Al
lector
El
presente material es un extracto del planteamiento original
de estas nuevas herramientas. Debido a lo extenso de su contenido
apenas se esbozan algunos de los conceptos que se exponen,
por lo que es posible que existan interrogantes que no se
encuentren respondidas en este material pero que sí
se desarrollan en su totalidad en el libro que el autor ha
preparado sobre el tema
Bases
e interrogantes
La
Programación neurolinguística surge en la década
de los 70 del siglo XX, específicamente en la Universidad
de California (USA), donde Richard Bandler y John Grinder
estudiaron a las personas y sus patrones de conducta para
desarrollar modelos y técnicas que pudieran explicar
sus comportamientos y el efecto de la comunicación
humana sobre los mismos.
El
trabajo de estos autores pretendía entender los cambios
que se producen en las personas a través de la comunicación
y el uso del lenguaje, y originalmente se inclinó a
un uso terapéutico, aun cuando hoy en día es
utilizado para varias ramas de la administración, la
comunicación, la pedagogía, la educación,
el crecimiento personal, entre otras, con un número
importante de éxitos y testimonios que le han otorgado
el rango necesario para incentivar a los profesionales a especializarse
en la metodología e incluso obtener niveles de maestría
en el área, como la que dicta el Centro Mexicano de
PNL.
Pero
a más de treinta años de haber nacido este revolucionario
concepto, el cual ha sido de mucha utilidad para un importante
número de personas, han comenzado a surgir una serie
de cuestionamientos que, basados en nuevos hallazgos científicos,
pueden cambiar la manera de percibirlo e incluso de practicarlo,
especialmente porque existe suficiente evidencia para comprender
que el ser humano está regido por el principio de la
unidad y que su condición y orientación no es
plana y unidimensional, sino que sus comportamientos van más
allá de sus percepciones y que sus respuestas son el
producto de cómo los neuropéctidos afectan sus
niveles celulares y de cómo las células reaccionan
a los mismos generando respuestas que aglutinan tanto los
cinco sentidos conocidos como los que aún no han sido
demostrados fehacientemente por la ciencia, aun cuando se
sabe y se posee la intuición de su existencia.
Los
descubrimientos científicos actuales, algunos de ellos
en el campo psicológico, fisiológico y neurológico,
y otros basados en principios de la física quántica,
han comenzado a cambiar la idea que se tenía de muchas
de las conductas humanas y, por lo tanto, han dado pie a las
propuestas a las que arguye el título del presente
trabajo.
Si
bien es cierto que en los últimos treinta años
la Programación Neurolinguística ha sido de
mucha utilidad en muchos campos, como lo fueron en su momento
los postulados de Taylor y Fayol, la pirámide de Maslow
y otros paradigmas propios de la evolución del pensamiento
humano, no es menos cierto que la historia ha demostrado que
aquello que para un momento era una verdad incuestionable
no resulte tan inalterable, sin que por ello su estudio y
orientación necesariamente pierdan importancia, pues
no se puede subir a un nivel sin haber pasado por otro.
Uno
de los planteamiento más conocidos de La PNL es la
clasificación de las personas en tres grandes renglones,
los cuales presenta como Visuales, Auditivas y Kinestésicas,
e incluso la combinación de ellas, pero con el predominio
de un canal sobre los otros. Pero, basado en el adelanto científico
del momento, aceptar ese planteamiento como un hecho absoluto
e innegable se compara con el momento histórico en
el cual el hombre imaginó al átomo como una
partícula sólida, siendo que su condición
real carece de tal concreción.
Cabe
preguntarse, ¿quién ve en realidad, los ojos
o el cerebro? ¿Qué afecta en realidad a la conducta,
la palabra o la intención? ¿Qué determina
la kinestesia? ¿Es psicológica o genética?
¿Qué se debe entender por comunicación?
¿Hasta qué punto el uso de las expresiones en
el lenguaje y la postura demuestran la personalidad? ¿O
demuestran patrones aprendidos? ¿Qué tipo de
persona se desea ser, multidimensional o plana?
A
continuación se ofrecen algunas posibles respuestas
a estas interrogantes:
¿Quién
ve en realidad?
