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Necesidad
de la creatividad
En
administración y gerencia, al igual que en otras disciplinas,
hay nuevos desarrollos, tendencias e incluso modas. Últimamente
se habla de outsorsing, coaching, benchmarking, además
de calidad total, reingeniería, etc... Incluso
cabe hacer notar que se trata de prácticas que siempre
se han realizado, con otros nombres, procesos o de forma intuitiva...
Sin embargo hay un aspecto básico y necesario que siempre
está presente en cualquiera de estos enfoques: la creatividad
del ejecutivo, ya que es ésta –en última
instancia– la que permite un mejor análisis para
la toma de decisiones, la búsqueda de alternativas
y oportunidades, mayor capacidad para redefinir y solucionar
problemas y, en general, el encuentro de ideas novedosas.
Se ha dicho precisamente que la principal característica
de una buena administración es la creatividad(1), que
siempre habrá algo que innovar, no sólo en productos,
sino en sistemas, estructuras o métodos de dirección
George
Terry, uno de los clásicos de la administración,
hace más de treinta años decía que “la
vitalidad de una empresa se deriva de la habilidad de sus
gerentes para crear y aplicar ideas”, agregando que
“un buen gerente debe ser capaz de pensar creativamente,
debe buscar constantemente nuevas combinaciones, mejores metas
y métodos mejorados; debe mantenerse alerta para saber
lo que está sucediendo, para reconocer sus problemas
y encontrar solución a ellos; debe tener voluntad para
destruir lo pasado de moda y lo ineficaz, para reemplazarlo
con lo nuevo y lo mejor”(2).
La
creatividad es de hecho parte de la actividad normal, dice
Crosby en su libro Dinámica Gerencial, y Ernest
Dichter afirma: ”La administración moderna no
puede sobrevivir sin la capacidad de crear cada día
algo nuevo, aun si ésto se limita al resultado de recombinar
elementos en forma diferentes”.(3)
La
gestión empresarial constituye un proceso
continuo de solución de problemas, toma de decisiones,
elaboración de estrategias, mejoramiento de procesos,
etc. Toda organización está permanentemente
sujeta a una serie de presiones que la obligan a reaccionar
y responder a los nuevos acontecimientos, en mercados tan
dinámicos como los actuales.
De
ahí que la empresa que no sea capaz de cambiar, de
modificarse a sí misma para adaptarse a las nuevas
circunstancias presentes y futuras, corre el riesgo
de estancarse o desaparecer. Para evitarlo y, por el contrario,
crecer, se requiere de la capacidad de generar cosas diferentes
y originales, es decir de la creatividad, no sólo
para solucionar problemas o aspectos que afecten negativamente
a la compañía, sino para indagar sobre nuevos
enfoques de gestión que permitan buscar, construir
o aprovechar oportunidades para sobrevivir y progresar.(4)
Todos
somos creativos
Pensar
no es un pretexto para no hacer las cosas, sino para hacerlas
mejor. Sin embargo, nos hemos olvidado de ello o no nos hacemos
el tiempo necesario, tanto a nivel personal, como en nuestras
empresas. ¿Cuándo recuerda haber tenido su última
idea innovadora? ¿Qué la motivo? Con seguridad
fue producto de una necesidad o de un problema, ya que enfrentados
a una situación que se vuelve problemática y
que requiere solución, nos vemos obligados a darle
alguna respuesta, medianamente aceptable. Pero rara vez somos
creativos sin tener ese aparente apremio.
Se
dice, precisamente, que la necesidad es la madre de la creatividad,
y tal vez sea cierto, ya que en esos casos no nos queda más
remedio que buscar una solución más o menos
creativa. El desafío sería adelantarnos, prever
las situaciones antes de que ocurran, de manera que nuestras
respuestas sean más originales y adecuadas, o tener
más alternativas donde escoger.
En
una oportunidad un operario recibió una maquinaria
nueva que debía armar, pero su jefe se dio cuenta después
de un par de horas que había olvidado entregarle el
respectivo manual. Rápidamente fue a la planta y con
sorpresa se encontró con que ya estaba lista…
Sorprendido, le consultó cómo lo había
hecho, y recibió la siguiente respuesta: “Yo
no sé leer, y como no sé hacerlo, hace mucho
tiempo aprendí a pensar…”. A veces gastamos
mucho tiempo estudiando el pensamiento de los eruditos, en
lugar de pensar por nosotros mismos… Decíamos
que la necesidad es la madre de la creatividad pero, ¿sabe
quién es el padre? ¡El deseo, la actitud positiva
y el tiempo!
