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¿Por
qué considero que, en la actualidad, es un desafío
ser ejecutiva, ocupar puestos y cargos de responsabilidad,
liderazgo y poder? Si hacemos historia, la mujer, su concepción
biológica y psicológica, fue formada a través
de la historia. Su rol especifico estableció una huella
difícil de poder olvidar. Preparada biológica
y psicológicamente para ser madre, esposa, cuidar y
organizar las tareas domésticas.
A
través del tiempo fue adaptándose y preparándose
para ser aquélla capaz de resolver los numerosos problemas
del hogar, las carencias, el presupuesto, atender a su esposo
y sus problemas del trabajo, criar a sus niños, elegir
su educación, cuidar y velar de ellos como la mejor
enfermera, sin ser diplomada para serlo.
Esa
marca de género aún arraigada en nuestras más
profundas creencias desde lo heredado filogenéticamente,
establece un marco estricto y difícil de sobrellevar.
Si pensamos cómo la mujer comenzó a integrar
otros aspectos que no fueran sólo el realizar tareas
domésticas en su hogar, podemos sacar nuestras conclusiones.
En
Argentina comenzó realizando tareas domésticas,
en algunos casos acompañando al esposo y ayudándolo,
como un trabajo secundario y ampliando el ya existente que
realizaba en el hogar. Alrededor de 1946 comenzó la
inserción de la mujer en las fabricas, a través
de una lenta incorporación a ese mercado en tareas
de auxiliar administrativa.
Luego
la posibilidad de ser maestra, otro campo –el de la
docencia– que le permitió comenzar a recorrer
otro camino de desarrollo. Luego la carrera de enfermería,
con el propósito de que la mujer aprendiese a cuidar
y atender mejor a su familia. Este es un largo recorrido.
Debemos
sumar los aspectos de culpabilidad que la mujer tiene por
dejar su hogar para salir al mercado del trabajo. En estos
tiempos, donde el mundo postmoderno se abalanza implacable,
¿cuál es el rol de la mujer? ¿Quién
más estaría capacitada para producir cambios
que aquella que ha traspasado por un sinnúmero de aspectos
y de campos? Aquélla que tiene la ductilidad para acomodarse
a diferentes ámbitos, aquélla que contiene afectivamente,
que ayuda a salir adelante. ¿Quién más
que la mujer, preparada para guiar, educar y ayudar al desarrollo
y al avance de los otros?
La
mujer líder en la actualidad debe luchar contra algunos
aspectos que la perjudican. Y para ser sintética en
este análisis, que da para mucho más, podría
destacar que los aspectos que hoy se necesitan en las empresas,
especialmente las que están en un estado de crisis
profunda, económica y de valores humanos, tienen que
ver con un liderazgo femenino y sus aspectos destacables.
La
mujer líder tiene capacidad para motivar, y debido
a su capacidad de convocatoria, estimular la participación
y la autoestima Diferentes estudios constatan que la mujer
concibe al liderazgo como un medio de transformación
hacia sus subordinados, aplica sus habilidades por las relaciones
interpersonales y motivacionales para transformar el interés
individualista por un interés colectivo guiado hacia
la empresa como totalidad.
Por
un lado, como resultado de la mayor participación de
la mujer en todas las áreas, y por otro al descubrir,
un poco tardíamente, que los negocios o las empresas
harían bien en tomarla en cuenta porque es la decisora
en lo que hace a rubros básicos de la familia: salud,
educación, propiedades y hasta en la compra de automóviles,
además del consumo habitual en alimentos, limpieza,
cosméticos o vestimenta.
Algo
así como que la mujer muestra mayores “chances”
de ejercer un liderazgo diferente. Que tiene cualidades que
la hacen más permeable a los climas emocionales, al
manejo de los conflictos, a la horizontalidad, al trabajo
en redes, a pensar en el desarrollo de las personas y sus
necesidades humanas, a la complementariedad, la compasión,
el cuidado del planeta y al compromiso y la responsabilidad.
Por
tal motivo es un desafío ser líder en la actualidad
siendo mujer. En esta situación donde la deshumanización
se hizo cargo de casi todos los aspectos de la vida en las
empresas, quién mejor que una mujer para poner un toque
diferente, ampliar el horizonte de soluciones y abrir un nuevo
camino hacia la concreción de resultados diferentes,
incluyendo a las personas que forman el sistema de las empresas,
como seres humanos imprescindibles para el crecimiento y el
sostén de la organización.
El
liderazgo femenino es un modelo a tener en cuenta, un modelo
para construir y afianzar. |
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