En
primer lugar, el ser humano no ve con los ojos, ya que éstos
sirven sólo de herramientas de captura de imágenes,
las cuales son producidas por diferentes intensidades de luminosidad
que son traducidas y estructuradas en la corteza cerebral
de acuerdo a los patrones generalmente aceptados por el individuo
que experimenta el sentido de la visión y los cuales
dependen de su nivel de conciencia y conocimiento. Se ve sólo
lo que se quiere ver y se conoce. Pero los ojos no son la
única fuente que transmite información al cerebro
para que éste pueda realizar la traducción del
mundo que lo rodea y se pueda llegar a “ver” lo
que entendemos como realidad.
Todos
los sentidos envían señales que, al unificarse
o complementarse con la intensidad de luz y diferentes niveles
de profundidad, crean el o los elemento conocidos, generando
un archivo de información que es grabado y almacenado
en la memoria para poder continuar reconociéndolo en
el fututo. Pero, ¿debe ser entendido esto como la acción
de ver?
El
cerebro es capaz de recrear imágenes aun sin haber
sido estimulado por la luz que captan los ojos. Este fenómeno
se experimenta desde la infancia y está presente en
cualquier sueño vívido, donde se observan con
detalle lugares completamente desconocidos. Este hecho tan
cierto inspiró la creación del Museo Tiflológico
en 1992, el cual depende de la Dirección de Cultura
de la Organización Nacional de Ciegos Españoles
(ONCE), donde las personas invidentes pueden llegar a apreciar
las obras de arte de los últimos 200 años. Esto
no sólo se refiere a advertir que se puede “ver”
con el sentido del tacto, ya que el museo va más allá
al mostrar piezas de arte, en especial pinturas, realizadas
por artistas invidentes.
Mas
eso no es todo. Otros estudios también han demostrado
que se pueden generar imágenes en el cerebro al escuchar
cierto tipo de sonidos, y los mismos mantienen su condición
de archivos de consulta independientemente de haber sido o
no complementados haciendo uso de la visión. Cuando
se produce el estímulo visual, puede observarse cómo
el cerebro ilumina aquellas regiones asociadas con este sentido,
ocurriendo exactamente lo mismo cuando la persona piensa o
se imagina el objeto o el escenario aun sin verlo. Sin embargo,
una vez que se somete a la persona a varias pruebas auditivas,
puede observarse que además de iluminarse las zonas
correspondientes al reconocimiento del sonido, también
se activan aquellas zonas asociadas a la visión. Por
lo tanto puede advertirse que cuando el individuo se encuentra
frente a un estímulo sonoro el cerebro no discrimina
la importancia de uno u otro canal, pues ambas zonas se activan
sugiriendo que la persona “ve” lo que el sonido
le advierte o sugiere.
Si
se engranan estos y otros ejemplos, investigaciones y resultados
puede de inmediato deducirse que la preponderancia de un sentido
sobre los otros parece existir sólo si así se
quiere considerar de ese modo, ya que el organismo interconecta
y complementa todos los sentidos con el mismo nivel de importancia
en el cerebro.
¿Qué
afecta en realidad a la conducta?
La
ciencia ha demostrado que existe una respuesta química
a cada estímulo, y que dicha respuesta afecta la conducta
del individuo de acuerdo al nivel de adicción que se
posea o no a ciertos fármacos producidos por el hipotálamo.
El
hipotálamo es una fábrica de compuestos químicos
llamados péptidos y neuropéctidos. Estos últimos
se activan de acuerdo a los estímulos que se reciban,
ya sea por la acción de un ente externo o por el ejercicio
libre del pensamiento y la imaginación (ente interno).
Una vez que los neuropéctidos hacen contacto con las
células, estas generan una reacción en cadena
que se traduce en un impulso y culminan ofreciendo una respuesta
determinada que afecta las emociones y la manera en que se
expresan.
Si
bien es cierto que, tal y como lo expone la PNL, la manera
en que se produce la comunicación genera cambios en
la persona, no es menos cierto que se ha descubierto que a
nivel molecular la intención es suficiente para cambiar
la estructura de un cuerpo, en este caso la célula
(tal y como lo demostró el estudio realizado por Maseru
Emoto) y con ella a la respuesta que afecta las emociones,
por lo que no necesariamente es la palabra la que modifica
la conducta, sino la intención real que se posee al
momento de utilizarla. Esto resta fuerza al uso de la palabra
y e incrementa considerablemente el potencial de la intención.
