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Newsletter Nro. 67 - 4 de julio de 2007
 
     
 

HUMOR LABORAL

Entrevista laboral

El dueño de la empresa había nacido sin orejas y, aunque había tenido mucho éxito en los negocios, ese problema le molestaba muchísimo. Un día, necesitaba contratar un nuevo gerente, y tenia tres candidatos para entrevistar. El primero estaba muy bien. Conocía todo lo necesario para desempeñar su trabajo y era una persona muy interesante. Pero, al final de la entrevista, el empresario le pregunta:

– ¿Ha notado usted algo especial en mi persona?
– Oh, sí, claro. No pude evitar fijarme en que usted no tiene orejas –fue la respuesta.

Al empresario no le gustó en absoluto esa demostración de franqueza, y echó al candidato de su oficina.

La segunda entrevista era con una mujer, y ésta resultó mucho mejor que el primer candidato. Al finalizar, el empresario le hizo la misma pregunta:

– ¿Qué ve usted de diferente en mi?
– Bueno –contesta ella, tartamudeando–, a usted le... faltan las orejas.

El empresario se enfureció y la sacó a gritos de su oficina. El tercero y último de los entrevistados era sin dudas el mejor. Era un joven que hacía poco había obtenido su Master. Era muy inteligente, tenía excelente presencia y parecía ser un mejor hombre de negocios que los dos anteriores juntos. El empresario estaba ansioso, pero igualmente continuó con la rutina y le hizo la misma pregunta:

– ¿Tengo algo de diferente respecto a los demás?

Para sorpresa del empresario, el joven le contesto:

– Por supuesto que sí, usted usa lentes de contacto, ¿verdad?

El empresario quedó asombrado y se dio cuenta que estaba frente a una persona increíblemente observadora.

– ¿Cómo pudo usted saberlo? –le preguntó.

El joven se empezó a reír y le contestó:

– ¡Pues, es obvio! ¿Dónde diablos se va a colgar las gafas si no tiene orejas?

 

La Secretaria

El Director, ausente de la empresa durante la mañana, llama por teléfono a la secretaria:
– ¿Ha llamado algún imbécil, Luisa?
– No, señor, es usted el primero.

 

Inútil
– Pero cómo es que no tiene usted vergüenza de presentarse en esta entrevista de trabajo para informático con cuatro idiomas y dos Masters, si no tiene usted idea de nada.
– Pues en el anuncio decía "inútil sin experiencia".

 

El buscador de trabajo
Un hombre llega en busca de trabajo y le pregunta al dueño de la empresa que si trabaja allí cuánto va a cobrar. Y el empresario le responde:
– Al principio vas a cobrar 50.000 pesos al mes, y más tarde 65.000.
Y le dice el hombre:
– Entonces mejor vengo más tarde.

 
     
 
     
 
Esteban Owen  

PALABRAS PERSONALES
El más grande de todos

Un diálogo entre Alejandro y Ptolomeo, en las montañas de Hindu Kush, encierra a mi juicio una de las claves para entender al personaje de la película de Oliver Stone (Alexander). Allí, en ese frío y recóndito escenario en la ruta hacia lo desconocido, la "ruta hacia el fin del mundo" del sueño de Alejandro, Ptolomeo, intentando tal vez convencer a Alejandro de no seguir avanzando, dice:

– Tienes Babilonia, Alejandro, donde tu madre aguarda tu invitación.

– Sí, tengo Babilonia, pero cada territorio, cada frontera que atravieso, me quita otra ilusión. Presiento que la muerte será la última. Aun así, empujo, más fuerte, y más fuerte, para alcanzar ese hogar. ¿Adónde ha ido nuestra águila? [mirando hacia el cielo sin lograr ver al ave que los acompañaba desde su partida de Macedonia]. Debemos continuar, Ptolomeo, hasta encontrar un final.

"Si el deseo de Alejandro terminó en fracaso –diría Ptolomeo ya viejo, personificado por Anthony Hopkins, a sus discípulos–, su fracaso vuelve insignificantes los éxitos de otros hombres."

"Yo he vivido una larga vida –comentaría el mismo Ptolomeo–, pero la gloria y el recuerdo del hombre siempre les pertenecerá a los hombres que siguen sus grandes visiones, y el más grande de éstos es aquel a quien ahora llaman «Megas Alexandros», el más grande de todos los Alejandros."

