| |
Me
resulta gratificante descubrir cómo se diluyen
los muros que separaban dos aspectos de la vida humana
que hasta hace poco tiempo se consideraban incompatibles.
Hace años que vengo abogando por integrar al
ámbito laboral la dimensión trascendente
de las personas. Trascendencia existencial y efectividad
operativa pueden ser consideradas como dos componentes
de un sistema sinérgico, y una de las posibilidades
que brinda el liderazgo es crear las condiciones de
contexto en las cuales ambas partes sean atendidas adecuadamente.
Alguna
vez escuché que el dinero es para las empresas
como el aire para la vida: si no lo tienes, estás
en serios problemas, pero quienes piensan que vivir
es sólo respirar, se están perdiendo algo
importante. Llevando el asunto al extremo, me animo
a afirmar que quien cree que para ir a trabajar debe
dejar el alma colgada en la percha del placard, está
comprándose un boleto hacia una existencia sin
vida y un trabajo sin corazón.
Para
aportar al tema, en Leadership: Theory, application,
skill development, de Robert Lussier y Chrstopher
Achua, encontré un apéndice dedicado a
la espiritualidad en el lugar de trabajo escrito por
la Dra. Judith Neal, profesora de administración
en New Haven University y editora de la red Spirit
at Work. Aquí van algunos puntos plantados
en este paper.
-
Una vez al año, Tom Aageson, director de
Air to Artisans, se retira a meditar sobre el propósito
de su existencia, y evalúa la compatibilidad
entre ésta y sus valores.
-
Angel
Marínes, ex director general de Rockport
Shoes, invitaba a sus altos ejecutivos a retiros
en los que analizaban, por ejemplo, la congruencia
entre el grado de espiritualidad y el desempeño
laboral de cada persona.
-
El
director general de Integrated Project Systems (IPS),
Bill Kern, elaboró un documento llamado “La
postura de la corporación”, donde habla
con claridad sobre “la integridad del espíritu”.
-
En
las oficinas centrales del consorcio editorial Rodale
Press, que publica revistas como Prevention, Men’s
Health y Runner’s Word, hay una habitación
tipo “kiva”, como la utilizada para
ceremonias o reuniones de consejo por los indios
Hopi, Zuñi y Taos, en Nuevo México
y Arizona. Los empleados pueden ir allí a
meditar, orar o simplemente pasar un rato cuando
lo creen necesario.
Historias
como éstas son cada vez más habituales
en toda clase de ámbitos laborales. También
hay cada vez más conferencias académicas
con títulos que incluyen palabras tales como
“espiritualidad” o “alma”, y
en los ámbitos académicos de enseñanza
de management se empieza a reconocer esta dimensión
del ser humano. Tanto académicos como profesionales
exploran la función que podría tener la
espiritualidad para dar sentido, propósito, y
lograr un mejor desempeño en la vida organizacional.
La
espiritualidad en el lugar de trabajo se relaciona con
individuos que perciben su actividad laboral como un
camino espiritual, como una oportunidad para crecer
en lo personal y contribuir a la sociedad de manera
significativa. Tiene que ver con aprender a ser más
bondadosos y compasivos con los colegas, empleados,
jefes, reportes y clientes. Es una cuestión de
integridad, de ser sinceros con nosotros mismos y francos
con los demás. La espiritualidad en el trabajo
alude a los esfuerzos de un individuo por vivir sus
valores de manera más completa haciendo lo que
hace dentro del trabajo, y se refiere a las formas en
las que las organizaciones se estructuran para respaldar
el desarrollo espiritual de sus empleados.
Lo
relativo al espíritu y la espiritualidad en el
lugar de trabajo es un asunto individual y personal,
y hay tantos puntos de vista como personas que hablan
o escriben sobre ellos.
A
muchos les resulta complicado definir espiritualidad,
tal vez porque esta definición yace en lo íntimo
y subjetivo de la experiencia espiritual. Por eso algunos
recurren a la poesía, como lo hizo Lee Bolman
en su discurso sobre espiritualidad en el lugar de trabajo,
pronunciado en la Eastern Academy of Management, citando
un poema de Rumi:
Todo
el día lo medité y en la noche me dije
¿De dónde vengo y qué se supone
que hago?
No tengo idea
Mi alma está en otra parte, de ello estoy seguro
Y decidí terminar allí.
Ahora
tengo mucha curiosidad por conocer tu perspectiva sobre
el tema, y por eso te invito a enviarme tus comentarios.
¡Gracias!
__________________________
NOTA:
Artículo publicado originalmente en
Puerto Managers.
|
|
| |
Andrés Ubierna
es Fundador y Presidente de FactorCoaching.
Trabajó durante varios años junto a Fredy Kofman, como consultor
asociado de Leading Learning Communities. Sus áreas de trabajo incluyen
el coaching ejecutivo, liderazgo, slef-management, desempeño de equipos,
clima laboral, alineamiento estratégico y excelencia cultural. Se desempeñó
en empresas de primera línea en diferentes países de América
Latina (Procter & Gamble, Oracle, Pan American Energy, Bimbo, Citibank,
Lilly, Chandon, Coca-Cola, Microsoft, Reuters, American Express, HSBC, Quilmes,
EDS, YPF y Philips, entre otras). Es Ingeniero (ITBA), y realizó estudios
de postgrado en una amplia gama de disciplinas (Systems Dynamics en la Sloan
School of Management del MIT, filosofía y psicología, liderazgo,
trabajo en equipo, coaching organizacional y facilitación experta.
Es miembro de la American Society for Traning and Development (ASTD), de la
Society for Human Resource Management (SHRM), de la International Facilitarors
Society (IFS) y de la International Coach Federation (ICF). |
|