Hace
aproximadamente un año se estrenó en Buenos
Aires una película en la cual podemos recortar cuatro
historias diferentes desde las cuales quiero hacer algunas
reflexiones. La película muestra a una joven muchacha
dueña de una pequeña librería de barrio,
instalada hace muchísimos años en el mismo lugar,
que ve peligrar su subsistencia por la instalación
de una mega librería en la esquina de su local (una
historia muy actual, un megaemprendimiento que pone en peligro
un comercio minorista).
Por
otro lado, un apuesto hijo del dueño de la mega librería
que comienza en forma casual un vínculo, vía
chateo, con la joven muchacha (otra historia muy actual, las
e-relaciones). Por supuesto se establece un romance entre
los jóvenes (una historia muy antigua, el amor entre
dos personas con conflicto de intereses). Tampoco es muy original
la forma en que se resuelve el conflicto de intereses: todo
lo vence el amor. Entonces, tenemos una historia de amor,
una historia de un problema en el terreno económico-comercial,
y una historia del avance tecnológico en los medios
para la comunicación entre las personas.
La
cuarta historia, a la que me voy a dedicar, es que en varios
momentos de la película el joven empresario, después
de escuchar los reclamos de su "víctima y amante",
y con su mejor sonrisa, le dice a la joven: "Son negocios,
no es nada personal".
"Son
negocios, no es nada personal".
¿Qué
significa esta afirmación tan difundida y de amplia
aceptación en el mundo de los negocios?
Para
decirlo de un modo directo: los negocios y las personas chocan.
Mi finalidad es que tomemos conciencia todos aquellos que
estamos involucrados en negocios (empresarios y directivos
de empresas, gerentes y mandos medios) que el concepto de
que el negocio choca con la gente responde a una dualidad
cultural basada en la premisa "o esto..., o lo otro...".
Y que con mucha facilidad podemos caer en la trampa de esta
disyuntiva, tanto como para llegar a creer que una de las
partes es más verdadera, conveniente, ventajosa o útil
que la otra.
Muchas
empresas hacen inversiones importantes para realizar cambios
que solucionen problemas: desarrollar una nueva estrategia
del negocio, un nuevo gerenciamiento, una reestructuración,
un proceso de reingeniería, una fusión, o compra
de otra empresa, o un cambio en su sistema informático,
o la actualización de su sistema de telecomunicaciones
para responder a la nueva velocidad de las comunicaciones
en el mundo, o han iniciado un proceso de gestión de
la calidad para estar a tono con la fuerte demanda de los
clientes, o quieren optimizar su sistema logístico
para mejorar la relación con sus proveedores, o algún
cambio de otra naturaleza.
Ahora
bien, ¿por qué a menudo, una vez implementado
el cambio que se pensó que iba a resolver problemas,
le agregó problemas?, ¿ por qué los resultados
esperados no se dan?
Las
respuestas a estas preguntas ¿tendrán relación
con algunos de los comentarios que suelo escuchar?: algunos
empresarios en charlas informales o reuniones sociales me
dicen: "Nosotros estamos creciendo mucho, necesitaríamos
preparar a la gente para todo lo que está pasando,
pero no tenemos tiempo". O: "Estamos haciendo muchos
cambios, la gente anda medio perdida, tendríamos que
hacer «algo» para integrar a la gente, pero estamos
con mucho trabajo".
¿Es
necesario que un buen negocio no tenga en cuenta a la gente,
a "lo personal"? ¿O no será más
amplio y más profundo preguntarnos cómo podemos
hacer para que confluyan los negocios y "lo personal"?
Los
problemas que con más facilidad encontramos en nuestras
empresas son: empresarios y directivos estresados, cuando
no de mal humor, desatendiendo su familia y su salud, trabajando
muchas más horas que las que el sentido común
podría considerar, manteniendo relaciones conflictivas
con muchos de sus pares y subalternos que trabajan bajo las
mismas condiciones. Personas desmotivadas, de mal humor, expuestos
a contraer enfermedades a las que no pueden hacer caso porque
no pueden abandonar el trabajo.