En su Introducción a El management según Maslow, Deborah Stephens y Gary Heil sostienen que "la gente pasa demasiadas horas en organizaciones e instituciones que no apoyan el desarrollo de su verdadero potencial".

Abraham Maslow, padre del concepto de la "autorrealización", proponía que "la tarea de todo hombre es convertirse en la mejor versión de sí mismo". Cada uno de nosotros, cada hombre, cada mujer, la mejor versión de su propio "Alejandro".

Nadie tiene derecho a ser menos que sí mismo, a reconocer en sí un valor inferior al de sí. Cada uno de nosotros tiene el sagrado derecho de alcanzar su máxima estatura, cada uno de nosotros tiene el sagrado deber de esforzarse por alcanzar su propio destino, y realizarse y autorrealizarse en él.

– ¿Existió realmente un tal hombre Alejandro? –se pregunta el viejo Ptolomeo–. ¡Claro que no! Lo idealizamos, lo hacemos mejor de lo que realmente fue. Los hombres, todos los hombres, intentan y fracasan, intentan y fracasan.

El éxito es tan escurridizo como la arena que toma Anthony Hopkins en su mano mientras dice esas últimas palabras, y la arena vuelve a caer en la fuente de la cual la había tomado. Pero la repetición no resulta circunstancial. Intentar y fracasar, intentar y fracasar, una y otra vez.

Tal vez, se me ocurre, el único fracaso de Alejandro haya sido no reconocer que al llegar a aquellas nevadas montañas de Hindu Kush, había realmente conquistado su sueño, había cumplido su destino. Allí donde el aguila ("su" águila) detuvo su marcha, él se empecinó en seguir avanzando... hasta una muerte apresurada.

Te invito a emprender la expedición hacia la mejor versión de ti mismo.

Hasta pronto,

Esteban Owen
Director

 
     
 
     
 
A triunfar  

COMPARTIENDO LECTURAS
No vale la pena
hacer bien lo que
no vale la pena hacer


Extractos del capítulo Notas sobre la autorrealización, el deber, el trabajo y la misión, del libro El management según Maslow. Una visión humanista para la empresa de hoy, de Abraham Maslow (Paidós, 2005), pp. 33-44.

Recuerdo haber citado a varios “héroes”, personas que no sólo habían logrado la salvación personal, sino también el respeto y el amor de quienes las conocían; todas ellas trabajaban bien y eran responsables, todas eran tan felices como les permitían las circunstancias. Así pues, también se podría decir que la búsqueda de la autorrealización por medio del compromiso con un trabajo importante y que valga la pena es el camino hacia la felicidad humana (en contraste con la búsqueda directa de la felicidad; la felicidad es un epifenómeno, un subproducto, es algo que no se debe buscar directamente, es un premio indirecto a la virtud). En cuanto a la otra forma de buscar la salvación personal nunca he visto que funcionara para nadie: hablo de estar todo el día sumido en la introspección, totalmente solo y dentro de una cueva perdida en algún lugar. Puede que funcione para la gente de la India o del Japón –no seré yo quien lo niegue– pero nunca he visto que funcionara para nadie en Estados Unidos. Las únicas personas felices que conozco son las que trabajan bien en algo que consideran importante. También he señalado en mi conferencia y en mis anteriores escritos que ésta es una verdad universal para todos mis sujetos autorrealizados. Estaban metamotivados por metanecesidades [...] que se manifestaban en su devoción, en su dedicación y en su identificación con algún trabajo grande e importante. Esto era así en todos los casos, sin excepción.

[...]

Un aspecto de toda esta cuestión es que la tarea de autorrealizarse trasciende el yo sin tener que intentarlo y alcanza la pérdida de autoconciencia que tantos orientales –japoneses, chinos, etc.– intentan lograr. La tarea de autorrealizarse es la búsqueda y la realización del yo y también es el logro del desinterés que constituye la expresión última del yo verdadero. Resuelve la dicotomía entre el egoísmo y el altruismo. También entre lo interno y lo externo, porque la causa de que uno se dedique a la tarea de autorrealizarse se introyecta y pasa a formar parte del yo, con lo que el mundo y el yo dejan de ser diferentes. El mundo interno y el mundo externo se fusionan y se convierten en una sola y misma cosa. Lo mismo cabe decir de la dicotomía sujeto-objeto.

[...]

