Una
compañía multinacional encara un programa
de intercambio de sus empleados en todo el mundo. A
España llega un grupo de empleados africanos
de la compañía.
–
¡Ahora formáis parte de un gran equipo!
–dijo el responsable de Recursos Humanos durante
el acto de bienvenida–. Disfrutaréis de
todos los beneficios de la empresa. Por ejemplo: podréis
ir a la cafetería a comer algo. Pero por favor,
¡no os comáis a los otros empleados! Ja,
ja!!
Cuatro
semanas más tarde, el jefe de la sección
convoca al grupo de empleados africanos.
–
Estáis trabajando muy duro. ¡Estoy muy
satisfecho!, pero uno de nuestros programadores ha desaparecido.
¿Alguno sabe qué le ha podido pasar?
Todos
los africanos negaron con la cabeza. Después
de que el jefe se fuera, el líder del grupo les
dice a sus compañeros:
–
¿Quién ha sido el so idiota que se ha
comido al programador?
Tras
lo cual una mano entre el grupo se levanto tímidamente.
–
¡¡¡Tú eres tonto!!!, cuatro
semanas comiendo Gerentes y nadie ha notado nada, ¡¡¡pero
no!!!, tu tenías que venir a arruinarte todo
y comerte un programador!" |