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Para
la nueva generación, el Protocolo Familiar constituye,
en muchos casos, la primera oportunidad de conectarse con
la empresa real, dejando de lado las anécdotas, fantasías,
leyendas, prejuicios, suposiciones y creencias existentes
solo en su imaginación.
Es
mucho lo que se moviliza internamente a la hora de conversar,
analizar y consensuar la elaboración de un Protocolo
Familiar: miedos, elecciones, falsas creencias, recuerdos,
celos, sueños, mandatos, altruismo, envidia, generosidad,
viejos rencores, expectativas, asignaturas pendientes, amores.
En
fin, todo tipo de emociones comienzan a emerger, dando lugar
al inicio de un necesario y renovador proceso de esclarecimiento,
durante el cual, a partir de despejar la confusión,
es posible comenzar a establecer deseos, intereses (personales
y grupales), prioridades, objetivos.
Esta
movilización interior, individual y colectiva, que
comienza a producirse en los miembros del organismo vivo “empresa-familia”,
tiene una mayor impronta en los integrantes de la nueva generación
(trabajen o no en la empresa), propiciando un excelente e
irrepetible momento para conocer y analizar una serie de interrogantes
específicos y claves en todo proceso de transferencia
generacional, susceptibles de ser tratados en reuniones de
interacción entre todas las generaciones involucradas
o reflexionados en la intimidad, con la mayor seriedad y honestidad:
1.
¿Cuál es la verdadera historia del nacimiento
y crecimiento de esta empresa?, ¿cuáles fueron
los principales hitos en la historia de la empresa?, ¿cuáles
fueron nuestros principales logros y fracasos como empresa
de familia?, ¿cuáles son nuestras asignaturas
pendientes?, ¿cuáles son nuestras principales
fortalezas y debilidades?
2.
¿Cuál es el verdadero propósito de la
empresa y los negocios para la familia?, ¿cuáles
son las diferencias entre ser dueño, dirigir, gerenciar
o trabajar en la empresa?, ¿cómo fue la incorporación
de la generación actual a la empresa: fue por una decisión
propia o más por un deber o un compromiso con la familia?,
¿están conformes los miembros de la generación
actual con el lugar al cual llegaron con la empresa y con
su vida empresarial?, ¿cómo fue que eligieron
sus puestos de trabajo: por gusto, afinidad, por mejor habilidad
para realizar las tareas o por necesidad del negocio?
3.
¿Cómo se genera el dinero en esta empresa?,
¿entendemos o no de dónde sale?, ¿sabemos
qué hacer y cómo hacerlo para que el dinero
siga llegando?, ¿cómo se toman las decisiones?
4.
¿Cuáles son las razones básicas por las
que ocurre el éxito en los negocios y en particular
en el nuestro?, ¿cuáles son los tres secretos
más importantes que hacen al éxito de esta empresa?
5.
¿Quiénes son nuestros clientes más antiguos
y más importantes?
6.
¿Por qué nos eligen los clientes?, ¿qué
sabemos de la competencia?
7.
¿Quiénes son nuestros aliados estratégicos:
clientes, socios, proveedores, empleados, colaboradores?,
¿quiénes son los hombres de mayor confianza?
8.
¿Por qué es necesario e importante respetar
y hacer respetar los contenidos del Protocolo Familiar?
9.
¿Cuáles son para mí los pros y los contras
de trabajar en esta empresa de familia?, ¿cómo
me veo en cinco años, llevando a cabo qué actividad?,
¿conozco mi verdadera vocación?, ¿tengo
en claro qué es lo que quiero para mi vida, cuáles
son mis prioridades?, ¿es realmente ésta la
empresa para la que quiero trabajar?, ¿poseo las habilidades
y capacidades necesarias para desempeñar satisfactoriamente
mis funciones? Si no las tuviera, ¿tengo interés
en adquirirlas?, ¿comparto una visión en común
sobre el negocio con la generación actual?
Ir
encontrando las respuestas a estas preguntas permite a los
integrantes de la nueva generación interactuar con
los miembros de los demás grupos de interés
que integran el conjunto familia-empresa (generación
anterior, accionistas no familiares, gerentes, familiares
que no trabajan ni son dueños de la empresa, dueños
retirados) desde un lugar de mayor libertad e independencia,
lo que redunda en aportes positivos y enriquecedores al Protocolo
Familiar. |
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