Introducción
Lo
primero que debemos hacer es definir la reingeniería.
La reingeniería constituye una recreación y
reconfiguración de las actividades y procesos de la
empresa, lo cual implica volver a crear y configurar de manera
radical el o los sistemas de la compañía a los
efectos de lograr incrementos significativos, y en un corto
período de tiempo, en materia de rentabilidad, productividad,
tiempo de respuesta y calidad, lo cual implica la obtención
de ventajas competitivas.
Analizando
dicha definición encontramos en primer lugar los términos
de recreación y reconfiguración, pues la reingeniería
debe antes de todo conceptualizarse filosóficamente
como una rotura o cambio de los paradigmas vigentes en la
empresa. Es por ello que la recreación implica lisa
y llanamente el volver a crear los procesos a la luz de las
nuevas ideas, técnicas, metodologías y descubrimientos
científicos. El término configurar significa
disponer de las partes que componen un cuerpo y le dan su
peculiar figura, por lo tanto la reconfiguración es
volver a disponer de las partes de una nueva y peculiar forma.
El hecho de que dichos cambios sean de carácter radical
se debe a que se tiende a borrar del mapa los viejos conceptos
reemplazándolos por nuevas y revolucionarias ideas.
En
cuanto a los procesos, los mismos se definen como una sucesión
de acciones continuas y regulares, que ocurren o se llevan
a cabo de una forma definida, y que llevan al cumplimiento
de algún resultado.
Posteriormente
tenemos en la definición el concepto de sistema, el
cual se define como un conjunto de elementos o componentes
interrelacionados e interactuantes entre sí que conforman
un todo unificado. Se hace hincapié en los sistemas
debido a la necesidad imperiosa de reenfocar la gestión
de las empresas como un sistema con partes íntimamente
interrelacionadas en contraposición al tradicional
y vetusto enfoque funcional.
Por
último tenemos que el objetivo es lograr incrementos
significativos en el corto plazo, en contraposición
a incrementos acumulativos propios de los sistemas de mejora
continua, los cuales si bien generan incrementos de magnitud
requieren de una mayor cantidad de tiempo. En el caso específico
del kaizen y gracias a la implementación del Just-in-Time
es factible también la obtención de incrementos
significativos aunque en un plazo superior.
Debe
distinguirse claramente entre la reingeniería de procesos,
la cual implica cambios radicales en el “cómo
se hacen las cosas”, en contraposición a la reingeniería
de negocios, la cual tiende a un cambio radical y total en
la estrategia, yendo mucho más allá del “como”
para implicarse también en “que se produce”
(u ofrece), y en “a quién se ofrece”.
Es
esta última concepción de la reingeniería
la considerada más riesgosa y financieramente más
costosa. Sin embargo en la reingeniería de procesos
(o sistemas) si bien hay riesgos, éstos pueden ser
más fácilmente controlados y superados, como
así también en cuanto a los costos no necesariamente
deben insumir altas sumas monetarias.
Si
debemos hablar de recreación de los sistemas productivos
debemos mencionar como hitos fundamentales en primer lugar
la cadena de montaje ideada por Henry Ford, para pasar luego
a la invención del sistema “Justo a Tiempo”
desarrollado por la empresa Toyota en Japón.
La
reingeniería, en su actual acepción, tuvo su
origen en Occidente como una reacción de las empresas
estadounidenses a sus problemas de competitividad frente a
las compañías niponas. Estas últimas
venían trabajando desde hacía mucho tiempo en
la “mejora continua”, logrando de tal forma ir
sacando continuas e importantes ventajas frente a las organizaciones
occidentales. Así, dadas las circunstancias, la única
forma que tenían las empresas americanas era dar un
salto que las reposicionara frente a sus competidores. Era
menester destruir los viejos conceptos que las limitaban e
impedían el desarrollo, evolución y puesta en
práctica de nuevos conceptos, tanto en materia de productos
como de procesos. Entre las más expuestas de las industrias
se encontraban las automotrices, las cuales generaban productos
que ya no satisfacían las demandas y necesidades del
consumidor, sus procesos tanto de diseño como de producción
eran varias veces superiores en plazo a las de sus competidores
japoneses, además de adolecer de altos costos y bajos
niveles de calidad, sobre todo si se la comparaba con sus
rivales. Así surgió la primera aplicación
de la reingeniería de procesos como una forma de dar
alcance a los competidores.
