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Cuando
John, un ejecutivo norteamericano, llegó a Latinoamérica
hace un año, quedó extasiado con su nuevo trabajo
en una multinacional que le brindaba todas las posibilidades
de crecimiento profesional –a pesar de ser el tercer
país donde le tocaba vivir, siendo los anteriores europeos–.
La posibilidad de contar con diversos beneficios, como playas,
nieve, etc., no podían dejar de ser para él
y su esposa, Susan, grandes atractivos para iniciar esta “aventura”
en Latinoamérica.
Los
primeros días constituyeron toda una experiencia deslumbrante,
todo parecía tener algo de su ciudad natal, Dallas,
a pesar de las diferencias abismales con la cultura latina.
La gente le parecía “wonderfoul”, y el
clima le resultaba “divino”.
Este
período, llamado de “luna de miel”, es
también aplicable a los latinos que se instalan en
cualquier país del mundo, principalmente en otros países
del continente. Es
un período en el que todo es novedad y encantamiento
con el país anfitrión, y dura un mes aproximadamente.
Transcurrido
este período los problemas comienzan a surgir y parecen
tener una dimensión mayor y diferente. Por ejemplo:
idioma, compras, colegios, comida, cultura, mentalidad, transportes,
habitación, y ni hablar de los problemas derivados
de la falta de puntualidad latina.
Esta
situación afectaba más a Susan y sus dos hijas,
por convivir con estos “problemas” diariamente
en el supermercado o con la empleada. A John la “cuenta”
se la pasaban al llegar en la noche de su trabajo, y afectaba
su desempeño laboral. Pero él estaba en su “burbuja”
laboral y no sentía el efecto que su esposa Susan debía
soportar todos los días.
A
esta fase se le ha llamado el período de “hostilidad”,
y tiende a durar entre 2 y 12 meses.
Más
tarde sobreviene la tercera fase, llamada de “resignación”.
En esta etapa John y Susan adoptarán un raciocinio
casi automático. “Si ya estamos hace un año,
y faltan tres más para que el contrato termine. No
sabemos cómo vamos a continuar viviendo aquí
todo ese tiempo, pero no tenemos alternativa”.
Básicamente
resignados, John y Susan se han decidido a llevar esta cruz
que deberán cargar por algún tiempo.
A
esta altura, la carga está afectando el desempeño
de John en su trabajo, y la situación presenta dos
alternativas: o se adapta o vuelve a ser transferido, esta
vez sin la posibilidad de transformarse en un “ejecutivo
internacional”, como él lo deseaba –sin
contar, entre otros beneficios, con el ahorro en llamadas
telefónicas de su esposa e hijas a Texas para contar
a sus familiares la “terrible experiencia” de
vivir en Latinoamérica.
En
este proceso probablemente John llegará a percibir
en su país de origen características que nunca
antes había notado. El olvidará todo lo que
no andaba bien por allá y mirará con excelencia
todo lo que le parecía bueno. De esta forma recordará
los puntos positivos, y las dificultades automáticamente
las obviará.
El
poeta Goncalves Días, de habla portuguesa, expresa
ese sentimiento en la plenitud de su pureza y simplicidad,
en un verso que dice:
“mi
tierra tiene palmeras, donde canta el sabiá:
las aves que aquí gorjean, no gorjean como allá.”
Bueno,
pero volvamos a ver qué les tiene deparados el destino
en esta versión a los atribulados John y Susan, dos
texanos en Latinoamérica.
Finalmente
ellos llegan a la fase de “adaptación”,
que se deriva de un proceso personal inducido, en el que se
consigue entender las diferencias existentes entre ambas culturas,
obteniéndose además la real participación
en la nueva cultura.
No
sólo basta con conocer los orígenes de los bailes
tradicionales, sino que quizás, incluso, atreverse
a bailar uno. Entonces podremos hablar de una verdadera adaptación.
Esta pareja de simpáticos gringos, muy común
en Latinoamérica, estará haciendo y gustando
hacer cosas que antes no hacía.
Las
empresas y el mercado globalizado
El
caso de John y Susan lo está viviendo una creciente
cantidad de latinos que deben vivir en otros países,
esta vez no por problemas del mercado laboral, sino más
bien por la globalización de las empresas, principalmente
en mercados como el argentino, el chileno, el peruano, el
colombiano y el brasileño, entre otros.
Sin
lugar a dudas, la asesoría transcultural se incorpora
a las nuevas herramientas de recursos humanos y comienza a
ser utilizada para asistir principalmente a la creciente cantidad
de ejecutivos extranjeros, de todas las latitudes, que llegan
a nuestros países.
El
llamado “choque cultural”, que normalmente afecta
con mayor intensidad que el caso aquí narrado a los
ejecutivos que llegan a un país, se verifica desde
varios aspectos. De una forma u otra acaba perjudicando las
habilidades de raciocinio de la persona, como su capacidad
de trabajar o relacionarse con otras personas.
La
súbita transferencia de una cultura conocida a una
desconocida cambia todo un cuadro de referencia con el cual
aprendemos o fuimos enseñados a vivir. Somos “forzados”
a percibir el mundo y nuestro papel a través de un
nuevo prisma. Aunque este proceso sea altamente enriquecedor
para el individuo a medio y largo plazo, a corto plazo puede
ser sumamente desestructurado.
Para
las empresas la falta de adaptación de sus ejecutivos
puede significar elevados costos, principalmente en “viajes
oxigenantes” a sus lugares de origen, retraso en las
decisiones que envuelven proyectos de importancia, problemas
de relacionamiento con los colaboradores y una imagen poco
deseable para la empresa extranjera que operan en el continente.
