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La
creciente competencia, en combinación con la gran demanda
y exigencias del consumidor en cuanto a calidad, flexibilidad,
rapidez, funcionalidad y bajos costos, han puesto en un estado
de revolución no sólo a las organizaciones,
sino también a las personas implicadas en aquéllas.
Esto sugiere otro tipo de administración: el empowerment.
¿Por qué empowerment? Se trata de todo un concepto,
una filosofía, una nueva forma de administrar la empresa,
donde se integran todos los recursos: capital, manufactura,
producción, ventas, mercadotecnia, tecnología,
equipo, y a su gente, haciendo uso de una comunicación
efectiva y eficiente para lograr los objetivos de la organización.
"Empowerment es donde los beneficios óptimos
de la tecnología de la información son alcanzados.
Los miembros, equipos de trabajo y la organización,
tendrán completo acceso y uso de información
crítica, poseerán la tecnología, habilidades,
responsabilidad, y autoridad para utilizar la información
y llevar a cabo el negocio de la organización."
Esta
herramienta reemplaza la vieja jerarquía por equipos
auto dirigidos, donde la información se comparte con
todos. Los empleados tienen la oportunidad y la responsabilidad
de dar lo mejor de sí. Cualquier persona externa a
la compañía puede detectar fácilmente
los puntos en los que está siendo ineficiente. El problema
es que la gente que trabaja dentro de ella ni siquiera se
percata de las cosas que están yendo mal, o si lo notan,
hacen como si no pasara nada. Algunos de los aspectos negativos
de una empresa, en cuanto a su desenvolvimiento, pueden ser
los siguientes:
- Casi
nadie se emociona por las cosas relacionadas con el trabajo.
- Las
cosas que sí los emocionan están fuera del
trabajo.
- A
la gente sólo le importa su salario, sus vacaciones
y sus pensiones. Otra cosa, ¡olvídelo!
- La
actitud general es: no hagas algo que no tengas que hacer.
Luego, haz lo menos posible.
- Todo
el día todos parecen moverse en cámara lenta...
hasta que es hora de irse a casa: entonces es como ver una
cinta en alta velocidad.
- Se
habla de hacer un mejor trabajo, ¿qué sucede?,
muchas miradas vacías.
- Nadie
asume más responsabilidad de la necesaria. Si el
trabajo no sale, es mi problema, no el de ellos.
- Todos
hacen apenas lo suficiente para que no se les grite o despida.
- A
nadie le importan las mejoras; todos temen al cambio.
- Si
se dice: "Si no les da la gana, se quedarán
sin trabajo", eso sólo los desmoraliza y las
cosas empeoran.
- Cuando
se trata de motivar a la gente, los resultados, cuando los
hay, son de corta duración.
Muchas
empresas han puesto en práctica muchos métodos
para intentar mejorar estas situaciones. Lo que se requiere
es una fuerza motivadora que vigorice a la gente, una guía
para la acción. A esto se le conoce como ZAPP. Con
él, las personas son responsables de su trabajo, les
pertenece, saben dónde están ubicados, pueden
dar su opinión acerca de las cosas, y tienen algo de
control sobre su trabajo.
Para
que las personas se sientan "zappeadas" es necesario
que se les tenga confianza, que tengan responsabilidades,
que se les dé reconocimiento por sus ideas. Las personas
necesitan ser escuchadas, ver que los problemas son resueltos
en equipo, que los controles son flexibles. También
necesitan ser elogiadas, que se les brinde la posibilidad
de trabajar en equipo, que el conocimiento sea compartido
con ellas, contar con los recursos suficientes y necesarios
para desempeñar su trabajo, y que las comunicaciones
sean hacia arriba y hacia abajo.
El
zapp consiste en delegar autoridad, darle responsabilidad
a los empleados. El compartir la responsabilidad con la gente
no significa abandonar la responsabilidad. La persona que
delega autoridad todavía tiene que saber qué
es lo que está sucediendo, debe seguir dirigiendo el
rumbo del departamento, debe tomar las decisiones que sus
subalternos no puedan, debe ofrecer guía, valorar el
desempeño, asegurar que la gente vaya sobre buen camino
y ser un administrador inteligente.
