Posiblemente
todos tenemos en mente la imagen o estereotipo del hombre
o mujer directivo/a. Ese patrón no es precisamente
el ideal, sino el que todos conocemos.
Parece
ser que el rol directivo va vinculado a seriedad, rigor,
eficacia, productividad, orden, control y otras cualidades
por el estilo, pero ¿y el humor? ¿Es incompatible
con la función directiva?
Margaret
Thatcher decía que "lo de tener poder es
como lo de ser señora. Si tienes que recordárselo
a la gente, malo".
Lo
mismo podríamos aplicar al sentido del humor
(lo de tener sentido del humor es como lo de ser señora,
si tienes que recordárselo a la gente, malo).
No
debemos asociar tener sentido del humor con ir contando
chistes a todas horas o imitando a nuestro cómico
favorito por los despachos, ni pretender ser graciosos
continuamente. Es más bien una actitud positiva
ante las cosas. Una forma diferente de contemplar la
realidad que nos rodea. Ver los problemas desde otra
perspectiva que nos ayude a encontrar soluciones más
creativas.
Ya
de pequeños nos acostumbran a que reír
es malo y la seriedad buena. "Aprende de tu amigo
Jorge. Mira qué serio y formalito es. A este
paso, no serás nada en la vida”.
El
humor nos ayuda a crear ambientes más relajados
y favorecedores para la solución de conflictos
y el establecimiento de una comunicación más
fluida.
El
sentido del humor nos ayuda a soportar la excesiva carga
de trabajo y nos protege, en cierta medida, contra el
estrés.
Son
muchas las empresas que empiezan a valorar en sus procesos
de selección de directivos el sentido de humor.
Y esto no es algo nuevo o una aparente moda pasajera.
Henri de Mondeville (1260-1320), profesor de cirugía,
era consciente de que el humor favorecía la recuperación
de sus pacientes y procuraba mantenerlos alejados de
preocupaciones.
El
humor es una excelente medicina y una extraordinaria
terapia. Contribuye a reducir la tensión, la
ansiedad y, por supuesto, la depresión.
Por
lo tanto, como podemos comprobar, todo son ventajas.
Y lo mejor de todo: es gratis. No supone ningún
coste para la empresa.
La
utilización del humor con nuestros empleados
puede ser una técnica más eficaz que muchas
técnicas de motivación conocidas.
Estamos
acostumbrados a trabajar, en general, en ambientes de
trabajo hostiles, donde la risa va asociada a pérdida
de tiempo. Pocas cosas habrán tan agradables
como comprobar que tus empleados están a gusto
en sus puestos de trabajo.
Si
pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en el trabajo,
¿por qué no hacerlo más agradable?
Por supuesto aplicando el "reírse con"
en lugar del "reírse de".
Recuerdo
hace ya varios años una ocasión en la
que estaba impartiendo un curso sobre el Plan de Marketing.
En un momento determinado de la clase (he de reconocer
que el más teórico) uno de mis alumnos
me preguntó:
–
Disculpa ¿puedo contar un chiste?
–
¿Cómo? –pregunté algo desconcertado.
– Es que veo que necesitamos un poco de diversión.
Y me acabo de acordar de un chiste que me han contado
hoy muy bueno. Si me dejas explicarlo, prometo no interrumpirte
más.
–
Pues, adelante –indiqué.
El
alumno contó su chiste. Rieron. Y la clase continuó
en un tono mucho más favorecedor del aprendizaje
que tres minutos antes.
He
de decir que el promedio de edad de los asistentes rondaba
los 30 años.
Nuestras
empresas son importantes. También lo son nuestros
clientes y, sobre todo, nuestros clientes internos,
los empleados. Apliquemos y usemos adecuadamente el
sentido del humor con todos ellos, y nuestro trabajo
será más agradable.
"Nada
se resiste ante un ataque de risa" (Mark Twain).
"La vida es una tragedia si se contempla de cerca,
pero una comedia si se contempla desde cierta distancia
y en un plano más general de conjunto" (Charles
Chaplin).
"La
vida es demasiado importante como para tomársela
en serio" (Oscar Wilde).
Hace
poco una de mis hijas (de siete años) me comentó
que le gustaría viajar a China, que era la ilusión
de su vida. Cuando le pregunté el motivo de esta
decisión, me contestó que quería
ir a la China porque era el país de las Barbies.
– ¿De Barbies? ¿Y por qué
dices eso? –le pregunte.
–
Pues porque en todas las Barbies que tengo, ponen "Made
in China".
(Juro
y prometo ante quien sea que esta es una anécdota
auténtica y no un chiste)
Les
invito a que apliquen el humor en su trabajo cotidiano,
y dentro de unos meses reflexionen sobre el impacto
positivo que ha tenido en sus vidas y en la de sus colaboradores.
Si
por el contrario usted es de los que prefiere la seriedad,
la firmeza, y teme la pérdida de "autoridad"
por el mero hecho de ser una persona con humor, no le
recomiendo que visite las direcciones abajo indicadas.
http://sht.com.ar/archivo/humor/humor_indice.htm
http://www.datadiar.com/actual/chistes/index.htm
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