En
el mundo globalizado y competitivo en el que vivimos hoy en
día, donde el cliente es el rey, es fundamental conseguir
que nuestros clientes estén satisfechos. Hasta la última
revolución industrial ocasionada por la informática,
los nuevos materiales y las comunicaciones, las empresas desarrollaban
su actividad en un entorno estable, donde los clientes eran
más bien pasivos al existir más demanda que
oferta en el mercado. Los ciclos del producto eran largos
y la competitividad mucho menor a la actual. Ahora, el avance
tecnológico ha posibilitado la superproducción
de bienes y la globalización del mercado. El cliente
se aprovecha de todo lo anterior y no cabe duda de que además
de ser el rey del mercado, en ocasiones se convierte en caprichoso
y vicioso.
Debemos
integrar la satisfacción de los clientes dentro de
la estrategia de nuestra empresa y para ello debemos aprender
a gestionar y medir esta satisfacción.
1.
La satisfacción del cliente,
punto clave de la estrategia empresarial
El
cliente es el que decide qué producto quiere comprar,
cuándo lo quiere comprar y cuánto tiempo está
dispuesto a esperar hasta que se le sirva. La satisfacción
del cliente es la parte más importante de la estrategia
empresarial ya que proporciona los siguientes resultados:
-
Compras repetitivas. Los clientes satisfechos
vuelven a comprar el mismo producto cuando surge nuevamente
esa necesidad.
-
Cross buying. El cliente satisfecho compra otro
tipo de productos que ofrece nuestra empresa. Por ejemplo,
una persona que hace tiempo compró un frigorífico
Siemens con el que ya tiene una experiencia y se siente satisfecho,
cuando tenga que comprar una lavadora, seguramente optará
por una de la misma marca.
-
Propaganda boca a boca. Los clientes satisfechos
son la mejor propaganda que puede tener una empresa, ya que
al haber consumido nuestro producto y tener una experiencia
con el mismo, influyen positivamente en la decisión
de otros clientes potenciales. Además esta propaganda
es un medio de publicidad sin coste para nuestra empresa.
Existen estudios que ublicade los clientes satisfechos comunican
sus experiencias a tres personas, mientras que los insatisfechos
se lo cuentan a once por término medio.
-
Reducción de costes. Mantener un cliente
satisfecho en nuestra cartera de clientes cuesta unas cinco
veces menos que conseguir un nuevo cliente.
-
Insensibilidad a subidas de precio. En los entornos
empresariales business to business (B2B), los clientes satisfechos
suelen ser poco sensibles a las subidas racionales de precio.
Estos clientes, al tener una buena experiencia con nosotros,
probablemente preferirán pagar un poco más antes
de arriesgarse a cambiar de proveedor.
2.
Características que generan la satisfacción
del cliente
La
satisfacción o insatisfacción de un cliente
surge a partir de su experiencia con el producto y el servicio
que le ofrecemos. No todos los factores contribuyen de la
misma manera a generar esta satisfacción. Dependiendo
de cómo influyen se pueden clasificar en:
-
Características básicas. Son las
partes del producto cuya presencia no genera satisfacción,
pero cuya ausencia genera una gran insatisfacción.
Por ejemplo, cuando una persona se compra un coche, el hecho
de que el coche tenga cuatro ruedas no genera una satisfacción,
porque se da por supuesto que debe ser así. Pero si
falta alguna de las cuatro ruedas el cliente estará
muy molesto.
-
Características atractivas. Son las partes
del producto cuya presencia genera una gran satisfacción,
pero si no están presentes el cliente no las va a echar
en falta. Siguiendo con el ejemplo del coche, una característica
de este tipo es encontrar el depósito de la gasolina
lleno cuando el cliente compra su coche nuevo.
-
Características lineales. Entre los dos
tipos de características anteriores, las básicas
y las atractivas, se encuentran estas características
que influyen de forma lineal en la satisfacción del
cliente, es decir, cuanto mejor se cumplan, mayor es la satisfacción
del cliente. Por ejemplo, la satisfacción del cliente
con el coche será mayor en la medida en que el motor
consuma menos, el ruido sea menor y todo funcione correctamente.
Es
evidente que debemos cumplir todas las características
básicas del producto. En las lineales debemos ser competitivos
y en las atractivas nos debemos diferenciar todo lo que podamos
de la competencia. Hay que tener cuidado con estas características,
ya que cambian con el paso del tiempo. Hace años, un
reproductor de CD en el coche era una característica
atractiva, hoy en día es casi básica.
3.
Procedimiento para la medición de la satisfacción
del cliente
En
primer lugar debe quedar claro que el objetivo que se persigue
al realizar el estudio de satisfacción del cliente
es establecer un plan de mejoras para aumentar esta satisfacción.
El procedimiento que se sigue es el siguiente:
Análisis
cualitativo
Antes
de comenzar con la medición de la satisfacción
de nuestros clientes, debemos entender cómo surge esta
satisfacción, es decir, conocer cuáles son las
características que contribuyen a generar esta satisfacción.
Para ello se forman grupos de trabajo de a seis a ocho clientes
y por medio de un brainstorming se consigue obtener un listado
de todas las características que el cliente valora
como importantes para generar su satisfacción.
Si
nuestros clientes son competidores entre ellos es difícil
conseguir que se sienten juntos en torno a una misma mesa.