Desafortunadamente,
según estudios realizados, no ocupamos más allá
de un diez por ciento de nuestra capacidad creativa. Esto,
que es lamentable a nivel personal, en las empresas resulta
peligroso, puesto que una organización moderna que
opera en mercados abiertos y competitivos, permanentemente
requiere de ideas novedosas, de cambios, de innovaciones,
de elaboración de planes y decisiones originales, etc.
Y todo ello precisamente tiene que ver con la creatividad.
Gracias
a los avances logrados en el conocimiento del pensamiento
creativo y sus procesos, hoy se está en condiciones
de diseñar estrategias para superar los bloqueos originados
tanto a nivel personal como organizacional, que están
frenando el desarrollo creativo y el fomentar habilidades
a través de las cuales personas e instituciones pueden
lograr niveles más altos de creatividad, capacidad
que todos poseemos, pero que por diversas circunstancias no
explotamos en toda su magnitud, y por el contrario, consciente
o inconscientemente, la ahogamos en nuestras empresas (“Le
pago para trabajar, no para pensar…”).
Sin
duda, “ser creador no es una característica de
unos pocos grandes hombres o espíritus, sino una cualidad
común de muchos hombre y, en última instancia,
de todos los individuos”(5) y, como expresa Aznar, “todo
el mundo es creativo a su alrededor y usted tiene necesidad
de ideas, entonces, ¿por qué no crear?”(6)
Obstáculos
a la creatividad
Hay
razones, motivos y circunstancias que, de una u otra forma,
están impidiendo el desarrollo de la creatividad, siendo
tal vez los más importantes los de tipo cultural,
ya que en general nuestros sistemas educativos buscan más
contribuir al mejoramiento de la capacidad de memoria, que
formar personas creativas capaces de resolver conflictos,
de adaptarse, de encontrar soluciones originales. Hay demasiada
fe en la razón y la lógica, nos falta curiosidad,
limitamos mucho la fantasía y el juego.
Pero
también hay bloqueos que podemos llamar emocionales,
que se oponen a la creatividad. Existe un gran temor a equivocarse
o a hacer el ridículo, nos aferramos a la primera idea
que se nos ocurre, tenemos poca paciencia, prejuicios y desmotivación.
Otro tipo de obstáculos son los preceptuales,
es decir la incapacidad de ver relaciones remotas, de investigar
primero lo obvio, de definir incluso adecuadamente los problemas
y, en general, una falta de entrenamiento para mirar las cosas
desde todos los ángulos y todas las perspectivas.
En
las empresas existen los que podemos denominar frenos
organizacionales, y entre ellos se puede mencionar el
precio de equivocarse, que no es meramente un temor, sino
que los errores se sancionan muy duro, y como la creatividad
por definición implica riesgo (estamos experimentando
con algo nuevo), la gente evita en lo posible el cambio, manteniendo
costumbres y procesos aun cuando éstos sean evidentemente
obsoletos. Pero ¿para qué arriesgarse?
Esto
está muy relacionado con la falta de estímulo,
que salvo en pocas empresas no existe. Si se propone algo
y resulta, el mérito es del jefe, si se fracasa la
culpa es del empleado… También hay una presión
muy grande para producir, y como siempre se trabaja al corto
plazo, hay informes, reuniones, entregas, que no dejan tiempo
para pensar, para cuestionar o mirar el fututo, y se continúa
con las mismas rutinas.
Tan
pronto como se propone algo nuevo en las organizaciones, surgen
los pronósticos de frustración, es decir aquellas
frases matadoras como “ya lo hemos intentado”,
“no va a funcionar”, “eso requiere más
estudio”, “no está en el presupuesto”,
“preséntemelo por escrito”, “mejor
esperar y ver”, “formemos una comisión”,
etc., etc. Como alguien dijo: una nueva idea es delicada,
se puede matar con una mofa o un bostezo, se puede matar de
una puñalada con un sarcasmo y lacerar de muerte cuando
arruga la frente el hombre preciso...
Inclusive
en nuestras organizaciones no sólo tenemos que trabajar,
sino aparentar que estamos trabajando... y el pensar no tiene
manifestaciones exteriores... podríamos pasar horas
mirando por una ventana, tratando de resolver un asunto importante...
pero, ¿quién nos va a creer? Hasta en el trabajo
intelectual hay que estar haciendo algo físico (escribiendo
o con el computador)... Y una parte fundamental del trabajo
de cualquier gerente es simplemente pensar.
