Un
vendedor en su primer día de trabajo en una tienda
de artículos variados. Cuando termina el día,
su jefe le pregunta cómo le ha ido con las ventas,
a lo que el novel vendedor responde:
–
Pues, muy bien... hice una sola venta!
–
¿Cómo una sóla venta? ¡Pero
si el promedio de ventas es de 30 ó 40 por día!
–
Sí, pero la venta fue de 300.000 dólares!
–
¿300.00 dólares? ¿Y qué
vendió?
–
Bueno, mire... resulta que primero le vendí un
anzuelo chiquito y un anzuelo más grande, uno
de esos todos coloridos... pero le dije que tan buenos
anzuelos merecían una caña buena... así
que le vendí dos chicas y una enorme.
También
le vendí carnada. Y como todo eso no lo iba a
llevar en la mano, le vendí una hermosa
valija para los artículos de pesca.
Como
había estado nublado, le dije que podría
llover... así que le vendí un capuchón
de lluvia y todo un conjunto impermeable.
Nos
pusimos a charlar y tampoco tenía linterna ni
radio. Por lo que también se llevó eso.
Le pregunté dónde pescaba y me dijo que
le gustaba la pesca de mar... y le ofrecí el
bote con motor fuera de borda, que también compró.
Cuando
se iba me dijo: "Pero ese bote me va rayar todo
el auto", entonces le vendí una Land Rover
4x4 que le encantó. Como iba a estar en el bote
y el auto quedaba en el puerto, le instalamos un equipo
de seguridad de última generación... y
como la pesca era mar adentro, también decidió
llevarse unas cuantas redes!
El
jefe atormentado le dijo: "¿Y todo eso se
lo vendió porque vino a comprar un par de anzuelos?"
–
¿Anzuelos? No!... el tipo vino a comprar toallas
femeninas y entonces yo le dije: "Ya que se le
dañó el fin de semana, ¿por qué
no se va de pesca?"
(Gracias,
Cecilia Campillay - Chile ... por favor, no dejen de
colaborar con cuentos, relatos y chascarrillos de humor
del mundo laboral, siempre tan necesarios para ayudarnos
a digerir los tragos amargos de todos los días.)
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