En estos casos, en lugar de realizar grupos focales se recurre
a una entrevista individual.
Diseño
del cuestionario
A
partir de las características que el cliente ha detectado
y añadiendo otras características que la empresa
considera importantes se diseña un cuestionario en
el que hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
-
La satisfacción global. Es importante
preguntar al cliente cómo se siente de satisfecho de
manera global con nuestra empresa. Esta pregunta, contrariamente
a lo que piensan muchas personas, se debe incluir al principio
del cuestionario. La explicación es la siguiente: si
ponemos esta pregunta al final, el cliente va analizando todos
los aspectos que le hemos preguntado y finalmente nos dará
un valor medio de todo lo que le hemos preguntado. A nosotros
lo que nos interesa es su primera impresión sobre nuestra
empresa.
-
Claridad en las preguntas. Las preguntas deben
ser claras, concisas y precisas. No se deben preguntar dos
aspectos en una misma pregunta. Por ejemplo, si preguntamos:
“¿Cómo está usted de satisfecho
con el tiempo que tardamos en servirle la pizza y la simpatía
del vendedor?”, el cliente no sabrá a qué
responder.
-
Escala para las respuestas. No existe una regla
fija que diga qué tipo de escala es mejor. En las escalas
que ofrecen cuatro respuestas (muy mal, mal, bien, muy bien)
el encuestado se ve obligado a posicionarse en la repuesta.
En las de cinco respuestas donde se añade la posibilidad
“regular”, el cliente no tiene la obligación
de posicionarse en el lado bueno o malo de la respuesta. Si
se posiciona lo hará porque está convencido
y no porque le hemos obligado con la escala. La empresa debe
seleccionar el tipo de escala que más le conviene para
su estudio.
-
Claridad en las respuestas. Evitar respuestas
del tipo muchas veces, con frecuencia, etc. Es mejor poner
como posibles respuestas una vez al mes, dos veces al mes,
entre tres y cinco veces, etc.
-
Preguntas abiertas. Es recomendable que el cuestionario
contenga preguntas en las que el cliente pueda expresar su
opinión.
Prueba piloto
Esta
es una fase que muchas empresas creen que no es necesaria
porque piensan que su cuestionario ya es válido, pero
no es así. Antes de llevar a cabo la recogida de datos
es imprescindible realizar una prueba piloto con unos diez
o doce clientes para descubrir si nuestro cuestionario se
entiende de forma precisa o si existen ambigüedades en
las preguntas.
Recogida
de datos
Una
vez que el cuestionario se ha dado por válido, se pasa
a la recogida de datos y su posterior análisis. Se
debe determinar: el número de clientes a los que se
va a encuestar, el medio que se va a emplear para realizar
la encuesta, el período en el que se va a realizar
la recogida de datos y la forma en la que se van a presentar
los resultados.
Existen
diferentes maneras de realizar la encuesta: teléfono,
visita personal, carta, email, internet, etc. En los entornos
B2B, si el presupuesto de la empresa y la geografía
de nuestros clientes lo permiten, se recomienda hacer la encuesta
por medio de la visita personal.
Sea
cual sea el medio elegido para recoger los datos, es muy importante
tener en cuenta, que antes de que el cliente reciba el cuestionario,
se le debe haber informado muy bien de los objetivos que se
persiguen con este estudio: la mejora del producto y el servicio
que le ofrece nuestra empresa.
Carta
de agradecimiento
Al
cabo de unos días de haber visitado al cliente, es
recomendable enviarle una carta para agradecerle el tiempo
que nos ha dedicado y resaltar lo importante que es su opinión
para poder mejorar nuestros productos y servicios. Esta carta
además tiene una consecuencia adicional: el cliente
se siente cuidado por nosotros y esto contribuye a aumentar
su fidelización.
Plan
de mejoras y seguimiento
A
partir de los resultados obtenidos se debe establecer el plan
de mejora que se va a llevar a cabo donde se deberá
especificar: las acciones de mejora que se van a emprender,
recursos necesarios, responsables y plazo para cada una de
las acciones de mejora. Es muy importante llevar a cabo estas
mejoras porque al haber realizado un estudio de este tipo,
los clientes van a esperar que nuestra empresa mejore en algún
aspecto. Si ellos no detectan mejoras, si ven que sus sugerencias
no se han tenido en cuenta, su grado de satisfacción
disminuirá debido a las expectativas generadas.
Comunicación
de los resultados
Los
clientes que han participado en el estudio agradecen que se
les envíen los resultados obtenidos y si la empresa
lo considera oportuno, también se les puede indicar
el plan de mejoras que se va a llevar a cabo. Esta comunicación
con el cliente suele contribuir además a su fidelización,
ya que el cliente se siente como parte importante de nuestra
empresa, al que se le escucha y se le tiene en cuenta.
Nuevo
estudio de satisfacción del cliente
Al
cabo de uno o dos años (depende del tamaño de
la empresa) se debe realizar un nuevo estudio de la satisfacción
del cliente para verificar si el plan de mejora ha dado los
resultados esperados y para poder volver a detectar oportunidades
de mejora que contribuyan a aumentar la satisfacción
de nuestros clientes y por consecuencia el éxito y
los beneficios de nuestra empresa. |