo entero.
Negociar
el contrato
Una
vez que se haya encontrado al candidato ideal, se debe negociar
el contrato de trabajo. Es necesario que el empleador y el
empleado expongan sus puntos de vista para que quede claro
lo que cada uno de ellos espera del otro.
El
lugar de trabajo es una cuestión que ha de ser tratada
de manera muy detallada. El empleado debe saber precisamente
no sólo el país en el cual va a trabajar, sino
también la localización exacta de las oficinas
y la zona geográfica de la actividad profesional.
El
empleado debe tener conocimiento de la duración exacta
de la misión. Si la duración depende de ciertos
objetivos específicos que han de alcanzarse, debe conocer
por lo menos el período estimado. El contrato debe
precisar también si hay un período de prueba
y cuánto tiempo va a durar. Además, el empleado
debe saber bajo qué criterios va a ser evaluado durante
este período.
El
contrato debe especificar cuáles serán las funciones
y obligaciones, así como las responsabilidades y objetivos
que el empleado ha de cumplir durante la misión. El
candidato debe estar informado de las personas que estarán
bajo su responsabilidad.
El
contrato debe estipular el salario anual que el empleado va
a recibir, al igual que las primas y aumentos que recibirá
durante la misión. El candidato debe saber exactamente
en qué se basan estos aumentos: si se trata de logros
personales o de aumentos que se hacen a todos los empleados.
El
contrato debe incluir también todos los detalles concernientes
a los beneficios que el empleado va a recibir y los límites
de los mismos: casa, coche, personal doméstico, alojamiento
temporal, etc. La empresa puede proponer también un
viaje para buscar una vivienda en el país de destino.
Si
la empresa pone a disposición del empleado un automóvil,
se debe precisar si se tratará de un vehículo
que pertenece ya a la empresa o de un vehículo nuevo.
Además, se debe determinar si el empleado puede usarlo
con fines personales y si es responsable de los gastos de
mantenimiento y del costo de las reparaciones.
Si
la empresa reembolsa los gastos de escolaridad, el monto debe
ser establecido. Además, se especificará si
se requiere una contribución por parte del empleado.
Es
necesario incluir también en el contrato el número
de viajes pagados que pueden ser efectuados hacia el país
de origen y si el empleado debe contribuir con estos gastos
para él o para los miembros de su familia. Se debe
establecer también el tiempo mínimo que el empleado
debe permanecer en el país de destino antes de poder
efectuar el primer viaje hacia el país de origen.
El
contrato especificará también las vacaciones
a las cuales tendrá derecho el empleado, así
como también los días feriados que son respetados
en el país de destino.
El
contrato debe indicar cuál es la responsabilidad de
la empresa en caso de desempleo y definir cuál será
el monto de las contribuciones del empleado. El empleado debe
saber si el seguro protege a la familia y, si no es el caso,
si debe pagar un seguro adicional y cuál será
el monto de dicho seguro.
El
reembolso de los costos de la mudanza debe ser especificado,
así como también el monto límite de este
reembolso. Si el empleado es responsable de los documentos
necesarios para la importación de sus efectos, esto
debe ser estipulado en el contrato.
Si
el contrato se puede renovar, las condiciones deben ser explicitadas
en el primer contrato.
A
pesar de todas las precauciones que son tomadas, no todas
las expatriaciones son un éxito. Es por eso que en
el contrato se debe prever una cláusula de ruptura,
las circunstancias de esta cláusula deben ser establecidas
de manera clara y precisa, así como también
la jurisdicción responsable en caso de conflicto.
Preparar
la mudanza
Se
debe prever un alojamiento temporal y la vivienda definitiva
del empleado. Esto implica tener un buen conocimiento del
mercado inmobiliario del país o el tener que recurrir
a los servicios de una compañía de relocalización,
lo cual disminuye los costos de hotel y evita la pérdida
de tiempo para el expatriado.
Si
la empresa no paga el alojamiento temporal, el tiempo de transporte
de los efectos personales del empleado debe ser establecido
de manera clara. Además, es posible que el empleado
y su familia necesiten un alojamiento temporal antes de partir,
una vez que la mudanza de los efectos haya sido efectuada.
Dependiendo
de la experiencia del empleado y de su nivel de conocimiento
del idioma, la empresa debe prever cursos de idiomas y de
preparación cultural. Hoy en día existen muchas
soluciones de e-aprendizaje intercultural.
Para
estar seguro de que la expatriación será un
éxito se aconseja hacer que tanto el empleado como
su familia sigan un seminario de formación intercultural.
Existen dos tipos de formaciones: una para los hombres de
negocios y otra exclusivamente reservada a las familias.
Asistencia
durante la misión
El
nivel de ayuda y asistencia es variable, según el tamaño
de la empresa. Las grandes corporaciones como Shell o Schlumberger
tienen toda una red intranet disponible para los empleados
y sus cónyuges. El empleado debe tener muy claro antes
de partir la ayuda que la empresa podrá prestarle tanto
a él como a su familia una vez en el país de
destino.
Preparar
el regreso
Es
muy importante poder preparar el regreso del empleado al país
de origen. Muchos estudios muestran que más del 40%
de los empleados que son repatriados abandonan la compañía
tras el regreso al país.
A
menudo las empresas dejan de lado la cuestión del retorno
y arriesgan de esta manera la inversión que representa
un empleado que ha adquirido una experiencia en el extranjero.
El
choque cultural del retorno puede ser difícil de superar
para las familias, es por eso que un programa de adaptación
es igualmente necesario.
Profesionalmente,
un repatriado estará muy preocupado ya que espera ser
colocado en una posición en relación con su
nueva experiencia. Las preocupaciones personales conciernen
el alejamiento de la familia y de los amigos. Además
los hijos de expatriados deben enfrentar la ansiedad de volver
a la escuela y de adaptarse nuevamente al país.
En
conclusión, es prácticamente imposible anticipar
todas las eventualidades, pero esta lista le puede ayudar
a evitar los problemas o los malentendidos más frecuentes.
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