Partamos
de la definición de “Talento” (que encontramos
en un simple diccionario) como “las dotes intelectuales
que dan valor a un individuo”. Así, el conjunto
de estos valores constituye el Capital Humano en una organización,
sea cual fuere su tipo. Como todos los valores, el Capital
Humano, considerado como un activo intangible, puede medirse
hallando la diferencia entre el valor bursátil de la
compañía y su valor en libros.
Es
por esta característica que, como profesionales de
Recursos Humanos o funcionarios de una organización,
es nuestra responsabilidad captar, desarrollar y retener al
personal que incremente este valor y que contribuya a la consecución
de los objetivos de la organización, alineados con
la estrategia establecida.
Se
ha bautizado a nuestra época como la Era del Talento,
es decir, el tiempo en que el capital y la tecnología
ya no son suficientes para que una organización se
mantenga vigente y sobreviva en el entorno globalizado de
hoy, sino que ahora es indispensable contar con capacidad
de innovación y talento.
Esto
se debe a que los cambios tecnológicos sucedidos a
través de la historia han forzado a que las industrias
vayan disminuyendo el personal de operadores de producción
mientras van incrementando el personal técnico, los
mandos medios administrativos, el personal de ventas, así
como los gerentes y directores.
En
un cuadro presentado en la Conferencia Anual de Clientes de
Hay Group se presentó la siguiente información:

Estamos,
pues, en condiciones de redefinir el Talento en nuestros días
como la capacidad puesta en práctica de un profesional
o grupo de profesionales comprometidos que alcanzan resultados
superiores en un entorno y en una organización determinados.
Es
ésta misma redefinición la que nos ayudará
a plantear lo que definimos como nuestras responsabilidades:
Captar:
a través de una selección adecuada y basada
en una estrategia de atraer el recurso humano con desempeño
y talento superiores. Vemos que es necesario definir e implantar
políticas adecuadas al respecto. Para ello debe evitar
ciertos paradigmas en cuanto a fuentes de selección,
agote todas las posibles y desde diversas perspectivas, pero
no sin antes haber buscado en su misma organización:
¡descubra sus talentos! ¡Utilice el enfoque de
competencias laborales, evalúe los conocimientos, evalúe
adecuadamente a su personal.
Además,
debe dar a conocer sus logros como empresa, resaltar aquello
en lo que la organización coincida con el individuo,
comunicar las perspectivas y planes futuros para la empresa
y para el mismo trabajador.
Desarrollar:
debe invertir en su talento humano, recompensar debidamente
su capacidad de innovación. Es necesario que la organización
promueva y practique el desarrollo de un libre flujo de información
hacia el trabajador.
Practique
una comunicación abierta y participativa en la organización
en ambos sentidos, pero sobre todo sabiendo escuchar.
Estimule
en el trabajador una actitud favorable a volcar su talento,
a transmitir sus conocimientos en el trabajo.
Posibilite
a que el trabajador pueda desempeñar diferentes puestos
con una adecuada política de rotación para un
desarrollo profesional interesante.
El
trabajador debe tener cierta flexibilidad en cuanto a la elección
de los contenidos y fuentes de los cursos de capacitación.
Retener:
íntimamente relacionada con la estrategia planteada
para atraer, es menester que se generen y se gestione de una
manera adecuada factores como un buen clima laboral, una cultura
organizacional coherente y acorde a los nuevos tiempos, un
sistema de retribución interesante y equitativo y una
organización que haga honor a dicho término.
Es decir, que sea una entidad con una estructura y un funcionamiento
ordenados (no quiere decir rígida, pues está
demostrado que la flexibilidad y horizontalidad son mejores
motivadores), añádale una atención adecuada
a las necesidades más personales del trabajador y su
familia, y haga que su trabajo no sea rutinario, que siempre
le presente un reto, una oportunidad de ser mejor y de sentirse
mejor.
Todo
lo anterior, bajo una buena gestión, además
de otras variables particulares en cada empresa, generarán
un entorno que difícilmente podrán dejar los
trabajadores. Ello coadyuvará a que se integren a un
gran equipo, aun cuando sean disímiles en profesión,
pero con un compromiso adquirido que brindará sus frutos
en beneficio de la organización y del recurso humano
mismo como parte integrante de ella.
Finalmente
hago hincapié en que siempre debemos recordar y hacer
recordar a quienes comparten responsabilidades con nosotros,
que el objetivo es lograr que el talento reunido en una organización
funcione como una maquinaria de reloj, pero más importante
aún es que lo haga de manera inteligente.
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