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Hoy
más que nunca el trabajo es un espacio para la expresión
de lo humano. Del trabajo-fuerza hasta el trabajo-conocimiento,
las relaciones laborales están encontrando su equilibrio
en un modelo más integral, que percibe al hombre como
un ser complejo, una misma entidad que es siempre y en todo
lugar hijo, padre, esposo, ciudadano, joven o adulto, deportista
o músico a la vez que empleado, es decir, una síntesis
de intereses distintos. Bajo esta nueva concepción,
las empresas más exitosas para retener sus talentos
serán aquellas capaces de conciliar todas estas dimensiones.
Pero
más allá de que pueda ofrecerse una propuesta
lo suficientemente amplia como para atender necesidades y
roles tan diversos, no hay que desconocer la capacidad de
la identificación para alejar el fantasma de una renuncia.
Y la mayor identificación se logra cuando el liderazgo
no es una carencia.
El
profesor del IESE, Pérez López decía
que existen tres tipos de motivaciones: extrínsecas,
intrínsecas y trascendentes. Las motivaciones extrínsecas
surgen a partir de incentivos externos que provocan efectos
directos sobre la persona y que en el campo laboral se asocian
principalmente con la remuneración. Las intrínsecas
surgen a partir de la propia actividad, que provoca bienestar
en quien la hace, y se desarrolla a partir del enriquecimiento
de la tarea, una mayor participación en las decisiones
y el aprendizaje. La motivación trascendente surge
de la afinidad entre los valores de las personas y los valores
de la organización, a partir del bien que se logre
sobre otros personas, miembros o no de la organización.
Un
líder es una persona que tiene la capacidad de inspirar,
de asociar a otros con un sueño, con una visión,
de comprometer. Cuando el propósito de una organización
es suficientemente inspirador, el directivo puede valerse
de su enunciado para motivar en forma trascendente, reforzando
su liderazgo.
Para
algunas empresas, como Vittal, la compañía argentina
líder en emergencias médicas, su misión
de “salvar vidas” es tan clara en cuanto a su
propósito trascendente que ofrece a sus directivos
una fuente inmensa de motivación a la cual apelar.
También Nestlé tiene una misión convocante
al “brindar mayor bienestar que cualquier otra compañía
a más gente en el mundo”. Para otras, hace falta
mayor elaboración para asociarse con un objetivo más
elevado, que aunque existente no resulta tan evidente a primera
vista. Dow Agrosciences, por ejemplo, declara que su propósito
es proveer “tecnología innovadora que excede
las necesidades de mercado y mejora la calidad de vida de
la creciente población mundial”. Unilever propone
“agregar vitalidad a la vida”.
El
desafío de Recursos Humanos para los años venideros,
más allá de lograr un acercamiento explícito
con la estrategia del negocio, será también
ayudar a comunicar un propósito que sirva no solamente
para alinear objetivos y procesos organizacionales, sino también
para motivar desde los valores.
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