Si incorporamos a nuestro ser algo importante del mundo, nosotros mismos nos hacemos importantes. Nos hacemos tan importantes como lo que hemos introyectado y asimilado en nuestro interior. De repente, la posibilidad de morir, de enfermar, de no poder trabajar, etc., adquiere importancia. Es por ello que debemos cuidarnos, respetarnos, descansar lo suficiente, no fumar ni beber en exceso, etc. Ya no podemos cometer suicidio: sería demasiado egoísta. Sería una pérdida para el mundo. Somos necesarios, útiles. Esta es la forma más fácil de sentirse necesario. Las mujeres que tienen bebés no se suicidan con tanta facilidad como las que no son madres. Los prisioneros de campos de concentración que tenían una misión importante en la vida, un deber por el que vivir, otras personas por las que seguir vivas, tendían a seguir vivas. Las otras se rindieron, se hundieron en la apatía, murieron sin ofrecer resistencia.

He aquí un buen remedio para la autoestima: seamos parte de algo importante. Seamos capaces de decir: “Nosotros, los de Naciones Unidas…”, o “Nosotros, los médicos…”. Cuando podemos decir: “Nosotros, los psicólogos, hemos demostrado que…”, participamos de la gloria, el placer y el orgullo de todos los psicólogos de cualquier lugar.

Esta identificación con causas o trabajos importantes, este identificarse con ellos para incorporarlos a uno mismo agrandando el propio yo y haciéndolo importante, también es una forma de superar deficiencias existenciales reales como limitaciones de CI [Coeficiente Intelectual], de talento, de habilidad, etc. Por ejemplo, la ciencia es una institución social, que también explota las diferencias caracterológicas: ésta es una técnica para hacer creativas a las personas que no lo son, para que los hombres poco inteligentes puedan ser inteligentes, para que los hombres pequeños puedan ser grandes, para que los hombres limitados puedan ser eternos y cósmicos. Cualquier científico debe ser tratado con cierto respeto por poco que pueda ser lo que haya aportado, ya que es un miembro de una gran empresa y exige respeto por participar en ella. Por así decirlo, la representa. Es un embajador. (Esto también constituye un buen ejemplo: el embajador de un gran país recibe un trato diferente del que recibe el embajador de un país tonto, ineficaz o corrupto, aunque los dos sean seres humanos con defectos humanos.)

Lo mismo cabe decir del soldado que forma parte de un ejército grande y victorioso en contraste con el soldado que pertenece a un ejército derrotado. Así pues, aunque todos los científicos, todos los intelectuales y filósofos, etc., sean personas limitadas tomadas por separado, tomadas en su conjunto son muy importantes. Representan a un ejército victorioso que está revolucionando la sociedad; están preparando el nuevo mundo; están construyendo la eupsiquia(*). De este modo se convierten en héroes porque participan en empresas heroicas. Han encontrado una forma de conseguir que los hombres pequeños se hagan grandes. Y puesto que en el mundo sólo existen hombres pequeños (en grados diversos), puede que sea esencial alguna forma de participación o de identificación con alguna causa que valga la pena para que cualquier ser humano sienta una autoestima fuerte y saludable (ésta es la razón de que trabajar en una empresa “buena” [prestigio, calidad de los productos, etc.] sea bueno para la autoestima).

Todo esto está relacionado con mis pensamientos sobre la “responsabilidad como respuesta a las exigencias objetivas de la situación”. “Exigencias” se refiere a lo que “reclama” una respuesta adecuada, a lo que presenta un “carácter de demanda” de acuerdo con la constitución, el temperamento o el destino que la persona percibe en sí misma. Es decir, es lo que la persona misma se siente impulsada a hacer correctamente, a corregir; es la carga que la persona misma coloca sobre sus hombros, el cuadro que cuelga torcido de la pared y que esa persona, de entre todas las del mundo, tiene que enderezar. Hasta cierto punto es como el reconocimiento del propio yo ahí fuera, en el mundo. En unas condiciones ideales habría un isomorfismo, una selección mutua entre la persona y la tarea de autorrealizarse (su causa, su responsabilidad, su vocación, etc.). Es decir, cada tarea “exigiría” precisamente a la persona que fuera más adecuada para abordarla, como la llave y la cerradura, y esa persona sentiría su llamada con la mayor fuerza y reverberaría con ella, sintonizaría con su longitud de onda y sería sensible a su llamada. Existe una interacción, una adecuación mutua, como en un buen matrimonio o una buena amistad, como si estuvieran hechos el uno para el otro.