En
este apartado también se encuentra presente el estudio
de la expectativa, en el sentido que lo muestra la Teoría
de la Coestima, y el efecto que la misma tiene en la generación
de los fármacos adecuados para producir un tipo específico
de respuesta, concluyendo de manera inmediata la imposibilidad
de motivar a terceros, por lo que resulta insuficiente suponer
que manipulando el lenguaje se logre completamente el objetivo
deseado.
¿Qué
determina la kinestesia?
Para
1970 la kinestesia era entendida como una conducta psicológica
que orientaba al individuo a expresarse a través del
contacto y los sentidos del gusto y el tacto.
Pero
esta idea cambió cuando en 1993 Dean Hamer, un científico
norteamericano, sorprendió al mundo cuando señaló
el descubrimiento del gen que era el causante de la homosexualidad
(aun cuando su experimento no ha sido repetido con éxito).
Esto hizo suponer que podía existir una condición
genética y/o celular que predispusiera al individuo
a ciertas conductas, lo cual quedó plenamente corroborado
con los estudios realizados a las adicciones a ciertos neuropéctidos,
magistralmente explicado por el Dr. Joseph Dispenza, D.C.
en la película “What the bleep do we know?!”
en el año 2004.
Coincidencialmente
en septiembre de ese mismo año, Dean H. Hamer fue más
allá de sus propios límites en el estudio de
la influencia de los genes en el comportamiento humano y se
atrevió a contar en su libro “The God Gene: How
Faith is Hardwired into our Genes” cómo descubrió
que el gen VMAT2, “implicado en las reacciones químicas
del cerebro”, y que según él “está
relacionado con la espiritualidad de las personas”,
aun cuando las críticas a su planteamiento han sido
duramente cuestionadas.
Según
Hamer existe un gen que condiciona la creencia en un ser superior
o la negativa de su existencia. Si un gen puede afectar la
conducta de un individuo hasta el punto de inclinarlo a la
homosexualidad y la creencia en un ser superior e invisible,
¿no podría ocurrir lo mismo con la tendencia
a hacer uso frecuente y predominante del tacto, el gusto y
el olfato?
De
ser así, entonces la kinestesia podría no ser
un proceso conciente o subconsciente de la psiquis de cada
individuo sino una predisposición genética presente
en su organismo, la cual se intensifica de acuerdo a la adicción
que se posea a los neuropéctidos que la alimentan.
¿Qué
debe entenderse como comunicación?
El
concepto tradicional de la comunicación que señala
en su más simple expresión la presencia de un
emisor, un mensaje y un receptor, aun cuando se le añadan
palabras como código y decodificador, ha bajado de
su sitial de honor y es asociado más a la acción
o ejercicio del diálogo.
El
autor propone entender la comunicación como “la
acción multidimensional y multisensorial del intercambio
de impulsos e intenciones donde no necesariamente se requiere
la acción de un receptor distinto al emisor, ya que
tal función puede ser perfectamente realizada por el
mismo”.
Tal
concepto fue corroborado con los estudios de Emoto. En su
libro “El mensaje del Agua”, Emoto muestra cómo
las características de la molécula del agua
cambian de acuerdo a estímulos silentes, como lo es
por ejemplo una palabra escrita en un papel y adherida al
recipiente donde el líquido se encuentra. Emoto logra
mostrar una dramática diferencia entre la estructura
del agua ante palabras positivas y negativas. En la película
What the bleep do we know?! se explora el siguiente cuestionamiento:
Si una etiqueta con un mensaje escrito puede alterar la característica
molecular del agua, y estando el ser humano en más
del 75% compuesto por este elemento, ¿cómo pueden
afectarlo sus propios pensamientos?
Basado
en esa premisa, la comunicación no puede continuar
siendo observada como la interacción propia del diálogo,
y su nueva condición supone una actividad propia y
permanente de un individuo constantemente comunicándose
consigo mismo.
Adicionalmente
a lo ya expresado, el Dr John Hagelin sostiene que la célula
es “el nivel más pequeño de la conciencia
humana”, por lo que no cabe duda alguna acerca de la
comunicación en el contexto antes expuesto. Nuevamente,
el ser humano se comunica consigo mismo antes que con el entorno
y durante ese proceso interno genera cambios que repercuten
en su conducta general exterior.