¿Cuántos
Programas de trabajo existen que atiendan a las relaciones
humanas en el trabajo?
Como
las relaciones humanas son naturales, universales y espontáneas,
pareciera que no es necesario ocuparse del tratamiento de
estas relaciones en el trabajo.
A
continuación, veamos algunos ejemplos de situaciones
en las cuales se manifiestan problemas en las relaciones humanas
en el trabajo, que afectan directamente el funcionamiento
de las organizaciones disminuyendo su productividad.
Mala
relación: desconfianza mutua, ocultamiento de información
relevante, sospechas de "sabotajes" entre los gerentes
de una empresa de servicios, con una enorme pérdida
de tiempo y de energía en reuniones inoperantes, con
la lógica consecuencia de un desgaste en la motivación
y el compromiso de los protagonistas.
Torpeza
relacional: bajada de instrucciones por medios inadecuados,
pobre aceptación de preguntas y aclaraciones sobre
las mismas, reproches intensos frente a faltas leves, en el
manejo de los vínculos entre jefes y subalternos en
equipos de trabajo de una empresa productora de insumos para
la salud.
Actitudes
recelosas y competitivas: temores, desconfianzas, sospechas,
entre grupos de áreas de trabajo diferentes pertenecientes
a la misma empresa (ellos y nosotros) que provoca demoras
y disminución de la calidad del servicio en una empresa
de telecomunicaciones.
Dificultad
en el manejo de la relación con personas difíciles:
vínculos desgastantes, consumo excesivo de energía
humana para trámites interpersonales sencillos, en
muchas empresas de diferentes rubros.
El
trabajar supone una acción coordinada de personas que
comprenden, se oponen, se combaten o se ponen de acuerdo sobre
la base de principios que no sólo tienen que ver con
la técnica, sino también con la ética,
los valores y las creencias.
Pensamos
que la tarea de la educación, la formación,
y la capacitación, es formar personas en las que cualquier
otra pueda confiar y respetar, que sean capaces de pensar
y hacer lo que haga falta hacer con responsabilidad, y que
sean capaces de integrarse armónicamente con otros,
en grupos y equipos de trabajo.
Afortunadamente
se está desarrollando una mayor conciencia de esta
situación, de manera tal que cada vez son más
las empresas que se acercan buscando unificar las dos partes
de la dualidad: los negocios son asuntos personales.
Artículos
del The Wall Street Journal Americas y de The Economist (ambos
para La Nación) señalan a la salud y la ética
como los temas que más han crecido en la atención
de los empresarios en los últimos años. Creo
que las relaciones humanas en el trabajo completan aquellas
cuestiones que hoy día marcan las diferencias competitivas
de las empresas.
"La
promoción de la salud física y la disminución
del estrés han dejado de ser una cuestión de
filantropía de un empleador benévolo y se han
convertido en parte de un buen estilo de gestión"
(The Wall Street Journal Americas, martes 2 de mayo de 2000).
"Las empresas enfrentan más dilemas éticos
que nunca antes. Las presiones competitivas obligan a las
firmas a tratar a su personal de modos que se diferencian
de las prácticas del pasado. Si se suma que están
cada vez más bajo la lupa de las Organizaciones No
Gubernamentales (ONGs), no es sorprendente que responder a
cuestiones éticas se ha convertido en parte del trabajo
de todo jefe" (The Ecnomist, sábado 22 de abril
de 2000).
Con
políticas que atiendan a las relaciones humanas en
el trabajo, las empresas conseguirían un enorme ahorro
de dinero, tiempo y energía, ya no solamente como una
concesión graciosa de un empresario sensible sino como
una auténtica herramienta de gestión que produce
una notable reducción de costos. |