La
Consultora Entrepreneur de Santiago, especializada en outplacemet,
ha realizado en 2003 un profundo estudio de las reales causas
de este cambio en la generación del empleo, verificándose
una tendencia irreversible, con características estructurales,
que estará afectando la generación de empleo
en toda esta década, tanto para la mujer como para
el hombre.
Aquí van las conclusiones de ese estudio:
1.
Lo que las empresas tienen ahora son proyectos, ya
que no poseen más clientes fieles que les aseguren
un ingreso permanente. Para mantener su competitividad están
dejando de lado el contrato social que las enmarcaba y las
obligaba a dar empleo fijo y “seguro”.
2.
El empleo, como expresión de trabajo fijo, disminuye
en el mundo. En la década pasada se perdieron
en el continente muchos empleos fijos, mientras que los empresarios
crearon más de miles de nuevas organizaciones de servicios,
educación, comercio, finanzas, internet y otras, que
han estado absorbiendo a los desvinculados, bajo otras formas
de trabajo.
3.
El empleo fue una figura creada por la sociedad industrial,
gran consumidora de mano de obra. Pero la actual sociedad
del conocimiento no requiere gran cantidad de empleos, sino
más bien de trabajadores.
En
los últimos años los empresarios están
desarrollando alianzas con ex empleados, colaboradores free-lance
y contratando servicios externos (outsourcing), transformando
costos laborales fijos en variables, gente que permanece o
participa en la organización mientras el proyecto se
desarrolla con resultados satisfactorios.
Ahora
estamos siendo capaces de producir sin mano de obra. Pero
no somos capaces de consumir sin empleo. Una paradoja del
Siglo XXI.
4.
Mucha gente cree que ingresa a una empresa a un trabajo fijo,
pero no percibe que está participando de un proyecto
que podrá continuar sólo si las cosas van bien.
Las estadísticas así lo demuestran, verificándose
un drástico aumento de la rotación en los cargos.
Las empresas están reconociendo rápidamente
a los participantes flexibles y exigiéndoles nuevos
requisitos a los empleados fijos, quienes disminuyen en número
por su falta de adaptación al cambio y porque tienen
un costo más elevado de contratación ante un
mercado –que somos nosotros– que desea productos
y servicios cada vez más baratos, presionando a las
empresas a reducir costos y a tener gente que brinde mejor
servicio.
Estos
nuevos participantes que trabajan para la empresa, son personas
que permanentemente desarrollan habilidades técnicas
y profesionales que los hacen empleables y que son capaces
de agregar valor en su trabajo. Gente con más habilidad
intelectual, comunicacional y de trabajo en equipo. Trabajadores
que se ganan el pan con el sudor de sus mentes.
5.
De alguna manera las empresas están siguiendo el siguiente
camino:
- Un
50 por ciento de ellas está decidiendo tener la mitad
de la gente con la que trabajan ahora y haciendo outsourcing
de sus medios.
- Otra
mayoría reduce los sueldos y aumenta las obligaciones
a los que se quedan.
- Esperan
que los sobrevivientes produzcan mucho más que todos
los que operaban antes la empresa.
- Cambian
trabajo rutinario, que es la mayoría, por tecnologías
computaciones, software de gestión, etc.
El
propio Charles Handly, uno de los mayores pensadores sociales
del mundo, aún no muy conocido y leído en nuestro
continente, señaló hace un tiempo: ”A
principios del siglo XXI, menos de la mitad de la fuerza laboral
en el mundo industrial contará con un empleo”.
6.
En Latinoamérica una gran cantidad de personas ya no
trabajan en empresas industriales, sino de servicio,
en comercio, en intermediación, etc.
La
era fabril está agonizando, las industrias ahora ya
no fabrican; en su mayoría, arman, externalizan producción,
unen, en síntesis tienen clientes. Benetton, la mayor
textil del mundo, no fabrica nada ni vende nada. No fabrica
nada porque externaliza la producción y no vende nada
porque usa el sistema de franchising para que otros lo hagan.
En
este contexto, ¿qué es lo que las empresas requieren
entonces de las personas, de los profesionales, de todos nosotros?
Por lo visto, cada día menos empleados de 9:00 a 6:00
y cada vez más gente que solucione problemas, que agregue
valor, que sea capaz de innovar para satisfacer un mercado
repleto de buenos productos, precios bajos, buena calidad
y sobreoferta.
7.
Las empresas compran ahora el resultado de tu tiempo, no tu
tiempo. Por lo tanto, si dejas de agregar valor te
cambian. La idea entonces es mejorar la versión de
uno mismo, de uno como producto, ver qué voy a ofrecer
a mi empresa, cuál es el valor agregado que voy a dar
para que mi organización me siga considerando rentable.
8.
Mientras en 1982 los servicios temporales o part time respondían
por pocos reemplazos en funciones de secretaría
y similares, transcurridos 19 años dan trabajo temporal
a cerca de 10.000.000 de personas al mes en Latinoamérica,
incluyendo las más variadas áreas profesionales.