Sobre todo en un mercado extremadamente competitivo como el
actual.
Las
diferencias culturales en el mundo
La
identificación de las diferencias culturales, o de
hábitos diarios, constituye una base importante para
el éxito de un programa de asesoría transcultural.
Basándose
en un estudio realizado por Robert T. Moran, director de la
American Graduate School of International Management, en Phoenix,
Arizona, Estados Unidos, y con el apoyo de internet, se han
identificado las principales variedades culturales que debe
considerar un ejecutivo para adaptarse en otras latitudes.
1.
En Medio Oriente
- Los
ofrecimientos de hospitalidad no deben ser recusados.
- Las
largas esperas para las entrevistas son típicas y
las interrupciones pueden ser frecuentes.
- No
exprese admiración por los objetos de valor de un
árabe pues, de lo contrario, éste se verá
obligado, por su honra, a dárselos a usted.
- Salude
en primer lugar a aquellos de posición y calificación
más altas.
- Una
respuesta directa “si” o “no” quiere
decir “tal vez”, o quizás lo contrario.
Repita y dé énfasis a sus respuestas.
2.
En los Estados Unidos
- Existe
gran preocupación por el tiempo y la organización.
Todo debe tener un propósito mensurable.
- El
ritmo de vida es rápido y existe un énfasis
en la puntualidad y la eficiencia.
- Las
metas importantes de la vida incluyen objetivos materiales,
actividades sociales concretas, confort y ausencia de dolor.
- El
lucro es la fuerza motriz americana.
- La
competencia persona-persona es considerada como saludable
y constructiva.
- Los
norteamericanos se muestran tremendamente amigables en el
primer encuentro, y eso con frecuencia es mal entendido
como el inicio de una gran amistad recíproca o de
un negocio hecho.
- Se
verifica un gran incentivo al desarrollo emprendedor, aceptándose
las nuevas ideas y proyectos, como también el respaldo
concreto en la sociedad y organismos de apoyo.
3.
En América Latina
- Los
latinoamericanos llegan tarde con frecuencia, pero esperan
que los norteamericanos lleguen a tiempo.
- El
concepto de “mañana” significa, para
los latinoamericanos, un futuro indefinido.
- Frases
populares como “lo tengo que estudiar” o “lo
llamo de vuelta”, significan para un latinoamericano
cualquier cosa menos lo que textualmente alguien pudiera
entender.
- El
ritmo de los negocios es lento, salpicado de reuniones y
memorandos.
- Las
decisiones son tomadas en el nivel más alto de la
pirámide. El latino delega mal.
- Las
relaciones de negocios son preferidas a las visitas rápidas
y esporádicas.
- Se
prefiere la formalidad. Se evita el uso de nombres propios
mientras no se establezca un relacionamiento más
profundo.
- Se
verifica un especial culto a las reuniones improductivas
de negocios. En Latinoamérica no es bien considerado
un ejecutivo que no asista a muchas reuniones.
- Los
acuerdos son complementados personalmente, casi nunca por
teléfono, carta o fax.
4.
En Japón
- La
comunicación indirecta es imprecisa pero más
aceptable que las referencias directas y específicas.
- Las
frases con frecuencia quedan inconclusas, de manera que
la otra persona pueda darle su propia interpretación.
- Al
escuchar, el japonés emite expresiones que demuestran
sugerencias, comprensión y hasta posiblemente estímulo.
“Hai” puede significar más que “sí”,
con la probabilidad de que pueda ser un “estoy escuchando”
o “comprendo”.
- Haga
uso de tarjetas de visita con su nombre y título
escritos en japonés, además de su propio idioma.
- Salvar
las apariencias y conseguir armonía son factores
más importantes, en asuntos de negocios, que el mayor
volumen de ventas y utilidades.
- Jamás
coloque a un japonés en la posición de admitir
un fracaso.
5.
En Francia
- Existen
distintas clases sociales, con frecuencia fundamentadas
en actividades profesionales y orígenes sociales.
Las interacciones sociales sufren la influencia de esos
estereotipos.
- La
competencia intensa es vista como un comportamiento antagónico,
inhumano y ambicioso de poder.
- Los
franceses son amistosos, humorísticos e irónicos,
criticando con frecuencia sus instituciones como también
las circunstancias y las personas con las cuales conviven.
- Un
intercambio de puntos de vista divergentes es considerado
estimulante.
- La
toma de decisiones en las organizaciones es centralizada.
- El
francés da énfasis a la calidad de vida.
- La
puntualidad en los negocios y en los compromisos de carácter
social es vital.
6.
En China
- Evite
la conversación egocéntrica, en que emplee
la palabra “yo”.
- Los
hombres de negocios deben concentrarse en grupos de personas
que trabajan con un mismo fin. A los chinos no les agrada
la singularización.
- Las
mujeres ocupan con frecuencia posiciones en el gobierno
y esperan ser tratadas sin discriminación.
- Los
brindis son una parte importante en los almuerzos de negocios,
y los anfitriones deben prepararlos de antemano.
- Practique
el contacto personal. Evite la comunicación por teléfono
o por carta.
7.
En África
- La
integridad y la confianza son esenciales para que una empresa
tenga éxito en Africa.
- Para
el recién llegado, es importante conocer a sus colegas
como individuos, antes que entrar en negociaciones.
- La
amistad está en primer lugar.
- Las
reuniones de negocios acostumbran a comenzar como una conversación,
que puede durar mucho tiempo.
- El
tiempo es un elemento considerado flexible, no rígido
ni segmentado. Las personas van primero, luego el tiempo.
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