¿Usted
qué excusas tiene para no hacer lo que realmente le
gustaría hacer?
¿Es
demasiado joven? ¿Tal vez demasiado viejo/a?
¿Está casada/o? ¿Tal vez no lo está?
¿No tiene dinero? ¿O su vida es demasiado cómoda?
Cualquiera
sea la excusa que pongamos, lo único que hacemos es:
tratar de no arriesgarnos.
En vez
de hacer algo, vamos por la vida como cumpliendo con las formalidades.
“Hacemos planes”. “Nos organizamos”.
Queremos estar listos para cuando surja la oportunidad…
¡pero nunca hacemos lo que se necesita para que la oportunidad
de hecho se presente!
Pues bien,
tener miedo de arriesgarse no es nada del otro mundo. La sabiduría
popular ya lo dice: “Más vale malo conocido que
bueno por conocer”.
Pero…
¿alguna vez se tomó un momento para preguntarse
de qué tiene miedo en realidad? ¿Cuáles
son verdaderamente los riesgos que teme enfrentar?
Escuche
con atención lo que le dice su mente desde adentro,
como si fuera alguien que le habla en voz alta.
¿Es usted demasiado estúpido para triunfar?
¿O demasiado inteligente y eso le puede jugar en contra?
¿Está demasiado ocupado en estos días?
¿O más bien le falta impulso?
Las excusas
“parecen” correctas, y por lo tanto usted no se
toma el tiempo para analizarlas con seriedad. Pero, cuando
presta atención, cuando se da permiso para discernir
lo que ocurre en la penumbra de su mente, se da cuenta de
que las excusas son como vampiros: con la luz del día
se debilitan y mueren.
Lo que
queda debajo es el miedo.
Tener
miedo de hacer algo nuevo y diferente no tiene nada de raro.
De hecho, el miedo no tiene por qué ser su enemigo,
puede volverse su aliado: cuando se da cuenta de que tiene
miedo, y puede dar forma a sus temores, usted está
en mejor posición para hacer algo concreto al respecto.
De manera
que… permítase soñar:
¿Qué
intentaría hacer si supiera que no puede fracasar? |