A
la hora de planificar una convención, es muy común
que a las empresas les resulte complicado organizar una propuesta
que equilibre trabajo con placer. Más aún cuando
la actividad implica trasladar a sus ejecutivos a destinos
novedosos, que lógicamente despiertan deseos de salir
a conocer. Muchos socios de AOFREP (Asociación de Organizadores
de Fiestas, Reuniones Empresariales y Proveedores de la República
Argentina) se dedican a la organización de eventos
empresariales y viajes de incentivo, por lo que podemos sugerir
algunas formas para lograr este delicado equilibrio y que
la propuesta resulte un éxito.
Definir
los objetivos
¿Se
trata de un incentivo al desempeño, o de una convención
de ventas? Muchas empresas no tienen claro qué quieren
lograr con el viaje, y esto genera que la elección
del destino no siempre sea la adecuada.
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Si algunos de los objetivos son, por ejemplo: premiar a los
participantes; lograr una integración de todos los
niveles de la compañía; generar espacios para
trabajo y/o para el relax, quizá no sea necesario optar
por lugares demasiado exóticos. Con creatividad, estos
objetivos se pueden cumplir en cualquier destino.
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En cambio, si se trata de sorprender y agasajar a los mejores
de su fuerza de ventas, por ejemplo; darle una sana envidia
a los que no llegaron a cumplir los objetivos y por eso no
viajaron, o posicionarse como innovador en el desarrollo de
sus convenciones motivacionales, lo mejor es consultar a un
profesional para elegir juntos cuál será el
mejor destino para su gente.
Para
la elección del destino, hay que tener en cuenta además,
el nivel socio cultural y la experiencia previa de los participantes.
Un viaje de incentivos puede ser un día en una estancia
tanto como un viaje a Grecia, por lo tanto es fundamental
indagar muy bien las características de los participantes.
Trate
que durante la convención la gente experimente situaciones
que solo se pueden dar en el contexto de un viaje con la compañía.
En nuestra experiencia, muchos participantes ya conocían
el destino, pero la diferencia fue lo que vivenciaron en esta
ocasión.
Definir
la agenda de todo el evento
Es
fundamental planificar las actividades que se van a realizar
durante todo el viaje, para equilibrar el tiempo de trabajo.
Algunas recomendaciones:
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No organizar reuniones laborales con presentaciones demasiado
largas.
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Es mejor tener un espacio más breve de trabajo todos
los días, que reunir todo en un solo día,
ya que las personas se cansan y se desconcentran.
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No planificar reuniones de trabajo muy temprano, ya que
eso predispone mal a la gente.
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No cargar demasiado las agendas: se trata de un viaje de
trabajo que puede combinarse con placer, no de castigo.
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Tener en cuenta la diferencia horaria. Hay que permitir
que la gente se adapte a los horarios locales, y tener en
cuenta el horario de sol. Las reuniones que se realizan
en pleno día, con los asistentes pensando en la playa
o en la montaña, no son demasiado productivas. Se
las puede realizar cuando el sol se pone; por ejemplo, 2
horas antes de la cena.
Permitir
y facilitar el contacto con las familias
Muchas
veces las tarifas telefónicas de los hoteles son muy
costosas, o el costo de las llamadas de celulares también
lo es, pero con la tecnología de nuestro lado, se pueden
encontrar algunas maneras de que el participante tenga contacto
con su familia al llegar a destino y aunque sea una vez durante
su estadía. Por ejemplo:
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Instalar Skype en notebooks de la compañía.
Hoy todos los hoteles tienen conexión wi fi, y el
costo de los servicios como Skype es muy económico.
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Compre tarjetas telefónicas prepagas y cárguelas
en celulares, o sugiera el uso de teléfonos públicos.
El
espacio de convivencia entre todos los niveles de la compañía
es fundamental para la integración, mejora la comunicación,
rompe barreras de niveles jerárquicos, ayuda a que
la gente se conozca en otro contexto.
Permitir
y facilitar el contacto con el destino
Desde
la organización del viaje, resulta muy positivo prever
las maneras en que los participantes puedan conocer el lugar,
de modo que no tengan necesidad de hacer una “escapada”.
Una
buena idea es proponer una agenda de excursiones y paseos.
Por
otro lado, brindar una breve reseña del lugar, sus
características, su historia y su cultura ayuda a poner
en contexto más rápidamente a los participantes.
También
se debe dejar espacio para que los viajeros disfruten del
hotel y todas sus instalaciones, ya que la mayoría
de nosotros no tenemos acceso a gimnasio, spa, piletas, masajes,
canchas de tenis, fútbol, recreación, mar y
sierras todos los días.
Otras
cosas a tener en cuenta:
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Los tiempos de viajes.
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Los traslados in-out a los hoteles.
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Las posibles demoras de las conexiones.
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La hora del check in y del check out en los hoteles (según
la cadena a la que pertenezcan, pueden tener diferentes
horarios).
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