El
uso de las expresiones en el lenguaje y la postura
Uno
de los elementos en donde se ha apoyado la práctica
de la PNL en la administración puede ubicarse en el
ámbito del canal por donde debe ser abordada una persona,
especialmente explotado en el campo administrativo en lo que
corresponde al área de ventas y mercadeo. De acuerdo
a la interpretación que se le ha dado a esta herramienta,
si una persona se expresa utilizando frases como: “A
primera vista”, “hazlo visible para mí”,
“me resulta claro”, o “sólo es un
espejismo”, por citar algunas, resulta particularmente
obvio que el individuo es visual y por ende ha de ser por
ese canal que se le persuada de hacer, deshacer, comprar o
vender, soñar o despertarse según sea el caso.
Pero
tal condición, aunque generalmente aceptada, no es
del todo cierta. La mayoría de las frases que se utilizan
en el lenguaje común, o las posturas que se adoptan,
surgen como consecuencia de la repetición del modelo
que se haya poseído durante el crecimiento, a causa
de la experiencia vivida en un ambiente sugestionador o como
adaptación a la jerga o el estilo de vida del medio
donde el individuo se desenvuelve, por citar unos pocos.
Por
ejemplo, en el caso de Venezuela, hay regiones donde el común
de las personas antepone la palabra “Ve” en directa
alusión a “mirar” lo que se le piensa “decir”
en el momento. Al hacer un estudio comparativo entre las expresiones
de los individuos y el uso de los canales, el resultado obtenido
mostró, en un buen número de los casos, que
no necesariamente predominaba el canal visual sobre los otros,
aun cuando el lenguaje sugería lo contrario.
Con
relación al comportamiento o la postura, el resultado
del estudio demostró que es común observar conductas
repetidas en grupos donde existe una exposición diaria
y permanente, sin que ello estuviera totalmente asociado a
un “canal” en particular.
La
DPNL o la Desprogramación Neurolinguística
La
DPNL es una propuesta que persigue ubicar al individuo en
un contexto multidimensional y multisensorial, donde su comportamiento,
sin que sus respuestas y emociones se fijen o limiten al uso
específico de un canal en particular.
Para
explicar la DPNL en muy pocas palabras, se hace necesario
hacer uso de un ejemplo. Cuando las personas se apoyan en
la PNL, éstas tienden a buscar coincidencias hasta
lograr auto-clasificarse como Visuales, Auditivas o Kinestésicas,
pero al hacerlo no sólo se están auto-limitando,
sino que están generando un proceso neuronal que se
orientará a darle contundencia a tal afirmación.
Lo anterior se debe a que cada vez que una persona realiza
una actividad y se genera una emoción, el hipotálamo
produce los neuropéctidos correspondientes a la misma.
En la medida que se le da más fuerza a una actividad
que a otra, las redes neuronales se van reubicando para hacer
más rápida y efectiva la sinapsis, perdiendo
contacto con aquellos puntos relacionados con la actividad
que menos se usa. Otro elemento neuronal que se ve afectado
resulta de la predisposición de la célula a
aceptar más de los neuropéptidos asociados a
esa actividad particular que se considera predominante y la
incapacidad de la misma a aceptar otros, una vez que se ha
dividido en su constante proceso de renovación y muerte.
Tal y como lo explica el Dr. Joseph Dispenza, D.C.
Esto
se traduce en que es tanto lo que una persona se convence
a sí misma de que es visual, por ejemplo, que deja
de utilizar las redes neuronales que la unen a los estímulos
que le ofrecen los otros sentidos, disminuyendo así
el uso de su capacidad cerebral. ¿Qué ocurriría
si pierde el sentido de la vista? Es simple: como se ha dedicado
a desarrollar su canal visual, le costará mucho más
adaptarse a su nuevo estado si se le compara con una persona
que no haya limitado sus fuentes de información sensoriales.
Sencillamente
la DPNL surge debido a la necesidad de generar un cambio en
la visión del presente paradigma y ajustarlo al nuevo
estado de conciencia, exigencia y conocimientos, sin pretender
por ello sustituir las prácticas exitosas presentes
en el mismo.
Pero,
a diferencia de su antecesora, la DPNL viene acompañada
de la RPNL, o bien, la Reprogramación Neurolinguística.
