Hablando
se entiende la gente, solemos decir, pero también sabemos
que hablando nos confundimos, menoscabando nuestras relaciones
interpersonales. No hay nada tan rentable para una empresa
y tan beneficioso para la calidad de vida laboral de todos
los miembros que la componen, como utilizar un lenguaje transparente
sincero, con la intencionalidad permanente de mantener y mejorar
unas excelentes relaciones interpersonales.
La
intención es lo que cuenta, se suele decir, y para
mí es el requisito más importante para entendernos
con claridad y transparencia. Podemos utilizar incorrectamente
el lenguaje, pero la intencionalidad de querer comunicarnos
de verdad con otra persona suple esa carencia.
La
Dirección de la Empresa es la responsable de crear
una cultura empresarial basada en la confianza y el buen entendimiento
de todos los que la componen. Para generar confianza interdepartamental
y buenas relaciones humanas en las organizaciones, no hay
nada mejor que el ejemplo del equipo directivo, practicando
una transparencia gerencial que rápidamente perciben
los trabajadores, dando lugar a una disminución de
la hipocresía social, en la empresa, que tantas pérdidas
ocasiona con la aparición de conflictos interpersonales.
Así,
la buena y correcta comunicación en el ámbito
de la empresa, aparece, crece y se mantiene con la confianza
de poder transmitir lo que pensamos y sentimos a nuestros
superiores y a nuestros compañeros de trabajo, con
la intención de mejorar la organización del
trabajo, que redundará en un mayor rendimiento empresarial.
¡Muchos
cursos y libros sobre comunicación en la empresa! Con
lo sencillo y rentable que es: ser más sinceros con
nosotros mismos y lógicamente con los demás;
más coherentes en nuestras acciones, más confiados
en nuestra profesionalidad y más transparentes en nuestros
mensajes.
¿A
quién no le ha ocurrido que, queriendo expresar una
opinión, un sentimiento, un pensamiento, cuando ha
acabado de hablar, ha sido consciente de haber dicho otra
cosa? No es fácil transmitir a otras personas lo que
pensamos, lo que sentimos.
Las
palabras, toda la gramática de una lengua, y su correcta
utilización, son esenciales para poder comunicarnos
de manera eficiente.
Dominar
al cien por cien una lengua lo consiguen pocas personas, aunque
todos deberíamos aspirar a hablar y escribir lo mejor
posible.
Ultimamente
se habla mucho sobre la comunicación no verbal, es
decir, la utilización de los gestos de nuestro cuerpo:
la mirada, el movimiento de las manos, la postura corporal,
la indumentaria, etc.
Algunos
defienden la tesis de que la comunicación no verbal
es más importante que la verbal para transmitir nuestros
pensamientos y sentimientos. Posiblemente la combinación
de las dos (verbal y no verbal), dé como resultado
un buen y correcto entendimiento.
En
el ámbito de la empresa, de las relaciones humanas
en las organizaciones, son muchos los mensajes que se emiten
y se reciben; muchos datos, instrucciones, comentarios, críticas...
El ambiente, como las ondas que nos rodean de los teléfonos
móviles, se puede contaminar con un lenguaje opaco,
hipócrita, de doble entendimiento. |