Un
estudio realizado por Profiles International señala
que las principales razones por las que alguien abandona un
trabajo son el aburrimiento, la falta de desafíos y
de proyección.
Las
estadísticas también indican que los principales
motivos por los que un puesto resulta atractivo para un postulante
son sus oportunidades de desarrollo profesional (20 por ciento),
la posibilidad de trabajar en una empresa líder (14
por ciento) y formar parte de una compañía innovadora
(13 por ciento). La remuneración sólo cuenta
con un siete por ciento de las adhesiones.
En
otras palabras, entre los jóvenes ya casi no encontramos
profesionales ávidos de prolijas carreras corporativas
como anhelaban sus padres.
El
profesional hoy se construye a sí mismo como un producto
integral, orientado al negocio, multifuncional, marketinero,
con proyección a futuro y rentable. Es decir, suele
concebir a la empresa como un medio que le permite desarrollar
su propio perfil profesional.
En
este marco, la pregunta clave que muchos se formulan para
elegir adónde trabajar es: "¿el proyecto
de la empresa me sirve para mejorar mi formación?".
Para
las empresas, esto representa un gran cambio en la forma de
vincularse con su gente. Las estructuras piramidales jerárquicas,
donde cada uno sabe exactamente lo que tiene que hacer para
ascender, no contempla el potencial particular de las personas.
Si
el profesional se ve a sí mismo como un producto, tratará
de construirse de manera integral. Entonces, sus inquietudes
no siempre coincidirán con el puesto que le toca ocupar
hoy (y las tareas que la empresa espera que realice).
Para
la organización, esto significa que cualquier inversión
que realice en su personal puede acabar beneficiando exclusivamente
a los competidores. Es común que una compañía
corra con todos los costos de la formación para que,
finalmente, el trabajador se vaya a la competencia, que le
ofrece un espacio laboral más acorde a sus gustos o
prioridades de carrera.
Ahora
bien, ¿cómo evitar la pérdida de trabajadores
esenciales?
La
nueva construcción del profesional talentoso afecta
la identidad empresaria, el vínculo entre las personas
y la organización, y la forma en que las empresas deben
actuar para fidelizar a su gente.
Un
grupo de investigadores de Harvard realizó un seguimiento
de la carrera profesional de 360.000 personas a lo largo de
20 años. El estudio demostró que la identidad
cultural es un ingrediente clave para la permanencia de las
personas en las empresas.
En
otras palabras, una compañía tiene más
probabilidades de retener a un trabajador cuando sus intereses,
habilidades y personalidad son afines a los de la organización.
Por lo tanto, a la hora de encarar un proceso de selección,
es fundamental que la compañía se enfoque en
la búsqueda de postulantes compatibles con su cultura.
Cada
persona tiene distintas motivaciones, expectativas y estilo.
En lugar de lamentarnos por las diferencias, deberíamos
aprovecharlas. Si el profesional se identifica con los valores
de la empresa y considera que la organización es el
mejor entorno para él, entonces la empresa se convierte
en elegible y lo fideliza.
Por
lo tanto, las organizaciones que quieran retener talento deben
afrontar el riesgo de realizar acuerdos explícitos
con sus empleados, acuerdos que contemplen las necesidades
de ambos.
A
partir de allí, el tiempo de permanencia será
directamente proporcional a la creatividad de ambas partes
para hacer valer el acuerdo y sostenerlo en el desarrollo
del negocio y de la carrera de las personas.
En
definitiva, ya estamos en el umbral del mercado de los próximos
cinco años. Las perspectivas indican que muy pronto
estaremos buscando gente que haya permanecido al menos un
lustro en las empresas, donde haya desarrollado su perfil,
aprendido herramientas y las haya utilizado efectivamente
en un proyecto de mediano/largo plazo.
El
desarrollo del negocio de los profesionales (ser un "producto"
de calidad, con buena performance y altamente valorado en
lo monetario), y el de la empresa (contar con los mejores
profesionales) pasa por la permanencia del personal adecuado
en la empresa durante años, para maximizar el potencial
del negocio. Y la identidad corporativa es una vía
esencial para lograrlo.
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con un total de 30.000 profesionales. Cada firma Miembro
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su propio país. Los ingresos globales del 2006
ascendieron a US$ 3.911,1 millones. En el mismo período,
los ingresos de BDO Becher, Firma Miembro de la red
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