La
RPNL o la Reprogramación Neurolinguística
Una
vez que el individuo entiende y asume el principio de la unidad
y la interrelación e interdependencia de los receptores
de información y, además, logra identificar,
definir y enfrentar sus adicciones, requerirá de una
metodología o estrategia que le permita hacer uso del
conjunto con mayor eficiencia, eficacia y efectividad de lo
que lo hacía cuando se auto-definía como un
ser auditivo, visual o kinestésico.
La
RPNL está concebida para generar un estado de alternabilidad
constante de cada uno de los canales conocidos y los que ella
propone, para así ofrecer al individuo la posibilidad
de moverse en múltiples dimensiones con éxito.
Ahora
bien, quienes han leído y/o conocen de PNL saben que
una de las principales características que posee es
la necesidad que posee la persona de cambiar “la cinta”
(ahora sería el archivo) y adaptar nuevas posturas.
Sin embargo, al proponer ese “cambio de paradigma”
la PNL generó otro similar al que sustituía
al clasificar a cada persona en un canal específico,
como ya se ha comentado, que lo identifica y define.
La
RPNL no busca alimentar la auto-limitación, por el
contrario se orienta a abrir las puertas y reta a explorar
todo un mundo nuevo de constante adaptación y uso eficiente
de los recursos.
¿Para
qué sirve la DPNL y la RPNL?
Para
afrontar los cambios culturales, sociales y psicológicos
que existen en el momento y que no estaban presente hace treinta
años atrás. Para hacer frente a una serie de
exigencias que no se ajustan a los parámetros rígidos
y estables que parecían facilitar la identificación
y clasificación de distintos actores y que al utilizar
la misma fuente resultan inexactos en el presente.
La
DPNL y la RPNL en la empresa y otros escenarios
Las
nuevas tendencias exigen personas capaces de desdoblarse en
cualquier escenario, multihabilidosas y con una visión
holística, personas capaces de crear circunstancias.
Siendo así, se requiere de personas que se desempeñen
en un ambiente multidimensional donde el uso predominante
de un sólo canal resulta más una desventaja
que una fortaleza. Pero en los últimos 30 años
se ha exigido a las personas en el campo administrativo y
gerencial explotar la condición visual, auditiva y
kinestésica de sí mismos y de quienes lo rodean,
para poder reorientar el contenido de lo aprendido e internalizado.
Se requiere de un proceso de desprogramación, lo cual
fungirá como el formateado que se realiza al disco
duro de un computador, para posteriormente introducir elementos
nuevos (instalar el software actualizado), que se traducirán
en mejor desempeño. Esto se logra en el proceso de
reprogramación. Lo mismo ha de ocurrir en el campo
de la educación y el desarrollo personal, entre otros.
Comentarios
finales
En
el campo de la física, los cálculos, las fórmulas
y los planteamientos realizados por Newton se mantuvieron
prácticamente inalterables hasta que personajes como
Albert Einstein (Teoría de la Relatividad), Max Planck
(Teoría Quántica) y William Hawking introdujeron
nuevas formas de observar los mismos problemas e innovadoras
formas de responder a sus planteamientos. Esto no ha restado
importancia a la física newtoniana; ni resulta posible
imaginar que tal intensión fuera la que perseguían
tan brillantes mentes al hacer sus aportes. Obviamente no
se pretende realizar comparación alguna ni asimilarse
a tan distinguidos físicos y científicos, pero
el principio es el mismo, la DPNL y la RPNL no pretenden menospreciar
el aporte que la PNL ha ofrecido al mundo en los diferentes
campos donde se utiliza. Ambas propuestas surgen de un planteamiento
distinto para abordar problemas comunes desde una óptica
diferente.
Nota
del autor: Respetando el estilo con el que suelo
escribir mis artículos, en el contenido del presente
trabajo se habló del autor en tercera persona, aun
cuanto las reflexiones y propuestas aquí planteadas
son de mi autoría y del producto de mis investigaciones
en las ciencias administrativas.
IMPORTANTE:
El contenido de este artículo difiere en forma y fondo
al propuesto por el alemán Bernd Isert en el 2004,
conocido como NLPe o DPNL (en portugués) "Desenvolvimento
de Processos Neurolingüísticos", el cual
pretende ser, y se cita textualmente: "uma forma especial
e sistêmica de entender, completar e utilizar a PNL".
Para mayor información sobre este otro enfoque visite:
http://www.metaforum.com/portugues
/recursos_e_midias/recursos_de_pnl/dpnl_a_continuicao_da_pnl.php
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