Pero ¿qué ocurre con quien rechaza esta responsabilidad excepcional, que no escucha su llamada o que ya no puede escucharla? Es indudable que aquí podemos hablar de culpa intrínseca, de inadecuación intrínseca, como la del perro que intenta andar sobre sus patas traseras, o la del poeta que intenta ser un buen empresario, o la del empresario que intenta ser poeta. Es algo que no encaja, que no funciona, que no liga. Si no respondemos a nuestra suerte o a nuestro destino lo pagaremos muy caro. Debemos entregarnos a ello; debemos sucumbir ante ello. Debemos dejar que nuestro yo sea elegido.

Todo esto es muy taoísta. Es bueno subrayarlo porque, inconscientemente, la responsabilidad y el trabajo se ven en función de la teoría X de Douglas McGregor, es decir, como un deber, como un pechar a regañadientes con una carga porque una moral externa nos obliga a ello, porque hay unos “deberías” que se consideran diferentes de la inclinación natural, diferentes de la libre elección basada en el deleite o el buen sabor. En unas condiciones ideales –es decir, con un egoísmo sano, con la espontaneidad y la libertad de elección más profunda, primitiva y animal, con la capacidad de escuchar la voz de los propios impulsos– abrazamos nuestro destino con el mismo entusiasmo y la misma felicidad que quien abraza a su esposa. Este rendirse (este someterse, esta receptividad confiada) es el mismo que se da en el abrazo de dos personas hechas la una para la otra. La polaridad entre la actividad y la pasividad se trasciende y se resuelve igual que en el abrazo amoroso o en el acto sexual cuando rozan lo ideal. Y se resuelve de la misma forma la dicotomía entre querer y poder. Y la diferencia entre Oriente y Occidente. Y la dicotomía entre el libre albedrío y el determinismo. (Podemos abrazar los factores que nos determinan, pero hasta esta afirmación es demasiado dicotómica. Mejor será decir que podemos reconocer que lo que parecen ser nuestros factores determinantes ahí fuera, en el mundo, en realidad es nuestro yo que parece estar ahí fuera, que parece ser diferente del yo por una percepción imperfecta y una imperfecta fusión. Es una especie de amor por uno mismo, un abrazar la naturaleza de uno mismo. Las cosas que están hechas las unas para las otras se fusionan entre sí, disfrutan de esa fusión, la prefieren a estar separadas.)

(Así pues, el hecho de abandonarse [en lugar de controlarse] equivale a ser espontáneo, constituye una forma de actividad que no es diferente de la pasividad ni está separada de ella.)

Por lo tanto, reconocer la propia responsabilidad o el propio trabajo es como una relación de amor, es parecido a reconocer una pertenencia, un Zusammenhang; tiene muchas de las cualidades paradójicas o que trascienden dicotomías de la relación sexual y del abrazo amoroso, de dos que se funden perfectamente en uno. Esto me recuerda la noción de “diseño parádico” de C. Daly King, que equivale a reconocer la conveniencia, la pertenencia, la normalidad y la corrección mediante el reconocimiento de la intención o el destino que supone este diseño.

Aplicar toda esta noción a la relación entre una persona y su destino laboral es difícil y sutil, pero no mucho más que aplicarla a las relaciones entre dos personas que se deberían casar en comparación con otras dos personas que, evidentemente, no deberían hacerlo. Se puede ver que una personalidad encaja con otra en este mismo diseño parádico.

Si el trabajo se introyecta en el yo (y supongo que siempre ocurre más o menos esto aun cuando uno intente impedirlo), la relación entre la autoestima y el trabajo es más estrecha de lo que creía. Sobre todo la autoestima sana y estable (la sensación de valía, de orgullo, de influencia, de importancia, etc.) descansa en un trabajo bueno y digno de ser introyectado, de convertirse en parte del yo. Puede que nuestro malestar contemporáneo se deba más de lo que había pensado a la introyección de trabajos que no generan orgullo, trabajos robotizados, descompuestos en fragmentos fáciles. Cuanto más reflexiono sobre esto, más difícil me es concebir que pudiera sentirme orgulloso de mí mismo, que pudiera amarme y respetarme si, por ejemplo, tuviera que trabajar en una fábrica de chicle, o en una agencia publicitaria capciosa, o en una fábrica que hiciera muebles de muy mala calidad. Hasta ahora he escrito sobre el “logro verdadero” como base para una autoestima sólida, pero supongo que esto es demasiado general y que se debe explicar más a fondo. Un logro verdadero significa inevitablemente una tarea digna de ser realizada y que llene de orgullo a quien la realiza. Sin duda, hacer muy bien un trabajo tonto no es un verdadero logro. Me gusta mi expresión “No vale la pena hacer bien lo que no vale la pena hacer”.

