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Se
ha convertido en una práctica común que las
personas decidan buscar mejor calidad de vida en el extranjero,
por lo que toman la decisión de inquirir nuevas oportunidades
y convertirse en el llamado personal expatriado, que constituye
el grupo de personas que presta sus servicios en un país
diferente al de su origen. Así también encontramos
multinacionales que contratan este personal para sus filiales
en otros países.
De
acuerdo a la enciclopedia Wikipedia, “un expatriado
es una persona que reside en forma temporaria o permanente
en un país y cultura distinta de la del país
donde se educó, creció o posee residencia legal.
La palabra proviene del latín ex (sin) y patria (país,
nación)”.
Son
muchas las personas y organizaciones, en especial las multinacionales
con filiales en diferentes países, que realizan esta
práctica, indudablemente, porque estas últimas,
por su naturaleza, no pueden trasladar su sede a las filiales
en el extranjero, pero necesitan en ocasiones el conjunto
de know-how de sus colaboradores que no puede ser inicialmente
suplantado por los empleados locales. Sin embargo, existen
aspectos positivos y negativos de la experiencia de la expatriación,
en relación al trabajo, a la familia y la vida en general,
como bien lo señalan Jaime Bonache y Ángel Cabrera
en su libro Dirección de personas:
Aspectos
positivos:
-
Características atractivas del puesto (mayor autonomía,
variedad, responsabilidad, reto, capacidad de ver los resultados).
-
Mejora en la carrera.
-
Ventajas económicas.
-
Entorno de trabajo atractivo (mejor relación con
los compañeros, se está fuera del politiqueo
de la central, clima más orientado a los resultados).
-
Oportunidades para la familia.
-
Experiencia de los hijos.
-
El cónyuge no necesita trabajar.
-
Crecimiento personal.
-
Aprendizaje o perfeccionamiento de un idioma.
-
Nuevas amistades.
-
Capacidad de ahorro.
-
Estilo de vida (oportunidad de viajar, mejor nivel de vida,
destino atractivo).
Aspectos
negativos:
-
Presión en el trabajo (muchas horas, viajes, estrés).
-
Daño a la carrera (menor visibilidad, experiencia
no valorada, pérdida de contactos).
-
Salario inadecuado a los estándares locales.
-
Problema con la central (comunicación, conflictos).
-
Dificultades culturales (idioma, prácticas comerciales).
-
Disfunción familiar.
-
Problemas con la educación y adaptación de
los hijos.
-
Dificultades del cónyuge.
-
Dificultades de integración (idioma, pobre vida social).
-
Separación del hogar (pérdida de amigos, estilo
de vida).
-
Pobres condiciones de vida (vida cara, poca libertad, contaminación).
En
el caso de mi país, la República Dominicana,
un estudio elaborado por la compañía local de
consultoría Ros Consulting sostuvo que “las empresas
dominicanas están utilizando de forma significativa
personal extranjero, revelando que el 92% de las organizaciones
contrata empleados expatriados, contra un 8% que los rechaza”.
En cuanto a la colocación de puestos, señala
este estudio que un 56% de la muestra importa personal para
aprovechar los conocimientos del expatriado en los recursos
humanos locales, un 25% lo hace para expandir su negocio,
y el 19% restante para proveer desarrollo profesional al expatriado,
indica el informe de la consultora.
En
relación con las vacantes en las que se designa a estos
empleados, el 34% de la muestra indica que los colocan en
el puesto de gerente general o director general, un 19% en
el de gerente de administración, el 17% las contrata
como director comercial, seguido por los técnicos especializados,
con un 10%.
La
encuesta reporta también que un 9% ocupa la posición
de gerente de operaciones, un 6% gerente de finanzas, un 3%
es gerente de logística y el 2% restante en el puesto
de ingeniero químico.
Esto
nos indica que los expatriados son colocados en posiciones
ejecutivas y especializadas.
En
relación a las facilidades que se les da a estos expatriados,
el citado estudio señala que el 93% de las empresas
encuestadas incluye en la expatriación al cónyuge,
hijos e hijas del empleado. El 7% restante, sin embargo, no
reporta una política a favor de los familiares directos
del expatriado. El estudio señala que el 88% de las
empresas otorga el pasaje aéreo y el alquiler de viviendas
para hacer más fácil el traslado del expatriado
y su familia. Los gastos de viaje y mudanza son cubiertos
también por la compañía, según
reporta el 83% y el 80% de la muestra, respectivamente.
Otras
les brindan facilidades en el estudio para los hijos, según
el 57% de las empresas, y adaptación del cónyuge
a la nueva cultura, según el 30% de la muestra.
Todas
las retenciones de impuesto sobre la renta son cubiertas por
el 37% de las empresas encuestadas. Además, el 38%
paga una membresía a un club social y el 15% paga clases
de español para asegurar que los expatriados tengan
un lugar donde socializar y que obtengan amplios conocimientos
sobre el idioma del país en donde se han relocalizado.
Otro 12% designa un vehículo para facilitar el transporte
desde su hogar hasta el trabajo; de estas empresas, el 5%
le asigna un chofer para el manejo del auto.
Asimismo,
el 8% de las empresas les otorga el beneficio para el pago
del combustible. Existe un 33% de las compañías
que además asignan seguros de vida para sus empleados.
Para este sondeo, la empresa Ros Consulting tomó como
muestra las organizaciones de los diferentes sectores económicos,
entre las que se encuentran las de servicios, sector financiero,
industrial y comercial. Mediante esta encuesta nacional la
consultora quería determinar la existencia o no de
expatriados en el país.
