| |
Jac
Fitz-enz es uno de los especialistas en medición y
benchmarking más reconocidos. En 1977 fundó
el Saratoga Institute, que actualmente dirige, a través
del cual realizó numerosos estudios sobre la contribución
del área de recursos humanos, como así también
sobre benchmarking del capital humano. Es autor de seis libros
sobre estas temáticas. El más reciente, The
ROI of Human Capital, se centra en cómo se debe gestionar
al Capital Humano en la nueva economía.
La
medición del retorno de la inversión (ROI) es
un tema tan clave como polémico. Los Directores de
Recursos Humanos deben medir el valor agregado de su gestión
sistemáticamente si desean asumir un rol estratégico.
Pero ¿cómo se mide el ROI en Recursos Humanos?
"Concretamente para avanzar en el terreno de la medición,
recomiendo seguir seis principios útiles tanto para
empresas con gestión muy avanzadas como para aquellas
que están dando sus primeros pasos. Yo soy de los que
dicen que es necesario ser flexible en las estrategias y rígido
en los principios que nos guían. Creo que cuanto más
se aceleran los cambios más necesitamos de los principios
para saber qué debemos hacer. La medición de
la Gestión de los Recursos Humanos es una palanca fundamental
para reforzar su posicionamiento", afirmó Fitz-enz.
El
especialista reconoce que la medición no es una práctica
habitual en los hombres de recursos humanos, y explica que
esto se da por dos razones: "por un lado, existe la creencia
de que la gente es muy variable e impredecible y por lo tanto
no es posible medir lo que están haciendo o la efectividad
de lo que hicieron, porque hay muchas otras cosas que están
sucediendo simultáneamente. La segunda razón
es que a la gente de recursos humanos, que normalmente es
la que debería realizar la medición, no le gusta
medir. Esto está comenzando a cambiar lentamente porque
están recibiendo la presión del exterior. La
presión por medir se había ido imponiendo en
un departamento tras otro y finalmente llegó a Recursos
Humanos, que ahora siente la presión de responder en
qué está invirtiendo y si está agregando
valor", explicó.
Desde
la visión del Chairman del Saratoga, las dificultades
para medir también responden a una cuestión
generacional. Muchos de los Directores de Recursos Humanos
mayores de 50 años nunca han tenido contacto con las
estadísticas o las matemáticas en su educación,
por lo tanto no tienen la habilidad para realizar mediciones
y nunca lo han intentado. Los menores de 40 años, en
cambio, no tienen inconvenientes para hacerlo.
¿Qué
es lo que genera tantas opiniones encontradas con el tema
de la medición? "El problema que se le atribuye
a la medición es que si la persona hace algo y luego
espera un período de tiempo para medirlo, existen demasiados
elementos en el medio que interfieren, por lo que nunca podrá
probar ningún efecto directo. Por lo tanto, el punto
fenomenal es que en negocios no es posible probar nada, incluso
en investigación no se puede tratar de probar nada.
Experimentalmente, lo que se trata de hacer es refutar algo.
No tratamos de probar, sino de mostrar una dirección
y posibles razones por las cuales un hecho sucede. Pero si
uno realmente comprende el proceso, es fácil decir
por qué motivo se dio ese resultado y qué otros
factores pueden haber influido. La gente se queda involucrada
con las mediciones del proceso y el único modo en que
se puede evaluar es al final del proceso. Ahí es donde
la gente se equivoca", sostuvo Fitz-enz.
Para
el Fundador de Saratoga, el problema principal es que la gente
no tiene en claro sus objetivos. "Si te subes a un auto
y no sabes a dónde vas, el lugar a donde vas es el
lugar en el que estás, pero no sabes si estás
en el lugar correcto porque no sabes a dónde estás
yendo. Es necesario tener un objetivo, una meta. Si la tienes
y sabes dónde estás parado, entonces es fácil
medir cuánto cuesta, cuánto llevará.
La gente no analiza el objetivo; si lo hiciera, la medición
sería algo sencillo", señaló.
¿Avanza
la gestión del conocimiento?
Fitz-enz
también brinda su visión acerca del grado de
implementación de la gestión del conocimiento
en las empresas. "Lo que veo, si nos remontamos a diez
años atrás, cuando esto comenzó, es que
se tomó la tecnología como punto de partida
para implementar la gestión del conocimiento y se crearon
bases de datos. Luego, las compañías se dieron
cuenta de que nadie estaba colocando la información
allí o tomándola", explicó Fitz-enz.
"Es que no se trata de un tema técnico, sino cultural.