Superación
de obstáculos
Para
superar estos obstáculos hay que hacer en algunos casos
cambios estructurales, pero hay otros que están en
nosotros mismos y que son fáciles de desbloquear. Para
ello hay que tener la actitud adecuada, reconocer cuáles
son nuestros principales impedimentos, pensar cómo
los podemos superar, practicar algunos métodos y ejercicios
que puedan ayudar. Por ejemplo, búsqueda de relaciones
remotas, usos inusuales, participar en técnicas para
fomentar ideas, etc., y especialmente asistir a eventos o
seminarios de creatividad, en los cuales se identifican los
bloqueos y, mediante prácticas individuales y grupales,
se despejan obstáculos, lográndose niveles mayores
de creatividad o de capacidad para resolver problemas.
En
le caso de los frenos organizacionales, para superarlos
se requiere crear el ambiente adecuado. Como dice
Mc Person: “Una corporación exitosa es aquella
que estimula la aparición de un espíritu creador,
recompensa adecuadamente a los empleados que demuestran poseerlo
y posteriormente les permite participar en la acción
emprendida como consecuencia de su iniciativa”(7). Lógicamente
se trata de un cambio de mentalidad que estimule en lugar
de desmotivar, desarrollando un sistema administrativo positivo.
Peter Drucker ha llegado a decir que “generalmente lo
que escasea no son las ideas, ni siquiera aquellas ideas buenas
y bastante útiles, lo que falta es la voluntad de los
administradores para dar la bienvenida a éstas”.(8)
Simón
Majaro, plantea tres niveles de cambios necesarios
en la organización(9):
- Cambios
cosméticos: pensar que no hay suficiente
personal creativo, siendo la opción reclutarlo.
- Cambios
en los sistemas: no se recompensa a las personas
creativas, y la aparente solución sería que
la creatividad forme parte de los criterios de evaluación.
-
Cambios en los valores: los altos niveles
de dirección no están, en realidad, interesados
en la creatividad, mientras el personal cumpla las órdenes.
Lo
importante es llegar a las verdaderas causas del problema,
ya que a menudo nos quedamos con las primeras, no profundizando
en el tema. Se trata de una especie de iceberg, donde
generalmente sólo se ve la superficie, pensando por
ejemplo que sólo se trata de contratar personal más
creativo o de dar estímulos a la creatividad, pero
las verdaderas dificultades podrían ser más
profundas, y podrían ser necesarios cambios en las
actitudes y los valores corporativos.
Una
organización puede ser creativa e innovadora, aun si
las personas individualmente no son creativos, ya que son
las condiciones y los estímulos los determinantes.
Vicari(10) da un interesante e ilustrativo ejemplo al respecto,
al comentar que un pintor o filósofo, que trabaja en
las academias artísticas o en las universidades, que
son individuos creativos, no hacen a esas instituciones creativas.(11)
Gerentes
creativos
Por
ello, el problema estratégico para los gerentes es
“crear una infraestructura que sea conducente a la innovación
y el aprendizaje organizacional respectivo"(12). Precisamente
los verdaderos gerentes se diferencian de los administradores,
en que los primeros innovan, cambian, se anticipan. El administrador
acepta el statu quo, el verdadero gerente lo desafía.
Definitivamente,
en las organizaciones los gerentes juegan un papel decisivo
para el desarrollo y fomento de la creatividad y la innovación,
pero gerentes en el mejor sentido del concepto, es decir,
personas capaces de comunicar, entrenar, motivar, dar empoderamiento
y recompensar; en una palabra, aquel que logra que los
demás digan “nosotros lo hicimos”.
Los
buenos administradores son los que hacen las cosas bien. Los
gerentes son los que hacen lo que está bien. La diferencia
se explica mejor diciendo que un gerente persigue objetivos,
busca la efectividad. El administrador evalúa actividades,
busca la eficiencia.