En
una segunda fase y como resultado de un marco recesivo, las
empresas se vieron en la necesidad imperiosa de reducir rápida
y eficazmente los costes sin poner en peligro la calidad de
sus productos y servicios, para lo cual se vieron en la obligación
de recurrir a la recreación y reconfiguración
de sus procesos. Es la necesidad de lograr que la empresa
vuelva a ser competitiva, mejorando sus niveles de productividad,
costos y calidad, constituyéndose en muchos casos en
la única forma de rehabilitar financieramente una empresa.
Finalmente,
tenemos la reingeniería como salto destinado a lograr
una ventaja competitiva absoluta y/o relativa. En este caso
tenemos a la empresas que estando por detrás de otras
dan un salto competitivo que les permite no sólo alcanzar
sino además sobrepasar a aquéllas. Pero también
tenemos a la empresa que ocupando el primer lugar recrea radicalmente
sus procesos a los efectos de incrementar su dominio y hacer
más defendible su posición en el mercado, capturando
con ello mayores cuotas de mercado e invadiendo nuevas geografías.
Su
filosofía
Partiendo
de la crítica al pensamiento tayloriano, mediante una
sistemática remoción de los paradigmas vigentes
en las empresas desde la revolución industrial, las
cuales ya no sólo carecían de utilidad para
una época signada no sólo por nuevas tecnologías,
conocimientos científicos y patrones socio-culturales
y políticos, sino que además estaban siendo
sometidas éstas a un continuo y veloz cambio. Ello
no sólo provocó una profunda crisis en la gestión
de las empresas, sino además dio lugar a importantes
críticas a nivel teórico en las escuelas de
negocios. Cabía tanto preguntarse si los procesos respondían
a las nuevas tecnologías, como así también
si los procesos eran eficaces para satisfacer las mayores
necesidades y requerimientos de los consumidores. No quedaron
ajenos a los cuestionamientos tanto los sistemas de información
como los de control interno, los cuales respondían
a conceptos, metodologías y un entorno técnico
y socio-cultural ya no existente. Al tener lugar la recreación
de los procesos productivos, quedó mucho más
evidenciada la ineficacia tanto de los sistemas contables
como de los anticuados métodos de control interno y
de auditoría.
Una
cuestión fundamental a subrayar es la mira puesta en
la simplificación de los procesos, volviéndolos
más eficaces y eficientes en la generación de
valor agregado para los clientes y consumidores. Para ello
se hace un gran hincapié en la necesidad de definir
a las diversas actividades en función de si agregan
o no valor para el cliente final o la empresa.
La
reingeniería debe ser concebida como una recreación
de los procesos, haciendo uso o no para ello de la informática
o la robótica entre otros medios tecnológicos
de última generación. El uso que de estos medios
se haga dependerá tanto de su necesidad como de las
restricciones económicas. Sólo basta recordar
que una de las ideas más revolucionarias en los procesos
productivos fue el kanban, el cual no es otra cosa que una
tarjeta de cartón utilizada en los procesos de producción
“Justo a Tiempo”. Debe hacerse prevalecer la creatividad
como medio para generar procesos eficaces y económicos
tanto en su implementación como en su posterior puesta
en práctica. La idea primigenia de relacionar la reingeniería
con los procesos informáticos es producto de que uno
de sus primeros propulsores, llamado Michael Hammer, fue profesor
de ciencias de la informática en el MIT, teniendo dicho
consultor un especial interés en aplicar tecnología
informática a los procesos de reingeniería que
ofrecía a sus clientes.
En
el proceso de reingeniería deben contemplarse los procesos
para llegar a la esencia de los mismos en lugar de quedarse
tan sólo en sus formas. Es captando la esencia y contenido
de las actividades y procesos como lograremos reconocer qué
tan críticos y fundamentales resultan ellos para la
mejor performance de la empresa.
La
reingeniería debe ser considerada como un medio para
generar y aprovechar las fortalezas internas de la empresa
y eliminar o superar sus debilidades, tratando de sacar partido
además de las oportunidades externas, y protegiéndose
o sacando partido de sus amenazas.
En
este proceso de recreación y reconfiguración
se debe trabajar con los límites en lugar de hacerlo
dentro de ellos. Ello implica ver los problemas y posibles
soluciones desde una nueva perspectiva, no limitándose
para ello a las reglas y conceptos existentes, sino creando
nuevas reglas y conceptos que le permitan una ventaja competitiva.
