EL
TRABAJO A DIARIO
El
cuerpo y el estrés
Por Mariana Scaturchio
Hoy
en día es muy común escuchar sobre el
estrés, sus significados y consecuencias en la
vida laboral. Pero cuando hablamos de estrés,
de situaciones estresantes, y por sobre todo de que
el trabajo nos causa estrés…
Ahora
bien, cuando hablamos de esto: ¿de que estamos
hablando? Si solo nos abocamos a definir la palabra
(estrés) y sus consecuencias, estaremos perdiendo
de vista lo central, lo clave. El protagonista de todo
esto… en donde el estrés se aloja.
El
protagonista en todo esto es el cuerpo. Nuestro cuerpo.
Tenemos
que reconocer que lo único que materialmente
tenemos y somos es el cuerpo, y que todo lo que sucede
o no nos sucede pasa desde allí. Es él
nuestro punto de partida para el devenir de posibilidades,
y oportunidades, del bienestar de nuestra salud y de
nosotros.
Es
por eso que los invito a resignificar, a revalorar,
a re-dignificar al cuerpo, en todo su sentido, más
allá de sus componentes estrictamente físicos
(imagen), biológicos, anatómicos y fisiológicos.
Poder empezar a pensar y sentir al cuerpo como “representativo
del alma capaz de comunicar”; al ser que cada
uno de nosotros somos y vamos siendo. Es decir, el cuerpo
como un “espacio declarativo en donde nada es
posible sin él, y donde todo se aloja”.
Un espacio de unión entre todos los dominios
del ser: cuerpo, emoción, lenguaje y espiritualidad).
Si
miramos al cuerpo y a la corporalidad como centro y
lugar desde donde transcurren nuestras emociones, conversaciones,
y nuestra vida, ya que sin él nada sería
posible… aparece la distinción de poder
generar una conciencia observadora de nuestro cuerpo.
Empezar, así, a preguntarnos acerca de nuestro
trato hacia él.
Entonces
podemos comenzar a ver al cuerpo como lenguaje, al cuerpo
como un comunicador del ser que vamos siendo, al cuerpo
y sus estereotipos, al cuerpo y sus patrones de movimientos,
al cuerpo y sus posturas, al cuerpo y sus hábitos.
¿Qué
manifiesta/comunica el cuerpo?
-
Emociones.
-
Estados de ánimo.
-
Creencias.
- Hábitos.
-
Heridas emocionales.
- Ritmos.
-
Pensamientos.
Si
en el dominio corporal estamos ciegos, no nos damos
cuenta, y seguimos sintiendo y haciendo lo mismo. Seguimos
en la misma postura, en el mismo ritmo de acción,
igual tipo de comunicación y manera de pensar
y de escuchar. Estamos propensos a generar estrés.
Si
mantenemos la misma actitud en el cuerpo, es muy factible
que el estrés o la enfermedad aparezcan.
“La
proyección total del ser humano se proyecta en
el espíritu a través del cuerpo”
(Gerda Alexander). |