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Ya
estaba terminando mi lectura de Los
7 hábitos de la gente altamente efectiva, que les
comenté en mi Newsletter de julio, y me dirigía a un viaje en
tren en el que sabía que tendría lectura para tan sólo un par
de estaciones.
De
modo que me dirigí antes a una librería cercana a mi oficina y
pregunté por un libro que tenía en mente leer. La obra en
cuestión se había agotado, de modo que me “conformé”
llevando este pequeño libro de extraño título y del que había
oído numerosos comentarios y recomendaciones. La verdad es que
no me despertaba demasiadas expectativas, pero tenía un precio
muy accesible y era lo suficientemente breve como para no
“distraerme” mucho tiempo de la literatura que realmente
consideraba “valiosa” e “importante”.
En
plena tapa del libro, por encima del título, lucía una de esas
frases rimbombantes y marketineras, firmada por un ex
vicepresidente de Merryll Lynch International. Decía: “Estoy
regalando este libro a mis amigos y colegas porque constituye
una fascinante lectura para cualquier persona que quiera
prosperar en estos momentos de cambios”. Bahhh –pensé–,
basura de la mercadotecnia.
Por
supuesto, usted ya se está imaginando cómo sigue esta
presentación de ¿Quién
se ha llevado mi queso? Y sí, es verdad. Mi viaje en
tren resultó demasiado corto, pero cuando bajé al llegar a mi
destino ya tenía decidido por lo menos un par de personas a
quienes sin duda lo iba a regalar.
En
la sobremesa de mi almuerzo del día siguiente terminé mi
propia lectura del libro.
¿Quién
se ha llevado mi queso?
es un relato nada intelectual. Podría decirse que es “apenas
un cuentito”. Pero tiene la mágica cualidad de los mitos
antiguos, o de los cuentos de hadas, para sacudir las fibras íntimas
de nuestros temores y ansiedades más profundos.
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“Al
principio de su nueva búsqueda experimentó tanto miedo de no
encontrar nunca Queso Nuevo que ni siquiera deseó empezar a
buscarlo. Pero lo cierto es que, desde que iniciara su viaje,
había encontrado en los pasadizos Queso suficiente para
continuar la búsqueda. Ahora, esperaba con ilusión encontrar más.
El simple hecho de mirar hacia delante ya resultaba
estimulante.” |
Personalmente,
algunos tramos del relato lograron sensibilizarme profundamente,
cosa que me ha pasado con cierta frecuencia en estos últimos
meses, pensando en mi país (Argentina), en nuestra gente, en
algunos amigos y personas que conozco.
¿Quién
se ha llevado mi queso?
llegará sencilla y profundamente a quienes estén atravesando
una situación de cambio … y también a quienes no quieren
verlo!
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