En
cuanto a los métodos de selección de los expatriados,
son elegidos por medio de la publicación de vacantes
en la casa matriz, según reporta el 74% de la muestra
consultada en el estudio. Mientras que el otro 26% lo hace
por medio de concursos internos dentro de la empresa. Las
compañías contratan a este tipo de empleado
por diferentes períodos de tiempo. El 33% de la muestra
contrata expatriados por un tiempo de tres años, el
23% por dos años y un 12% por un año. Por otra
parte, un 5% de la muestra emplea personal expatriado por
menos de un año, otro 5% lo contrata por cuatro y un
4% lo hace por una duración de cinco años, el
18% faltante no tiene un tiempo definido para la expatriación
de sus empleados. Señala el estudio de Ros que una
vez elegidos, los expatriados reciben beneficios para lograr
un traslado más cómodo y fácil al país
de destino, para lograr una adaptación más efectiva
a la nueva cultura en la cual se insertan y una mayor satisfacción
en su ambiente de trabajo, dice el sondeo.
¿Cuáles
son las disyuntivas que se presentan en relación a
la contratación de expatriados versus personal local?
–
La contratación de expatriados conlleva un pago mayor
que al personal local. Estudios señalan que el salario
del expatriado se sitúa tres veces por encima del empleado
local, en adición a otros beneficios marginales, lo
que provoca desmotivación del empleado de la casa y
por ende esto hace que merme la productividad, incremente
la rotación de personal e inclusive se inicie una fuga
de personal capacitado de la organización.
–
Existe, por lo menos en mi país, una tendencia a pensar
que el expatriado tiene mayor capacidad y/o preparación
que el personal local, lo que provoca que este último
no ofrezca su apoyo al expatriado en detrimento del desarrollo
de carrera y adaptación de éste al nuevo entorno
laboral.
–
La mano de obra local podría perder interés
en realizar estudios de cuarto nivel (postgrado, maestría,
PHD) que le permitan hacer carrera laboral en las empresas
donde prestan sus servicios, por considerar que al término
de los mismos, los puestos ejecutivos serán ocupados
por personal expatriado y no necesariamente por poseer un
know how superior, sino por ser extranjero.
–
A regreso del expatriado a la casa matriz, es difícil
que encuentre su sitio en la empresa, por lo que en ocasiones
tiene que iniciar una carrera laboral en otra empresa o, en
caso de ser un expatriado contratado por un tiempo determinado,
y el contrato no se renueva al finalizar el período,
¿qué será de éste o ésta
y su familia al regreso al país de origen?
–
En ocasiones es difícil la adaptabilidad del expatriado
al país de destino, lo que ocasiona que el área
de gestión humana tenga que hacer un esfuerzo extraordinario
para lograr su incorporación y compromiso hacia la
empresa y, en caso extremo, tiene que deshacer el contrato,
lo que conlleva pérdida de tiempo y recursos financieros
a la organización.
–
Otro aspecto que llama a la atención sobre la expatriación,
lo señala la Psicóloga Andréa Sebben
en su articulo “La adaptación del ejecutivo expatriado
en el exterior”, y es la personalidad del individuo.
“Podemos ver negociadores brillantes y capaces de traer
millones para sus empresas dentro de su referencial cultural.
En el momento que salen de sus palcos monoculturales donde
están acostumbrados, las cosas se pierden. Así
también líderes maravillosos que en contacto
con equipos multiculturales pierden, de pronto, todo su savoir-faire.
¿Qué es lo que pasa entonces? Se trata de otro
tipo de habilidad: la habilidad para el relacionamiento intercultural.
Es como si agregásemos un nuevo ingrediente a la maravillosa
receta ya conocida y con eso cambiásemos completamente
el sabor final. Habilidad intercultural tiene que ver con
la personalidad, con una disposición auténtica
para el cambio (cambio de casa, de lugar, de idioma, de país,
de alimentación, y principalmente, cambio de uno mismo)”.
¿Qué
podemos hacer en torno a esta situación?
–
Si bien es cierto que la contratación de expatriados
enriquece los recursos humanos actuales de la organización,
y que con el aporte de su know how la empresa se hace más
productiva, no podemos dejar a un lado el recurso humano local
capacitado y poner una brecha del cielo a la tierra en cuanto
a salarios y beneficios. Lo más justo es tratar de
ser equitativo en ese orden.
–
Ser más táctico y/o estratégico al momento
de cerrar una negociación de este tipo, dejando bien
en claro la posición del expatriado al regreso al país
de origen cuando se trate de una filial de una multinacional,
cual será su posición, qué asegura la
empresa para este colaborador y en caso de ser contratado
de manera particular por una empresa en el extranjero, asumir
las consecuencias del retorno o venir con la visión
del proyecto a desarrollar al regreso al país de origen.
–
En el caso de mi país, se debe romper ese paradigma
de darle preferencia al expatriado por considerarlo estar
por encima del personal local en cuanto a capacidades, sino
que sea porque realmente posee un valor agregado que hará
crecer la empresa, y que esto lógicamente sea demostrable,
que la causa no sea que el mismo sea extranjero, que no exista
desigualdad en este proceso.
–
Previo a la expatriación se debe capacitar al candidato
a ser expatriado, sobre el nuevo entorno laboral (socialización),
cultura, idioma, alimentación, etc. Es recomendable
enviarle por un período probatorio de unos treinta
días a ver el entorno antes de cerrar el contrato de
él y su carga familiar.
–
Finalmente, las empresas deberán tomar muy en cuenta
la personalidad del individuo y su capacidad negociadora y
de pactos en bienestar de la organización frente a
negociadores globalizados. |
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