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Si aún no leyó la Primera parte, hágalo ahora La
facilitación de la transición y los factores
de resistencia al cambio La transición consta de una serie bien diferenciada de etapas, cada una de las cuales supone cambios en la performance y motivación de los individuos, que constituyen indicadores muy claros –o como decimos en consultoría, semáforos– que todo responsable de un proceso de cambio debiera interpretar para facilitar el involucramiento gradual hacia la situación proyectada. Estas etapas de la transición, por las que las personas involucradas en procesos de cambio inevitablemente transitan son:
A
continuación detallamos los principales indicadores
de desempeño durante cada etapa y algunas recomendaciones
para implementar: La zona de finalización o “duelo”: A) La sensación de que unos pierden y otros ganan: – Para minimizar esta percepción resultará imprescindible que la organización explique claramente el por qué y los beneficios del cambio, detallando especialmente la visión (“hacia dónde pretendemos ir con este cambio”), y asimismo anticipar los procedimientos y las posibles dificultades para concretar dicha visión. Es imperioso, como primer paso, definir el “puerto de destino” de manera clara, sencilla y entendible para todos. – Olvídese de la complacencia, genere sentido de urgencia. Esto, según John Kotter en su libro Leading Change, es crucial ya que por naturaleza las personas se resisten a racionalizar cualquier situación que suponga cambios, por lo que con baja urgencia se le tornará muy complejo conformar grupos que a su vez sean los propagadores internos de la situación deseada. “En esta etapa hay que operar al paciente en sala de guardia, si lo llevamos al quirófano, es tarde”, me ejemplificaba un alto directivo, líder de un proceso de cambio en una línea aérea con sede en Buenos Aires. – Constituya un sólido, fuerte y creíble equipo de facilitación del cambio. Mientras más heterogéneo e interdisciplinario, mejor. Agregue visiones y “cabezas” críticas, de manera de poder tener una perspectiva amplia y sistémica de la marcha del proceso. Le será de gran utilidad a la hora de tomar decisiones. –
Recuerde que es inevitable que las personas sientan que “pierden”
algo. Encuentre la forma de compensación; genere canales
de contención, forme a los miembros de su equipo de
facilitación en técnicas de coaching, propicie
la figura del mentor, capacite a la gente para afrontar la
nueva situación... pero involúcrese, recuerde
que el cambio lo hacen las personas, y para ello es clave
que todos conozcan los beneficios que les deparará
dicho cambio. B) Paralización, angustia y dificultades para entender sistémicamente el cambio. La pérdida es mayor al beneficio: – Brinde información sobre lo que se hizo, lo que se está haciendo y lo que se hará. No se canse de informar; sistematice reuniones, desayunos de trabajo, e incluso encuentros fuera de la oficina, pero INFORME; es la mejor estrategia para neutralizar rumores, y es la oportunidad para que todos pregunten. –
Evite que la gente se sienta “culpable” de su
pasado; no debiera instalarse la idea de que ahora se hará
algo distinto porque lo hecho hasta aquí no sirvió.
Las personas deben tener orgullo de su pasado, lo deben guardar
en su lugar más preciado. Recuerde que la dialéctica
del aprendizaje es espiralada; por más que hagamos
algo nuevo, transportamos siempre nuestro conocimiento y nuestras
“mejores prácticas” personales.
La zona neutral: A) Las personas no tienen idea de dónde están, ni hacia dónde van y no saben con quién compartir sus dudas y temores: – No permita que se pierda el modelo de referencia. Proporcione los elementos y la información necesarios para implementar la nueva forma de operar. Dedíquese personalmente, escuche, instruya, dialogue, apoye y, fundamentalmente, genere confianza. Un error muy común que observo es que a menudo los referentes de un proceso de cambio se encierran en su “torre de marfil”, alejándose del proceso y perdiendo foco de lo que sucede fuera de ella. B) La gente percibe sus limitaciones para ejecutar. No tienen la información precisa. La sensación generalizada es que “cuando subimos un escalón, bajamos tres”:
– Aquí se torna fundamental el rol de su equipo
de facilitación del cambio. Dispérselo por toda
la compañía, con el principal fin de identificar
problemas, informar e instruir a los actores involucrados.
Instale la idea de privilegiar y reconocer los avances, a
pesar de los lógicos errores cometidos. Permítase
el análisis tipo “prueba y error”. La gente,
en este momento, debe aprender haciendo. – Defina claramente los objetivos; recuerde que éstos deben ser simples, mensurables, alcanzables y realistas. Establezca puntos de control. Sea claro en diferenciar lo urgente de lo importante. Haga reuniones de seguimiento e identifique las brechas de desempeño, entre lo deseado y lo obtenido. En esta etapa el coaching se torna imprescindible: acuerde expectativas con las personas, revise gradualmente su desempeño y establezca continuas sesiones de feedback. Recuerde
que si bien es esperable y razonable que esta etapa esté
colmada de dudas, incertidumbre e improductividad, usted debe
lograr que éstas sean lo más acotadas posible.
La zona de inicio: A) Hay cierto entendimiento, pero aún prevalecen las dudas. Si las personas no obtienen respuestas, prevalecen el desaliento y el sentimiento generalizado de “antes estábamos mejor”: – Muestre logros, aunque sean insignificantes. Recuerde que el éxito es la resultante de pequeños y cotidianos triunfos. No tenga miedo de celebrar, pero con mesura. – Propicie la organización de encuentros cuyo objetivo sea compartir “mejores prácticas” acerca de lo que se viene haciendo, contar experiencias y manifestar dificultades. – Sea claro en la delimitación de funciones; no sobrecargue ni duplique tareas o funciones. Defina quién está a cargo de qué. – Involúcrese, especialmente en esta etapa. Recuerde que usted y su equipo son los referentes. Sea el ejemplo. Un trabajo de investigación realizado por el Business Consulting Institute de Arthur Andersen identificó cuáles eran las mejores prácticas del proceso de cambio, a través de investigaciones realizadas en empresas de todo el mundo, determinando cuáles eran los elementos comunes en todos los procesos exitosos de cambio:
Acordará
conmigo que el cambio llegó para quedarse, y que estamos
en una continua transición. Por ello le dejo una inquietud
final: ¿se ha preguntado alguna vez en qué fase
de la transición está su empresa? Lea también la 3ª parte del artículo:
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Jorge
Fernández Belda. Licenciado en Relaciones Públicas
(UK), Professional Certificate in Strategic Management (Northern Illinois
University, Chicago, USA), Posgrado en Antropología Empresarial (UB).
Socio de CB
& Asociados, a cargo de la Práctica “Desarrollo
y Cambio Organizacional”. Autor de la metodología de cambio organizacional
“Alignment Performance Process (APP)© de actual implementación
empresas de Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile y Honduras. Durante casi
diez años se desempeñó como Gerente del grupo Business
Consulting, de Arthur Andersen, y Director de Programas de Management del
Centro de Desarrollo Gerencial de Arthur Andersen. Docente de grado y posgrado
de la Universidad Austral y de la Universidad de Belgrano.
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