Personal de diversos niveles que no posee un empleo fijo –todo
lo contrario–, y que constituye motivo de discusión
en la determinación de los índices oficiales
de cesantía, que mide cantidad pero no calidad. Una
de las mayores manifestaciones está en el propio Estado,
donde las contrataciones a honorarios ha aumentado en más
de un 500 por ciento en los últimos tiempos.
Es
gente que tiene un trabajo, no un empleo.
Hay
empresas estatales en que más de la mitad de su personal
no es empleado sino trabajadores subcontratados a través
de empresas externas, sistema conocido con el nombre de outsourcing.
Este
tipo de trabajador se puede ver en los negocios de comidas
rápidas, en los reemplazos de personal en las empresas
y en otras manifestaciones laborales, que poco tienen que
ver con el trabajo fijo y seguro de antaño. Mientras
el empleo se reduce matemáticamente, el trabajo flexible
aumenta geométricamente.
9.
Para el obrero o empleado, el desafío lo constituye
luchar contra la tecnología que reemplaza
vertiginosamente el trabajo rutinario y manual, debiendo desarrollarse
un nuevo tipo de capacitación que habilite mentes y
no brazos.
Las
empresas nos dicen tácitamente: ¡no queremos
más tu lealtad, queremos tu trabajo! El profesional
de hoy debe comenzar a administrarse a sí mismo como
si él fuera una empresa; como un proveedor más
que un empleado, ser capaz de negociar, traducir, interpretar,
capacitar, unir y proporcionar servicios.
En
síntesis, son tres las características básicas:
ser empleable-descartable, poseer mentalidad de proveedor
independiente y además contar con un alto grado de
flexibilidad.
Sin
lugar a dudas estamos transitando desde las carreras basadas
en los empleos a las carreras basadas en el trabajo. Pero
para poder hacerlo debemos modernizar las leyes laborales
que ya no se ajustan a los tiempos que vivimos, como también
cambiar el paradigma que nos obliga a dar empleo fijo.
10.
Hay que romper el viejo long-play 33 1/3, que sigue
sonando sobre la recuperación del empleo a partir del
crecimiento económico: la nueva sociedad del conocimiento
dará muchos menos empleos que la sociedad industrial,
pero dará mucho trabajo.
Por
lo tanto hay que generar nuevas oportunidades, incentivando
una gran campaña emprendedora que desarrolle nuevas
empresas y genere más trabajo de valor, menos orientado
a la industrialización básica, habilitando una
generación empresarial que asuma los riesgos y cree
nuevas oportunidades, no dándole tanta importancia
a los índices de cesantía, sino a los índices
de nuevas oportunidades.
La
solución no pasa por los anuncios de las autoridades
para flexibilizar el pago de las deudas de los pequeños
y medianos empresarios, sino que además, el cómo
reinventar sus negocios para que tengan sustentación
globalizada en el tiempo. Las medidas hasta ahora adoptadas
son como tratar de reducir el alcoholismo reduciendo el tamaño
de la botella.
Necesitamos
nuevos emprendedores con ideas sustentables y creativas, con
apoyo estatal y privado. También capital de riesgo.
Como
estos osados e intrépidos aventureros no abundan en
nuestro continente, es necesario generar incentivos para la
creación de nuevas empresas con nuevos sistemas de
capacitación, educación universitaria y fomento
al emprendedorismo. Las principales manifestaciones del cambio
son las siguientes:
11.
Conclusiones finales:
- Proceso
de anorexia estructural en las empresas. Menos personas
hacen las mismas funciones. Reingenierías, reestructuraciones
(downsizing).
- Nuevas
tecnologías desplazan la mano de obra.
- Incremento
del trabajo intelectual.
- Las
empresas buscan sub-contratar a terceros funciones como
los servicios, la producción y las ventas, eliminando
empleos (outsourcing).
- Se
privilegia al personal que agregue valor a su trabajo y
que sea conocedor de tecnologías computacionales.
- El
principal capital de una empresa no son las máquinas
y los equipos, son las neuronas activables de su gente.
- Las
estructuras de las empresas competitivas son ahora desmontables,
descartables, desechables, transportables, franquiciables
y virtuales. En medio de todo esto, un ser humano desconcertado.
- Las
empresas quieren gente joven y la carrera laboral termina
a los 45 años, mientras las expectativas de vida
se estiman en 85 años. Esto deja en jaque nuestro
sistema de pensiones, que nos permite trabajar 25 años
a lo máximo con imposiciones y aportes previsionales
para financiar 40 años de jubilación.
Recientemente
mi hijo mayor terminó sus estudios de Ingeniería
Civil Industrial y me pidió consejo respecto a su futuro
laboral. Le dije: “Hijo, no busques trabajo en una empresa,
desarrolla habilidades, productos y servicios. Véndelos
en el mercado abierto y tendrás trabajo toda tu vida”.
|