La cultura nos dice que no compartamos la información.
Por lo tanto, esta cuestión es la que tenemos que abordar
primero. Ahí es donde empieza la gestión del
conocimiento. Desde ya que es necesario tener las herramientas
que apoyen el cambio de comportamiento, pero es necesario
cambiar la conducta primero. Ahí está el problema,
y en general éste es un aspecto del tema que se ignora",
sostuvo el Fitz-enz.
"La
tecnología está aquí para facilitar las
cosas, ese no es el problema. La cuestión pasa por
un tema humano y es mucho más compleja. Lo que hay
detrás de esto es una cuestión de confianza.
El management tiene miedo de compartir información
y por lo tanto el resto de los empleados tampoco comparten
la Información. Cuando el management comience a compartir
la información con los empleados, los empleados también
lo harán", sostuvo Fitz-enz.
Para
el especialista, muchas empresas que exhiben sus políticas
al personal y sostienen que son transparentes en la comunicación
con sus empleados, en realidad sólo están facilitando
el acceso a la Información, pero no compartiéndola.
"La Información crítica de la compañía
no es compartida, pero en realidad no hay ninguna necesidad
de que sea secreta. Por ejemplo, existen ciertas regulaciones
en los Estados Unidos acerca de lo que puede comunicarse a
la gente en diferentes momentos. Por ejemplo, los resultados
de la compañía no pueden comunicarse a los empleados
antes de hacerlo públicamente, porque de lo contrario
ellos podrían usar esa información en su beneficio,
para comprar o vender acciones en función de esos datos.
El problema es que en situaciones menos dramáticas,
no les hablamos a los empleados con honestidad, abiertamente.
En algunos casos les damos buenas noticias, en otros sólo
malas, pero nunca les damos todas las noticias. Entonces,
la gente no confía en el management. Es como la familia
o el matrimonio: si no hablamos mutuamente con honestidad,
no hay bases sobre las cuales construir la relación.
Y el management nunca le habla a la gente honestamente, excepto
cuando las cosas están realmente mal", explicó
Fitz-enz.
"Hace
25 años, cuando trabajaba en una compañía
de computadoras, solía publicar la cotización
de la bolsa todos los días para conocimiento de los
empleados. Era una información pública, pero
mucha gente no la leía en los diarios. Cuando las acciones
cayeron, dejamos de hacerlo porque temimos que la gente entrara
en pánico, dejara de trabajar o dejara la compañía.
En lugar de confiar en la madurez de la gente y de hablar
con ellos acerca de por qué las acciones estaban cayendo,
les dijimos que el negocio andaba muy bien, que un analista
había contado una historia que no era cierta y había
hecho caer el precio de las acciones. Entonces, no confían
en la madurez de la gente y no se les comunica la verdad.
Es en este tipo de cosas sobre las cuales se debe trabajar",
afirmó Fitz-enz.
Desde
su punto de vista, esta no es la única dificultad para
el desarrollo de la gestión del conocimiento. "Todavía
no escuché a nadie decir que el CEO tiene un gran compromiso
con este tema y que debe trabajar en esto todos los días.
Generalmente, es conducido por alguien de Recursos Humanos
o de Tecnología de Información, lo que implica
que no se llegará a ningún lado hasta tanto
no se convierta en un tema de negocios. Hoy por hoy, este
tema está aislado, no está en el negocio. Y
hasta que esto no suceda no se va a llegar a ningún
lado. Las personas, como los animales, responden a estímulos,
y en este caso el estímulo es lo que el CEO dice. Una
de las razones por las que esto sucede es por que muchos CEO's
no saben realmente qué es el capital humano porque
provienen de áreas de marketing o finanzas. Y en situaciones
de stress, todos nos aferramos a las cosas que conocemos.
Entonces podrán hablar de este tema, pero van
a gerenciar aquello que saben gerenciar", opinó
Fitz-enz.
Fitz-enz
observa que la gestión del conocimiento está
más avanzada en Europa que en los Estados Unidos, y
que la puesta en práctica de este tema, del que comenzó
a hablarse hace diez años, será lenta. "Creo
que va a ser algo similar a lo que sucedió en la crisis
de los ’70 con la calidad total. Los managers apoyaron
el tema de la calidad porque estaban perdiendo mercado a manos
de Japón, y vieron que en Japón se estaba trabajando
muy efectivamente de esa forma y dijeron: hagámoslo
aquí. Será necesaria una crisis de este tipo
para que los managers digan: tenemos que incorporar la gestión
del conocimiento", afirmó. |
|