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(Si
aún no lo hizo, lea antes la Primera
parte de este artículo.)
Como
dijimos en la primera parte de este artículo, la efectividad
del equipo depende de cada miembro del mismo. Todas las personas
que constituyen el grupo tienen una vital influencia, la cual
será buena o mala de acuerdo con las características
o cualidades humanas que la persona haya desarrollado.
Entre
estas aptitudes podemos mencionar la comunicación,
la cooperación, la coordinación, el reconocimiento
de la capacidad del trabajo que realiza otro miembro del grupo,
la confianza en el grupo, entre otros.
La
comunicación es una aptitud que consiste
en escuchar abiertamente y transmitir mensajes convincentes.
No toda persona sabe comunicarse, lo que es sumamente importante
en las relaciones interpersonales y grupales. Las personas
que poseen esta aptitud se caracterizan porque:
- Son
efectivas en el intercambio, registrando las pistas emocionales
para afinar su mensaje.
- Enfrentan
directamente los asuntos difíciles.
- Saben
escuchar, buscan el entendimiento mutuo y comparten información
de buen grado.
- Fomentan
la comunicación abierta y son tan receptivas de las
malas noticias como de las buenas.
Para
que la comunicación sea eficaz se requiere que el mensaje
sea captado por el receptor en la forma que el emisor desea.
Para lograr esto, es necesario que:
- Las
ideas a transmitir sean útiles para el receptor.
- Lo
que se vaya a transmitir sea interesante o importante.
- Las
expresiones utilizadas en la transmisión del mensaje
sean formuladas de manera clara y correcta.
- La
idea logre ser aceptada.
- Se
motive lo suficiente para que las personas acepten la idea
y se practique.
Concomitantemente
con la comunicación, se encuentra la cooperación,
la cual es una aptitud que consiste en trabajar con otros
para alcanzar objetivos compartidos. Si cada uno de los miembros
que componen el equipo aporta cierto esfuerzo, se puede decir
que hay cooperación. Las personas cooperativas se caracterizan
porque:
- Equilibran
el acento puesto en la tarea con la atención que
brindan a las relaciones personales.
- Colaboran,
compartiendo planes, información y recursos.
- Promueven
un clima amigable y cooperativo.
- Descubren
y alimentan las oportunidades de colaborar.
En
otro orden de ideas, debemos mencionar la importancia de la
coordinación para lograr el funcionamiento
efectivo del trabajo en equipo. Coordinar significa disponer
armónicamente y de forma funcional y ordenada los esfuerzos
de un grupo para dar unidad de acción y así
lograr un objetivo común. Es la sincronización
de la utilización de los recursos. Implica reunirse
con los demás para llegar a acuerdos coincidentes.
Si
se logra una buena coordinación podemos aumentar los
recursos humanos, económicos, físicos o materiales,
porque de esta forma impedimos la duplicidad al momento de
realizar el trabajo.
Por
otra parte, es indispensable que cada persona reconozca no
sólo el esfuerzo que la misma realiza, sino también
el de cada uno de sus compañeros de equipo, puesto
que de esta forma se logra una unión mucho más
fuerte entre los miembros y todos se sienten parte importante
dentro de la organización, y por ende, trabajan con
mayor ahínco y determinación.
Además,
es necesario depositar una buena confianza en los miembros
de modo que la persona sienta que el rol que cada cual desempeña
es importante y que existe cierta independencia al momento
de proceder y tomar decisiones. Con esto se obtiene un aumento
en la productividad del equipo, puesto que se le da cabida
a la imaginación y la creatividad de cada uno de los
integrantes del grupo.
No
sólo las cualidades aquí detalladas son importantes
para determinar la funcionalidad del equipo, sino que existen
otras como:
- Empatía
o compresión interpersonal.
- Afán
de mejorar, de modo que el equipo preste atención
a la crítica constructiva y busque aprender más.
- Conocimiento
de uno mismo, en cuanto a evaluar los puntos fuertes y las
debilidades del equipo.
- Iniciativa
y facultad para anticiparse a los problemas.
- Flexibilidad
en la manera de encarar las tareas colectivas.
- Conciencia
de la organización, en cuanto a evaluar la necesidad
de otros grupos en la empresa y ser ingeniosos para utilizar
lo que la organización puede ofrecer.
- Crear
vínculos con otros equipos.
Cabe
mencionar que dentro del equipo de trabajo, los roles que
desempeña cada una de las partes son diferentes, destacándose
el rol e influencia del líder o guía del grupo,
quien es la persona formal o informal capaz de captar las
sutiles corrientes de emoción que circulan por un grupo
y puede interpretar el impacto de sus acciones en esas corrientes.
Una manera de establecer su credibilidad es percibir y articular
esos sentimientos colectivos tácitos; otro, dar a entender
a la gente, mediante los actos, que se la entiende. En este
sentido, el líder es un espejo que refleja la experiencia
del grupo.
No
obstante, es también una fuente clave en el ámbito
emocional para la organización. El entusiasmo que emana
de un líder puede impulsar a todo el grupo en esa dirección.
Esto indica la gran importancia del mismo dentro del equipo,
por lo que su actitud frente a éste puede ser favorable
o no en la conducción del grupo de trabajo.
Entre
las actitudes favorables que debe tomar el líder al
momento de conducir los grupos de trabajo, están:
- Saber
trabajar en equipo.
- Evaluar
los resultados.
- Darle
participación a los demás en la toma de decisiones,
especialmente en las que ellos van a incursionar.
- Compartir
éxitos y fracasos.
- Informar.
- Reconocer
buenas acciones.
- Ser
guía, orientador.
- Permitir
y fomentar la formación y crecimiento de otros futuros
líderes.
- Dar
buenos ejemplos: seriedad, capacidad, respeto, puntualidad,
madurez emocional y prudencia, etc.
- Mejorar
el ambiente de trabajo en términos generales.
- Mantenerse
actualizado en la tecnología.
- Fomentar
la iniciativa y creatividad.
- Usar
al máximo la capacidad de los recursos humanos disponibles.
- Motivar
a los demás miembros del equipo a trabajar.
- Dar
órdenes factibles de cumplir.
- Delegar
eficientemente.
- Realizar
reuniones periódicas informativas y de coordinación.
- Comunicación
de forma permanente y eficaz
- Defender
y representar dignamente a los demás miembros.
- Demostrar
control emocional.
- Corregir
en privado.
En
conclusión, debemos recordar que el trabajo en equipo
implica la unificación de esfuerzos de todos los miembros
de modo que la misión del grupo sea cumplida de una
forma rápida, sencilla y eficiente. Por esto decimos
que trabajar realmente en equipo significa lograr que la suma
de 2 + 2 sea igual a 5, y con esto comprobar que efectivamente,
la unión hace la fuerza.
Fuentes:
Robbins, Stephen P., Comportamiento Organizacional:
Concepto, Controversias y Aplicaciones. Prentince Hall Hispanoamericana,
S.A., México, 1994.
Ovalle, Lucía. Hacia una Comprensión de las
Relaciones Humanas. Su Aplicación en el Trabajo. Editora
Centenario, S.A., República Dominicana. 4ta Edición.
1999.
Goleman, Daniel. La Inteligencia Emocional en la Empresa.
Javier Vergara Editor, España. 1999.
Ovalle, Lucía. Eficiencia Gerencial. Un Reto Para el
Siglo XXI. Editora Corripio, C. por A. República Dominicana.
1996.
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