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En
tiempos del empowerment, donde las organizaciones fomentan
la participación de toda su gente, aun la de los niveles
más bajos dentro la estructura, la función del
gerente de Recursos Humanos dio un giro de 360 grados. Algunos
autores afirman que el rol del gerente de Recursos Humanos
define el tipo de empresa; en efecto, si su función
principal es liquidar sueldos y administrar legajos (altas,
ausencias, licencias, etcétera), nos encontramos con
una empresa que refleja el concepto de Administración
de Personal de los años ‘50.
La gestión de los Recursos Humanos dejó de ser
la de un administrador de personal con tareas operativas de
escaso valor agregado (área considerada “papelera
de reciclaje” o trash[1]) para pasar a tener
un rol como socio estratégico. La misión del
gerente muta abarcando funciones como el estudio del clima
laboral, el desarrollo de los Recursos Humanos, la selección
de personal, el diseño de planes de carrera, la evaluación
de desempeño, la motivación, el desarrollo del
potencial, la gestión del talento, la planificación
de la sucesión, entre otras prácticas.
Este cambio de rol trajo aparejado una diferencia entre el
antes y el ahora. Mientras que antes se pedía que fuera
un administrador de personal con un perfil meramente operativo
para cumplir con las regulaciones, y efectuaba todas aquellas
tareas que nadie hacía (imprenta, fotocopias, remises,
servicios generales, etc.), ahora se espera un gerente focalizado
en la conducción estratégica de las personas
que forman el capital humano, delegando en empresas tercearizadas
y especializadas aquellas tareas operativas como la liquidación
de sueldos, el marco legal, etc.
Antes bastaba con tener el know how relativo a la
liquidación de sueldos y jornales, pudiendo desarrollar
esta tarea desde peritos mercantiles, idóneos con el
conocimiento básico de la función, hasta contadores
o personas de profesión similar. Hoy están abocados
a estas funciones, contadores, licenciados en administración,
en RR.HH. y en relaciones laborales; al tiempo que muchas
empresas demandan profesionales con postgrados. Además,
deben complementar sus conocimientos de management con los
brindados por profesiones como el derecho, la sociología
o la psicología, claves para la gestión eficaz
de las personas.
El rol actual abarca la contratación de empleados capaces
de incorporar los valores y las metas de la firma, las entrevistas
en el momento de separación de un empleado, el diseño
de cursos de capacitación, la búsqueda de equilibrios
en los sistemas de remuneración que incentiven las
conductas del personal y que sean coherentes con la estrategia
(teniendo en cuenta la equidad interna y la competitividad
externa). Estos informes ofrecen una guía sobre las
mejores maneras de comunicar la visión y hacerla real
en la mente de los empleados.
La figura fría y con cierta tendencia autoritaria del
administrador de personal se volcó hacia una figura
carismática y con un alto grado de compromiso para
con el capital humano en todo aquello que hace a la satisfacción
de las necesidades propias del individuo.
El líder de RRHH debe dar el encuadre a los códigos
de conducta compartidos (valores) e identificar las capacidades
y actitudes alineadas con la visión y misión
de la organización. También debe neutralizar
aquellos valores y actitudes que se oponen al logro de los
objetivos organizacionales, fundamentalmente cuando actúan
como barreras.
Hoy el rol que desempeña un gerente de Recursos Humanos
es el de un socio estratégico en lo que respecta al
vínculo con el cliente interno y externo. Pasó
de ser un simple controller de personal de planta
para cumplir el papel de asesor a las distintas áreas,
fomentando la aparición de líderes y talentos
dentro de cada una de ellas, como así también
colaborando para que cada empleado mejore sus capacidades
(conocimientos, aptitudes y actitudes) con el fin de generar
un mayor valor agregado para la organización. También
hoy tiene la función de crear claridad estratégica,
hacer que el cambio suceda y acumular capital intelectual.
Las firmas con claridad estratégica demuestran estar
bien orientadas, dado que ponen un gran énfasis en
las mejoras de los procesos, asignando los recursos adecuados,
permiten comprometer a sus empleados y clientes tanto en el
fin (el propósito) como en los medios (los procesos).
La claridad estratégica puede someterse a prueba si
se pide a grupo de empleados que identifiquen por qué
aspectos la compañía quiere ser reconocida por
sus mejores clientes. En efecto, juega un rol protagónico
en la comunicación de los objetivos y las metas organizacionales,
para que todos los miembros la comprendan y puedan así
implementarla. Recuérdese que una de las barreras fundamentales
por las que las estrategias no son ejecutadas exitosamente
es la falta de comprensión de las estrategias por parte
del nivel operacional.
Los profesionales de RRHH tienen un papel principal en la
creación de la unidad estratégica, al tiempo
que colaboran con el diseño de los mapas estratégicos[2],
para que su gente se alinee con la misión y visión
de la organización. Para ello es clave la planificación
de los objetivos y las mediciones a través de los indicadores
de resultados, los cuales pueden estar plasmados en los tableros
de comando.
Los gerentes de RRHH deben dominar la teoría y la práctica
de cómo dar forma a una estrategia y cómo convertirla
en acción tanto para la organización como para
los empleados.
El potencial humano es diferenciador en las organizaciones.
Por ende, la gestión del capital intelectual es fundamental,
no sólo para alcanzar la visión, cumplir la
misión y lograr los objetivos, sino también
para que estos logros sean consecuencia de la gestión
de las personas y no una mera imposición de los altos
ejecutivos. Para ello, un clima de trabajo que impulse la
participación, un sistema de remuneración coherente,
competitivo y equitativo, sumado a un liderazgo que fomente
la motivación, facilitarán y simplificarán
la implementación de la estrategia para alcanzar las
ventajas competitivas.
(1)
Pérez van Morlegan, Luis, “Gestión estratégica
de RR.HH”. Congreso de RRHH, Mar del Plata, 18 de octubre
de 2002.
(2) Kaplan, R. y Norton, D., “Alignment”. Editorial
Gestión 2000.
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