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Muchas
veces me he preguntado cómo llevar a cabo mis ideas
más innovadoras o atrevidas, y la mayoría de
las veces que se me ocurría algo tendía a pensar
que a alguien se le habría ocurrido o que ya debía
de estar inventado, o que no debía merecer la pena
si nadie se había fijado en eso. En otras ocasiones
he dudado sobre qué pasos seguir o me entraban dudas
de que pudiera lograr lo que me proponía porque nunca
estaba todo perfecto y no se cumplían todas las condiciones
que yo estimaba que debían de darse para alcanzar el
éxito.
Como
veis, para algunas ideas que me habían surgido tenía
unas cuantas excusas que me ayudaban a postergar y liberarme
de la responsabilidad de abordarlas, y es que el lado oscuro
de la zona de confort es muy poderoso. En un momento inicial
podía quedarme satisfecho, pero en verdad al tiempo
también me daba cuenta de que en las mismas circunstancias
otras personas semejantes a mi al menos lo intentaban y, de
estos, algunos alcanzaban aquello que yo de una forma vaga
y genérica deseaba.
Con
el tiempo me he dado cuenta de que la diferencia entre las
personas que tienen confianza en sí mismas y las que
no, es que aquellos que logran el éxito no están
esperando el reconocimiento de los demás para ir a
perseguir sus sueños. Las personas exitosas confían
en sí mismas, confían en sus instintos y persiguen
sus sueños.
Lejos
de resignarme y no poner solución, hace un tiempo que
sentí que debía de hacer un cambio vital personal
y, aunque teniendo momentos de vértigo, ya que mi programación
mental me llevaba a continuar en mi zona de confort, decidí
dar el paso y reorientar mi vida profesional y pasar de un
trabajo en el que me encontraba cómodo pero en el que
me sentía estancado y con falta de ilusión a
uno que, aunque suponía esfuerzo y riesgo, también
suponía ilusión renovada, motivación,
sentimiento de contribución y espíritu de superación.
Este
cambio supone vivir aquello en lo que creo y no arrepentirme
en el futuro de no haberlo intentado, porque si lo intentas,
quizás, sino jamás. Me comentan muchos amigos
y compañeros: enhorabuena, te envidio, ya tuviera yo
tus ... (ánimos). Yo no me tengo por ningún
kamikaze, y aunque reconozco que me ha costado y que he tenido
y tengo momentos de duda, creo que lo más arriesgado
era seguir alimentando mi comodidad e irme apagando, manteniendo
la rutina que te tiene atrapado como el perro del hortelano
que ni come ni deja comer y que me lleva a una vida tolerada
(sin pan ni sal) y no a intentar vivir una vida disfrutada.
Hace
ya tiempo con ayuda del coaching establecí mi plan
de acción e identifiqué mis limitaciones y miedos,
establecí mis objetivos y empecé a trabajar
sobre ellos. El plan de acción está elaborado
con tareas que me ayudan a avanzar y no me provocan pánico
y por tanto rechazo. En mi caso, y en el de la gran mayoría
de las personas, si vemos el proyecto en su enormidad nos
asusta y lo descartamos. Es cuando lo dividimos en trocitos
pequeños y realizables cuando empezamos a tomar conciencia
de que lo podemos digerir y por tanto abordar.
Desde
el lado de una persona que se inicia como emprendedor o como
responsable en un proyecto de gran envergadura, en que tienes
una implicación personal, todo esto no es sencillo.
El cambio requiere análisis, autodescubrimiento, ser
capaz de abrazar el miedo y el “fracaso” , tener
el coraje de renunciar a cosas, aprender, experimentar, jugar,
tener conflictos, ser capaz de entender el rechazo y no venirte
abajo por ello, y seguir estando comprometido.
Entre
los errores que las personas cometen a la hora de ir a por
sus metas vitales, considero que se encuentran el no atreverse
a comenzar, el esperar a que las cosas ocurran por sí
solas o el preguntar si es posible lograr esa meta a alguien
que no sabe ni ha vivido la experiencia.
¿Qué
tienes que hacer para lograr tus metas? A continuación,
de forma resumida, describo lo que he hecho y por tanto son
mis recomendaciones:
- Hacer
un inventario de tus talentos e identificar en qué
eres bueno, qué te gusta, te motiva y con lo que
disfrutas.
- Seleccionar
aquellos talentos que aporten valor y exista una demanda
sobre sus beneficios.
- Establecer
un objetivo en positivo que sea específico, medible,
alcanzable, con tareas manejables y en un tiempo fijado.
- Evaluar
la situación actual, la realidad de tu entorno/contexto,
tu conducta, capacidades, emociones, creencias, valores
e identidad.
- Establecer
diferentes opciones/alternativas, establecer los criterios
de selección, ponderar las opciones y elegir un
plan A y al menos tener presente un plan B.
- Realizar
el plan de acción A en detalle, con análisis
de riesgos y métodos de mitigación.
- Poner
foco en el objetivo y tener presente siempre la recompensa.
Revisar el plan de acción, los indicadores de seguimiento
y los beneficios con asiduidad para mantenerte por el
camino correcto y motivado.
- Confiar
en tus habilidades y talentos, enfrentarte a tus miedos
y aprender a perdonarte los errores.
- Encontrar
tiempo. ¿No tienes tiempo para perseguir tu reto
profesional o pasión? Si es importante creas tiempo
y además lo disfrutas. Concilia y convierte tiempo
muerto (televisión, atascos, etc.) en tiempo productivo.
Puede que tengas que despertarte un poco más temprano,
o hacerlo después del trabajo, a la hora de comer,
por la noche, o en fines de semana.
- Dar
pequeños pasos todos los días, lo importante
no está en la perfección sino en la progresión.
Esto
no es automático normalmente. Necesitas tiempo, puede
que meses, incluso años, pero si disfrutas con ello
seguirás perseverando. En cuanto te empiecen a llegar
los beneficios por aquello que disfrutas, la cosa empezará
a mejorar. Te recomiendo que si tienes esa inquietud lo intentes
porque te reactivarás, te sentirás vivo, pleno
y satisfecho. Si vives tus talentos, aumentas tu autoestima,
inspiras y agregas significado a tu vida mientras marcas la
diferencia en los demás.
Y
como digo siempre: recuerda que eres lo que eres y estás
donde estás por los pensamientos que has puesto en
tu mente. Si necesitas apoyo, búscate una persona de
referencia que haya logrado lo que tú quieres o a un
coach. |
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