Yendo
al terreno de la identificación del perfil de competencia
laboral que pide la norma ISO en su nueva versión,
conviene primero aclarar el concepto de competencia.
La
competencia laboral se puede definir de diferentes maneras,
según el contexto en que se la plantea y el enfoque
epistemológico del cual se parte.
La
definición más elemental de competencia laboral
sería: las capacidades demostradas por la persona en
situaciones concretas de trabajo.
Para
que las definiciones adquieran significado, las tenemos que
contextualizar. En este caso lo es la norma ISO 9000:2000.
Ubicándola
en este contexto, la competencia laboral se puede definir
como las capacidades demostradas por la persona para contribuir
a la satisfacción del cliente y a la mejora continua
de los procesos de calidad y eficiencia en las organizaciones.
Ya
ubicados y con la finalidad de prepararnos para la identificación
de nuestras propias competencias individuales u organizacionales,
debemos conocer los principios de la gestión de la
calidad en los que se sustentan las normas revisadas de la
serie ISO 9000:2000, las cuales señalo a continuación:
1.
Enfoque en el cliente: Siendo nuestra obligación
orientar nuestros esfuerzos a la satisfacción del cliente,
es menester identificar, analizar y satisfacer sus necesidades
y, más aún, superarlas.
2.
Liderazgo: Quienes lideran las organizaciones deben
establecer claramente la misión, visión y objetivos
a los cuales se dirigen, manteniendo una comunicación
fluida.
3.
Participación del personal: Todos los que
participan en los procesos de la organización deben
sentir que están contribuyendo positivamente a alcanzar
las metas trazadas, poniendo a disposición de la empresa
lo mejor de sus capacidades y aptitudes.
4.
Enfoque en el proceso: Bajo este principio debemos
realizar una definición, desde el punto de vista sistemático,
de las actividades de la organización, convirtiéndolas
en procesos, de tal manera que se determine claramente las
responsabilidades y se efectúen los análisis
y las mediciones necesarias para una gestión eficiente
de los recursos, orientada a la consecución de los
objetivos.
5.
Gestión basada en los sistemas: A través
de interrelacionar los procesos bajo un sistema adecuado,
se lograrán una mayor eficiencia y eficacia, que permitan
alcanzar los objetivos de manea integral.
6.
Mejora continua: Con la finalidad de mantener nuestros
procesos debidamente sincronizados y funcionando de manera
armónica y eficiente, en concordancia con las metas
trazadas y en relación con el entorno.
7.
Toma de decisiones basada en hechos: Hoy más
que nunca las decisiones deben tomarse previo a un exhaustivo
análisis de la información recolectada, asegurándose
de su confiabilidad y exactitud.
8.
Relación mutuamente beneficiosa con los proveedores:
El formar parte de la cadena de valor en la cual se mantiene
una estrecha interdependencia con los proveedores, nos obliga
a estar atentos a los cambios en el entorno, así como
a contemplar la posibilidad de establecer procesos integrados
dirigidos a una gestión eficiente de los recursos.
Sólo
queda añadir que, de la profundización que hagamos
del análisis y la analogía de los principios
aquí descritos, con los objetivos trazados por nuestra
organización, se obtendrá una identificación
de competencias adecuada y certera.
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