Cuando
hablamos de “grupos” en la organización,
generalmente pensamos en “equipos de trabajo”,
“equipos de mejora”, “equipos facultados”,
“círculos de calidad” y otros similares
cuya existencia ha sido autorizada por la Administración.
Presumir de contar con equipos de trabajo habla bien de la
organización, da buena imagen y es ya un requisito
para cualquier empresa que se jacte de estar “certificada”.
No
obstante, además de los equipos formalmente establecidos
por la gerencia, existen otros grupos informales, por lo general
ignorados por la Administración, cuya presencia no
sólo regula las normas sociales entre los empleados,
sino también influye sobre los estándares de
producción en piso. En realidad, los grupos informales
constituyen la organización humana de la empresa y
muchas veces se encuentran en el polo opuesto de la organización
formal estructurada por la dirección.
Los
Experimentos de Hawthorne
Aunque
Elton Mayo es más reconocido como el iniciador de la
Escuela de Relaciones Humanas en la ciencia de la Administración,
hay que darle el crédito que se merece como descubridor
de los Grupos Informales. Para entender más sobre la
naturaleza y la dinámica de estos grupos, es necesario
revisar los estudios realizados de 1927 a 1932 por Mayo en
la planta Hawthorne Works de la Western Electric Co., ubicada
en Cicero, Illinois.
Inicialmente
dichos experimentos fueron diseñados en 1924 por ingenieros
industriales de la fábrica para analizar los efectos
que tenían diferentes grados de iluminación
sobre la producción de las obreras. Se formó
un grupo experimental y otro de control. El grupo experimental
fue expuesto a diferentes intensidades de iluminación,
mientras que el de control trabajaba bajo una intensidad fija.
Los ingenieros esperaban que la producción individual
estuviera directamente relacionada con la intensidad de la
luz.
Sin
embargo, descubrieron que a medida que se incrementaba la
intensidad de la luz en el grupo experimental, la producción
de ambos grupos aumentaba. Por otra parte, a medida que se
reducía el nivel de luz en el grupo experimental, la
producción siguió aumentando en ambos grupos.
Los ingenieros concluyeron que el nivel de iluminación
no estaba relacionado en forma directa con la productividad
de las empleadas, pero no pudieron explicar los resultados
obtenidos bajo el enfoque de la administración científica.
En
abril de 1927, Elton Mayo se unió al grupo de consultores,
iniciando la segunda fase del experimento, el cual estuvo
integrado por doce períodos en los cuales se incluyeron
variables tales como incrementos en la duración de
los descansos, aumento en el número de descansos, modificaciones
en el sistema de pagos, reducción de la jornada diaria
de trabajo, y el establecimiento de una jornada de trabajo
de 5 días. El resultado final medido en número
de piezas producidas fue de 2.400 a 3.000 unidades semanales
por empleada en el grupo experimental.
La
tercera etapa comenzó en septiembre de 1928 con el
Programa de Entrevistas que fueron realizadas con las empleadas
con objeto de conocer mejor sus actitudes y sentimientos,
escuchar sus opiniones sobre el trabajo, el trato que recibían,
y registrar sugerencias para entrenar a los supervisores.
Las entrevistas pusieron al descubierto la existencia de una
organización informal de las obreras establecida para
protegerse de cualquier amenaza de la administración
contra su bienestar.
Entre
las manifestaciones de la organización informal se
encuentran: el control de la producción con estándares
establecidos por los propios obreros y no sobrepasados por
ninguno de ellos, “sanciones” o “castigos”
informales que el grupo aplica a quienes exceden los estándares,
y la existencia de liderazgo informal por parte de ciertos
obreros que mantienen unidos a los grupos.
La
cuarta etapa, que duró de noviembre de 1931 a mayo
de 1932, pretendía analizar las características
de la organización informal. Fue realizada con operadores
de la sección de ensamble de terminales para estaciones
telefónicas y reveló lo que ya es de sobra conocido:
una vez que los operadores producen lo que consideran que
es su cuota normal, reducen su ritmo de trabajo; y, por parte
de los supervisores, cuando exceden su estándar de
producción, manipulan el reporte de ese día
y lo dejan de “colchón” para otro día
en que falten piezas.
Conclusiones
Los
experimentos de Hawthorne demostraron que el comportamiento
del individuo se apoya en el grupo. Para Mayo, la situación
de los trabajadores dentro de las organizaciones es un factor
clave para mejorar el desempeño organizacional y entender
mejor el comportamiento organizacional. Por lo tanto, debido
a que el poder que el grupo ejerce para provocar cambios en
el comportamiento individual es muy grande, la gerencia no
puede seguir tratando a los trabajadores como personas aisladas,
sino como miembros de grupos de trabajo sujetos a las influencias
de estos grupos.
Desgraciadamente,
a más de 70 años de los descubrimientos de Mayo
sobre los grupos informales, los administradores actuales
siguen ignorando su presencia y su influencia en la empresa.
Sin embargo, coexistiendo paralelamente con la organización
formal, los grupos informales continúan definiendo
las normas de conducta de sus miembros, sus formas de recompensas
o sanciones sociales, sus objetivos, sus valores, sus creencias
y sus expectativas. Es tiempo de reconocerlos. Es tiempo de
romper paradigmas. |