Incluso
John P. Kotter llega a decir que la administración
versa principalmente sobre las condiciones prevalecientes,
y el liderazgo en el cambio. Dice este autor: “En el
siglo veinte, el desarrollo de profesionales de los negocios
en el salón de clases y en el campo laboral se concentraba
en la administración, es decir, que la gente aprendía
a planear, presupuestar, organizar, dotar de personal, controlar
y resolver problemas. No ha sido sino en la última
década que se ha prestado atención al desarrollo
de líderes, personas capaces de crear y comunicar visiones
y estrategias”.(13)
Un
auténtico gerente es por definición un líder,
y el líder creativo “presta atención a
los valores, los compromisos y las aspiraciones. Atiende a
algunas de las necesidades más fundamentales de los
seres humanos: la necesidad de ser importantes, de proporcionar
valor, de ser útil, de ser parte de un grupo exitoso.
El liderazgo eficaz acepta riesgos: innova, desafía
y cambia la cultura organizacional”.(14)
Los
gerentes creativos son personas que el Dr. Horna(15) sintetiza
como sigue:
“Saben
ser pilar de desarrollo, referido fundamentalmente a los valores
y a la capacidad para ser autónomo, asertivo y seguro
de sí mismos”.
Saben
hacer: capacidad para enfrentar y resolver problemas
y/o crear. Se trata de un saber eficaz, inteligente, pero
al mismo tiempo ético.
Saben
conocer: capacidad para aprender por sí mismo,
aprovechando las anteriores capacidades, la información
y los recursos del medio.
Saben
convivir: capacidad para ser complementario y cooperativo
con los demás, así como respetuoso de las diferencias.
Saben
emprender: capacidad para poner en marcha una idea,
hacer empresa en el sentido más amplio del concepto.
Por
ello, necesitamos imperiosamente gerentes que sean lideres
creativos, ya que en palabras de Mutis: “Sin duda
alguna, el desarrollo de la creatividad es el reto más
importante para las empresas en esta nueva era. Incluso podemos
afirmar sin temor a equivocarnos que se trata de un tema de
supervivencia. O desarrollamos al máximo nuestra capacidad
de innovar y de crear nuevas opciones, o no lograremos competir
en un mundo en el cual los clientes demandan cada día
mejores y diferentes soluciones”.(16)
La
gerencia creativa puede aportar al desarrollo económico
y social, al mejorar las empresas formadas o establecer nuevas;
proporcionando la competitividad y la productividad necesarias
para enfrentar exitosamente las nuevas condiciones de mercado,
en épocas de incertidumbre y globalización.
Creatividad es el único camino para que el mañana
sea mejor que hoy.(17)
REFERENCIAS
(1) Ackoff C. Russell: El arte de resolver
problemas. Limusa, México, 1981, pág. 15.
(2) George R.Terry: Principios de administración. Continental,
México, 1972, pág. 64.
(3) Ernest Dichter: ¿Es usted un buen gerente? McGraw
Hill, Colombia, 1988, pág. 53.
(4) Ver Alejandro Schnarch: Marketing Creativo. Publimark,
septiembre 2004, Chile.
(5) Paul Matusek: La creatividad. Herden, España, 1977,
pág. 7.
(6) Guy Aznar: La creatividad en la empresa. Oikos-Tou, España,
1974, pág. 22.
(7) Josep Mc-Person: Innovación y creatividad. Internacional
Management, enero 1985, pág. 47.
(8) Peter Drucker: El poder de las pequeñas ideas.
Biblioteca Harvard, Volumen VI pág. 11.
(9) Simón Majaro: Creatividad y marketing. Díaz
de Santos, México, 1994, pág.47.
(10) S.Vicari: Dell'impresa del creatività del la.
Necessità del caso e de Tra, Milano, Etas Libri, 1998.
(11) Ver Gretz y Drozdeck: Aproveche la creatividad de sus
empleados. McGraw-Hill, México, 1993.
(12) Steven Brown: Trece errores fatales en que incurren los
gerentes. Norma, Colombia, 1986, pág. 12.
(13) John P. Kotter: El líder del cambio. McGraw-Hill,
México, 2000, pág. 183.
(14) Instituto de Investigación para una Coevolución
Creativa: Liderazgo Creativo. México, 1997.
(15) Alcibíades Horna: Tomo I, la empresa en el camino
del éxito. Sistema 1111. Universidad Norbert Wiener,
Perú 2001, pág. 147.
(16) Gustavo Mutis: Líderes y Artistas. Revista Dinero,
Colombia, febrero 1998.
(17) Ver Alejandro Schnarch: Creatividad Aplicada; más
allá de la información y el conocimiento. Main
Intelligence Institute, Estados Unidos, 2004.
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