Para
muchos autores en un principio eran los diseños de
los productos los que permitían a la empresa obtener
sus ventajas, pero al tomar cuerpo la retroingeniería
(ingeniería inversa) como forma de análisis
de los productos para su posterior reproducción, se
hizo hincapié en la necesidad de convertir a los procesos
como arma estratégica, pero ésta también
cayo presa del benchmarking. De tal forma, lo único
que hace especial a una empresa, y cuya ventaja no es factible
de duplicar, son sus interrelaciones humanas. Por ello es
que éstas toman fundamental importancia a la hora de
concebir y aplicar la recreación de los sistemas.
Mientras
la mejora continua puede ser concebida como un proceso de
cambios cuantitativos, la reingeniería es, al tratarse
de un transformación radical, un cambio de carácter
cualitativo. Ya no se trata sólo de avanzar a través
de una curva de aprendizaje o de experiencia, de lo que se
trata es de salta a una nueva curva.
El
cambio y el liderazgo
Si
la reingeniería constituye un cambio radical en la
manera de comprender y llevar a cabo los procesos, ello implica
considerar a la reingeniería como una revolución.
Como toda revolución, ésta es guiada por líderes
revolucionarios los cuales, logrados sus objetivos, pasan
a ser los futuros líderes conservadores. Líderes
que defienden los logros por ellos obtenidos, pasando a ser
presas de sus propios paradigmas, los cuales si bien fueron
de utilidad para un determinado momento y entorno pasan con
el tiempo a no guardar correlación con los cambios
existentes.
Generar
un cambio y luego apegarse al mismo lleva a las organizaciones
a grandes peligros. Es por ello que los nuevos líderes,
los líderes del futuro, deben empaparse de la idea
de la reingeniería como revolución permanente.
Ello no implica la generación del caos, sino más
bien gestionar un proceso de cambio que partiendo de una descongelación
de las normas existentes, pasen a generar un cambio para luego
volver a congelar (estabilizar) las nuevas normas, para pasar
con el tiempo y dados los cambios existentes o la necesidad
de generar ellos, a volver a repetir el proceso de descongelamiento
–cambio– congelamiento. Ello está íntimamente
relacionado con la nueva necesidad, resaltada por la gestión
del conocimiento, de poseer la capacidad imperiosa de desaprender
para volver a aprender.
En
esta nueva era la capacidad de gestionar el cambio, no sólo
adelantándose al mismo o reaccionando ante él,
sino generándolo, es no sólo fundamental sino
crucial. Y es en esta gestión del cambio que juega
una especial trascendencia la utilización de la reingeniería
como instrumento y método destinado a generar, reaccionar
o adaptarse con rapidez y eficacia a los mismos.
Es
por ello que a partir de la década de 1990, los teóricos
del liderazgo han propuesto para los líderes un rol
más acorde con los requerimientos de los cambios impulsados
por la calidad total y los proyectos de reingeniería.
Las habilidades requeridas para el liderazgo por asesoría
comprenden:
1.
Habilidad de contacto y empatía.
2. Habilidad para aconsejar.
3. Habilidad para impulsar a otros.
4. Habilidad como formador.
5. Habilidad para confrontar y retar.
Así
pues, todo líder deberá iniciar contactos con
otras personas, en vez de esperar que ellas lo inicien; hacer
que quienes se aproximen a él se sientan bien recibidos;
demostrar respeto por los demás y establecer con ellos
una comunicación abierta de doble vía; desarrollar
una comprensión total de los problemas de la persona;
ayudar a otros a encontrar su propia solución al problema;
identificar lo que los otros necesitan saber; ayudarles a
obtener la competencia y el entendimiento técnico que
requieren; ayudarles a incrementar su ritmo de aprendizaje;
ayudarles a desarrollar un compromiso con el aprendizaje continuo;
impulsarles a que pongan a prueba los conocimientos que han
adquirido; aclarar las expectativas de desempeño de
los demás; hablar de los problemas de ejecución
en términos concretos; destacar la posibilidad de mejorar
en el futuro; retar a los demás a aceptar tareas más
difíciles; y desarrollar estrategias concretas para
mejorar el desempeño de otros.
Este
tipo de liderazgo, denominado relacional, se ve enriquecido
con un nuevo y poderoso enfoque según el cual la atención
no debe estar puesta en el líder como tal, sino en
el equipo con el cual interactúa el líder. Con
ello se promueve el desarrollo total y el crecimiento de quienes
integran los grupos de trabajo.
Aspectos
esenciales
A
los efectos de mejorar radicalmente los procesos y las actividades
de la empresa, se deberán tener en cuenta, a la hora
de efectuar la reingeniería, los siguientes aspectos
fundamentales:
- Poner
en la creatividad y no en la tecnología la base para
generar los cambios.