PARA
INTEGRAR A LA GENTE HACIA EL EMPOWERMENT
HAY TRES ELEMENTOS IMPORTANTES A FORTALECER
El
primero se refiere a las relaciones. Estas relaciones
que usted guarda con su gente deben poseer dos atributos fundamentales:
deben ser efectivas para el logro de los objetivos propuestos
en el trabajo; y sólidas, es decir, que permanezcan
en el tiempo y no dependan de un estado de ánimo volátil.
El
segundo hace hincapié en la disciplina. El
empowerment no significa relajar la disciplina y permitir
que el paternalismo invada a la empresa. En este sentido es
preciso fomentar: 1) el orden, que la gente pueda trabajar
en un sistema estructurado y organizado, el cual le permita
desarrollar sus actividades adecuadamente; 2) la definición
de roles, determinar perfectamente el alcance de las funciones
de la gente, sus responsabilidades, sus funciones. Esto permite
que el personal siempre sepa dónde está parado.
El
tercer punto es el compromiso, el cual debe ser congruente
y decidido en todos los niveles, pero promovido por los líderes
y agentes de cambio. Esto incluye: 1) la lealtad, ser leales
a nuestra propia gente, para que ellos lo sean con nosotros;
2) la persistencia, perseverar en los objetivos, en las relaciones
en el trabajo, para que nuestra gente lo viva y lo haga de
la manera en que se lo transmitimos; 3) y por último,
la energía de acción, que es la fuerza que estimula
y entusiasma y que convierte a la gente en líderes
vitales.
Para
implantar el sistema de empowerment en una empresa es necesario
que haya un cambio en la cultura de trabajo, y para esto es
necesario que se aprenda a trabajar en equipo.
El
enfoque de trabajo en equipo no es nuevo. Sin embargo, generalmente
no es tomado como una filosofía, y es en una filosofía
de acción en lo que debe convertirse, que impregne
a la cultura laboral, y no en un recurso inusual o fuera de
lo común.
Con
la canalización de energías para un objetivo
común, se logra que se hagan las cosas que no se pueden
realizar individualmente, y a esto se le llama sinergia.
La
sinergia implica que las acciones simultáneas de entidades
separadas, tienen en su conjunto un efecto total mayor que
la suma de sus efectos individuales. Y esta existe verdaderamente
cuando todas las áreas del negocio se dirigen hacia
el mismo objetivo. Esto es indudablemente el reto al que los
administradores se dirigen en nuestros días.
EL
ESTABLECER UN EQUIPO DE ALTA EFICIENCIA
SUPONE UN PROCESO DE DESARROLLO
Y EN SU CAMINO PARA ALCANZARLA
SE ATRAVIESA POR TRES ETAPAS
Fase
1. Reclutamiento de los individuos. En esta fase
los equipos tienden a centrarse en el individuo, a tener objetivos
individuales antes que grupales, a no compartir responsabilidades,
a evitar cambios y a no enfrentar el conflicto.
Fase
2. Grupos. Los miembros desarrollan una identidad
grupal, definen sus roles, esclarecen su propósito
y establecen normas para trabajar juntos.
Fase
3. Equipo. Los equipos se concentran en el propósito,
los miembros no sólo lo entienden sino que están
comprometidos con él y lo utilizan para orientar las
acciones y decisiones.
Lo
que hace diferente a un equipo altamente efectivo es su liderazgo
participativo, su responsabilidad compartida, estar unidos
con un propósito, una comunicación excelente,
la mira en el futuro, la mira en la tarea, sus talentos creativos
y, por supuesto, su respuesta rápida ante las oportunidades.
Empowerment
es sin duda una buena estrategia, pero que por sí sola
será incapaz de lograr un efecto positivo en la empresa,
ya que consiste en mucho más que el estudio de la información
presentada. Involucra un gran esfuerzo por parte de todas
las personas que forman parte de la empresa, que se traducirá
en una nueva vida organizacional. Pero hay que subrayar que
esta vida no sólo requiere esfuerzos y sacrificios,
sino también un mejor ambiente para sus integrantes,
una mayor eficiencia, calidad y un mejor nivel de vida en
todos los aspectos para la organización. |
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