Una
vez más la crisis me lleva a reflexionar sobre
si las mujeres y los hombres que estamos en una empresa
tenemos en cuenta aspectos virtuosos.
Todas
las crisis implican un reajuste en lo laboral, familiar,
social, cultural, y frente a ella aparecen sentimientos
como la angustia, el miedo, el desorden físico
y psicológico. Nuestras viejas estructuras se
rompen y quedamos al descubierto frente a un nuevo orden.
Reflexionemos:
¿cómo son mis emociones y sentimientos
frente a la crisis? ¿Cómo reacciono frente
a esta posibilidad de ver el mundo que me rodea de una
manera diferente?
Quizás
por experiencias vividas me surge transmitir el mensaje
de cuidar nuestras relaciones con los otros, y en especial
con nuestras familias.
Todos
tenemos miedos a perder: trabajo, un buen salario, beneficios,
falsas seguridades … ¿Qué empresa
puede garantizar mi trabajo en la actualidad?
Todo
lo que está en el mundo externo está afuera,
y nuestro pequeño universo, nuestra familia,
es lo que más tenemos que contener, resguardar
y asegurarnos que todo estará bien.
Por
eso, en estos momentos, de todas las herramientas del
management que cada uno de nosotros ha incorporado en
un curso, o a través de la lectura, la más
importante es la inteligencia emocional y el coaching
corporal.
Los
chinos dicen que la crisis es una oportunidad, ¿una
oportunidad para qué? ¿Una posibilidad
para qué? Para revisar nuestro sistema de creencias,
para confiar en quiénes somos nosotros más
allá del slogan de la empresa para la cual trabajamos.
Tú
eres importante, tienes muchas habilidades, experiencias
y virtudes. Confía en ti mismo, estando presente
en el aquí y ahora. Mira a las personas como
personas y no como “recursos”, utiliza el
humor. Ten cuidado en no caer en el resentimiento, el
enojo con la empresa o con alguien. Acepta estos momentos
y descubre lo nuevo, rompe con tus paradigmas e incrementa
el conocimiento de ti mismo. Tú potencial está
en tu fuerza interior y en resonar con la energía
positiva.
Hace
un tiempo hablaba acerca de la ética en las empresas;
se ha escrito mucho sobre ello, sin embargo estoy plenamente
convencida de que hay un nivel más profundo,
que es la espiritualidad.
Cuando
hablo de espiritualidad me refiero a honrar la vida
de los otros, a tener en cuenta que frente a las decisiones
que las empresas tienen que tomar actualmente, recuerden
que frente de un jefe hay una persona y no un número
de legajo.
Es
tener conciencia del cuerpo que nos habla con dolores
musculares, contracturas, falta de apetito, de sueño,
enfrentamientos verbales. Casi todo en la actualidad
nos fragmenta, escinde entre nuestros dominios mente,
cuerpo y espíritu/energía/potencial.
Para
finalizar con este pequeño espacio de reflexión,
recordemos que en las organizaciones no “hay”
personas, las personas “son” la organización.
En palabras de José Marina: “Las personas
no somos robots, somos inteligentes. Sistemas biológicamente
cargados de información. Nada nos interesa más
que los sentimientos, porque en ellos consiste la felicidad
o la desdicha.”
Y
en palabras de Lao-Tse: “Aquel que conquista a
otros es fuerte; aquel que se conquista a sí
mismo, es poderoso”. |