- Utilizar
dicha creatividad con el objeto de simplificar los procesos.
Tecnificar los procesos sin simplificarlos sólo implicará
cometer los mismos errores pero con mayor rapidez; y a un
costo más elevado.
- Cuestionar
los paradigmas existentes, verificando su correspondencia
y utilidad para el presente y futuro de la corporación.
- Hacer
uso de la tecnología de la manera más creativa
y eficaz, evitando de tal forma la sobreinversión
de recursos.
- Adoptar
un enfoque en procesos en contraposición a los enfoques
funcionales.
- Debe
considerarse como parte de la empresa no sólo a quienes
prestan servicios en ella sino, además, a quienes
son los beneficiarios de sus productos y servicios, y a
quienes actúan como proveedores.
- Concentrar
la atención en el enriquecimiento de las actividades
y los procesos generadores de valor agregado para los clientes
finales, reduciendo y eliminando aquéllas que no
lo generan.
- Implantar
tanto el trabajo en equipo como el empowerment y la gestión
participativa, logrando de tal forma el incremento en la
calidad, productividad y flexibilidad, como así también
aplanando la estructura organizacional. Un equipo de alto
rendimiento cuida de no excluir a nadie que pueda aportar
algo al proyecto o proceso bajo su responsabilidad, en todas
las etapas del proceso administrativo o productivo.
- Implantar
la Organización de Rápido Aprendizaje como
forma de acelerar los cambios y promover la innovación.
- Fomentar
y lograr la participación plena y activa de la totalidad
del personal a los efectos de eliminar la resistencia al
cambio y acelerar el proceso de aplicación de las
modificaciones. Las organizaciones que emprenden los programas
de reingeniería deben abrir espacios destinados a
la participación, lo cual constituye en requisito
esencial para los mismos.
- Concientizar
a todos los niveles de la empresa acerca de la necesidad
de recrear y reconfigurar los procesos y sistemas, a los
efectos de recuperar, conservar, obtener y/o ampliar las
ventajas competitivas.
- Generar
el cambio en la forma de liderazgo y motivación,
de manera tal de que éstas acompañen tanto
los cambios del entorno como la nueva forma de enfocar los
procesos.
Conclusiones
De
lo expuesto queda claramente reflejada la enorme importancia
que tiene por un lado la identificación de los paradigmas
que dominan nuestra forma de pensar y ver la realidad, de
manera tal de someterlas sistemáticamente a análisis
a los efectos de readaptar las ideas que tenemos de los procesos
y sistemas de la empresa, actualizándolas y haciéndolas
efectivas bajo las nuevas y futuras condiciones del mercado
y de la tecnología.
El
otro aspecto esencial lo constituye la creatividad como base
fundamental para generar los nuevos límites y reglas
que dominan los procesos. De tal manera recreamos los procesos
tratando de convertir a éstos en la palanca que genere
ventajas competitivas para la organización. Este toque
especial de creatividad y estrategia nos llevará tanto
a un importante incremento de la Rentabilidad sobre la Inversión,
como también nos permitirá incrementar nuestra
participación de mercado, acompañado de altos
niveles de satisfacción por parte de los consumidores
e incrementos notables en el valor agregado por empleado.
Una
última cuestión la constituye el enfoque centrado
en la participación del personal y los directivos,
ya que sólo de esa forma incorporaremos a los nuevos
procesos la experiencia y los conocimientos del personal,
y además contaremos con su apoyo a los efectos de su
aplicación y puesta en marcha. El poco cuidado en estos
factores humanos puede ser la causa de que las grandes ideas
que surjan, técnicamente avanzadas, para provocar importantes
incrementos de productividad en las organizaciones, fracasen
de manera estrepitosa. Este es el caso de la reingeniería,
cuyo creador, Michael Hammer, reconoció a tres años
del aparentemente exitoso lanzamiento de su metodología:
“No fui lo suficientemente inteligente con eso (...)
reflejaba mis antecedentes de ingeniería y no prestaba
atención suficiente a la dimensión humana. He
aprendido que éste es una factor vital”.
De
tal forma podemos redefinir la reingeniería como “el
proceso destinado a remover los paradigmas existentes, generando
de manera creativa nuevas y radicales formas de realizar las
actividades con la participación plena de todos los
estratos de la organización, logrando con ello una
ventaja competitiva en los mercados”.
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