Dentro
de los canales formales que las organizaciones instituyen
para su comunicación ascendente, el buzón de
sugerencias se presenta como una de las alternativas de uso
más frecuente.
Además
de habilitar un canal de información desde el personal
de base a la línea jerárquica, que permite un
camino hacia la mejora continua, esta herramienta habilita
un espacio de participación que permite motivar al
personal y desarrollar sentido de pertenencia.
No
obstante sus obvios beneficios, los buzones de sugerencia
en las organizaciones suelen presentar dificultades en su
implementación, obstrucciones en los procesos de comunicación
y limitar de esta manera sus beneficios.
Las
dificultades más comunes que suelen presentar los buzones
de sugerencia pueden resumirse en los siguientes puntos:
–
Su implementación parte de la conceptualización
de la comunicación como un producto y no como un proceso.
Se instaura el buzón de sugerencias sin dar continuidad
a las respuestas de los empleados, generando desmotivación
en futuras sugerencias.
–
Los colaboradores sospechan del destino y uso de sus sugerencias
al poner en riesgo sus fuentes de trabajo.
–
Baja autoestima de los trabajadores, que no permite reconocer
que un hallazgo causal o su opinión sobre un proceso
pueda ser importante para la organización.
–
No se ejecutan estrategias para la implementación del
buzón de sugerencias.
–
Falta de información de los empleados para elaborar
sugerencias.
–
Temor de la gerencia en liberar la opinión.
–
Falta de estímulo por parte de la jerarquía
a las sugerencias de los empleados.
–
Sistemas muy lentos de análisis de las sugerencias
o falta de continuidad.
Como
cualquier canal de comunicación interna que se instituya
en una organización, el buzón de sugerencias
requiere de un proceso de diseño, apropiación,
seguimiento y evaluación por parte del área
a cargo:
Diseño:
todas las organizaciones son diferentes y, por lo tanto, todos
los buzones de sugerencias también. Las organizaciones
deben diseñar sus canales de sugerencias de manera
particular, coordinando esta herramienta de acuerdo con la
cultura organizacional y con las necesidades de las personas.
El diseño del buzón de sugerencias debe contemplar:
el objetivo a alcanzar, el formato a utilizar, los espacios
físicos donde va a estar ubicado, la manera en que
van a ser procesadas las respuestas. Esta etapa también
debe contemplar una instancia de información hacia
los usuarios sobre el cómo, quién, cuándo,
dónde y para qué del nuevo canal.
Apropiación:
una de las trampas más frecuentes en que suelen caer
las organizaciones, es que el buzón de sugerencias,
al poco tiempo de su implementación, se convierte en
un lindo objeto decorativo, sin ser capitalizado el uso por
el personal. Como todo canal de comunicación que se
instituya, el diseño del buzón de sugerencias
debe contemplar una estrategia de apropiación que permita
a las personas ver la importancia del uso y apropiarlo como
un canal propio.
La
estrategia de apropiación suele requerir de mucha creatividad,
utilizando acontecimientos naturales de la organización
que despiertan necesidad de comunicación, instancias
lúdicas, campañas de incógnito e involucramiento
de la comunicación horizontal.
Seguimiento:
No debemos olvidar que el buzón de sugerencias es un
canal de comunicación, y como tal, tiene un emisor
y un receptor que cambian sus roles alternativamente. Las
respuestas que demos y que no demos a las sugerencias de los
empleados van a ir marcando la performance del canal. La respuesta
a las sugerencias deben revestir de inmediatez, indicando
los datos necesarios sobre su aplicación o no y agradeciendo
el interés en la mejora. Los comentarios de los empleados
no deben quedar encapsuladas en el área de Recursos
Humanos, como es frecuente, sino que se debe involucrar y
comprometer a las jefaturas directas. Cada organización
debe encontrar un método para agilizar la escucha de
las respuestas y para convertirlas en acciones.
Evaluación:
La evaluación de la evolución del canal nos
provee de información cuantitativa y cualitativa sobre
qué recibimos, quién interviene, qué
se dice, cómo se dice, por qué se dice y cuál
es la historia de las respuestas.
Es
importante recordar que el buzón de sugerencias es
un canal de comunicación, pero no es en sí misma
la comunicación.
La
comunicación en las organizaciones es un proceso complejo,
dinámico en el que intervienen personas en múltiples
situaciones.
Su
carácter de proceso nos habla de la necesidad de construcción
conjunta. Su carácter dinámico nos habla de
la imposibidad de que un canal permanezca siempre igual, impoluto
ante los cambios. La intervención de personas nos habla
del grado de complejidad, de una red de relaciones que le
dan sentido a todos los canales de comunicación interna.
Cuando
un canal se obstruye o se dificulta su uso, debemos pensar
más allá de las características técnicas
del canal para pensar en estos tres elementos: proceso, dinamismo
y personas.
El
buzón de sugerencias puede hablar mucho de la empresa;
es importante que las organizaciones puedan evaluar en un
camino hacia la mejora, cómo es el proceso de comunicación
ascendente con el personal a través del buzón
de sugerencias y cómo nuestra organización habla
y escucha a través de él.
|