_________________________
(*) Eupsiquia: término acuñado por Maslow, al que definió como “la cultura que generarían mil personas autorrealizadas en una isla donde nada ni nadie fuera de la isla pudiera interferir en ellas”.

 
     
 
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PARA PENSAR

 

Desde hoy en adelante...

Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vista más estrechos. Gastamos más, pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más conocimientos, pero menos criterio.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.

Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría.
Con más comida, pero menos nutrición.
Son días que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempo de casas más lindas, pero más hogares rotos.

Por todo esto, propongo que de hoy en adelante.

No guardes nada "para una ocasión especial", porque cada día que vivas es una ocasión especial.
Busca a Dios, aprende a conocerle, lee más, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas.
Pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, come tu comida preferida, visita los sitios que ames.

La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir.
Usa tus copas de cristal, no guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.

Quita de tu vocabulario las frases "uno de estos días", "algún día".
Escribamos aquella carta que pensábamos escribir "uno de estos días".
Digamos hoy a nuestros familiares y amigos cuánto los queremos.

Por eso, no retardes nada que agregaría risa y alegría a tu vida. Cada día, hora, y minuto son especiales, y no sabes si pudiera ser el último.

 
     
 
     
 

... y seguimos recibiendo mails!!!!

Parece que después de los cambios que fuimos introduciendo desde hace algunos Newsletters, vamos consolidando lo que nuestros Suscriptores esperan de nosotros. Podemos decir con total honestidad que lo estamos haciendo juntos, ustedes y nosotros. No es simple palabrería, ustedes vieron cómo fuimos escuchando seriamente las críticas, las observaciones y las sugerencias. Todas y cada una de ellas. Y a juzgar por los mails que a contiuación compartimos con ustedes, podríamos decir que estamos en la cima de la "satisfacción del cliente". Pero no queremos dormirnos sobre los laureles. Ahora los convocamos a un desafío mayor, a un verdadero "salto cuántico" de participación en este Newsletter. Les proponemos iniciar a partir de la próxima edición una sección de Encuestas, o mejor aún, un Foro de Debate. Y lo abrimos desde este mismo momento, invitándolos a sugerir temas. Pueden enviarnos sus sugerencias a: newsletter@sht.com.ar. Los estaremos aguardando. Y ahora sí, van los mails que recibimos después del último Newsletter:

 

En esta carrera por sobrevivir, por hacer de nuestro día uno de 30 horas... para ver si logramos más, más trabajo, más proyectos, más dinero, más tiempo... tiempo.. tiempo.., restamos tiempo de familia, de amigos, de cafés, de charlas ambiguas, de gratificarnos emocionalmente... y es cuando leo su Newsletter que me ocurre algo mágico... me da mi tiempo de reflexion, de pensar en esas pequeñas cosas cotidianas que pasan a mi lado y normalmente no me detengo a verlas... gracias por ser mi cable a tierra, y por estar.. sobre todo en esta profesión de trabajar con gente para la gente, que nos hace un poco duros, a veces... realmente disfruto mucho su revista..
Silvia A. Guizzardi – Gerente de Recursos Humaos

Felicitaciones por el Newsletter... Me parece siempre super interesante y me ayuda a estar actualizada en diversas áreas. Exitos y que sigan adelante!
Rebecca Verdún – Paraguay

Hi! Soy Mayra Bellido y estudio Administración Educativa. Muchos de sus artículos me han servido en mis estudios. Me encantan las lecturas motivacionales y humorísticas, me hacen reflexionar.
Mayra Bellido

Quiero agradecer primeramente la oportunidad de recibir este Newsletter, que me actualiza y me sirve para desarrollar habilidades que son tan importantes en el ámbito laboral. Siempre me ha interesado el área de Recursos Humanos, ya que pienso que el ser humano como tal es el elemento clave y el motor en toda organización. Soy Ingeniero en Sistemas y aunque pareciera que nuestra carrera es puramente técnica, comparto con otros amigos la idea de que temas como la “inteligencia emocional”, la inteligencia social, los soft skills, las competencias y todos los temas que ustedes tratan, son importantísimos y de una relevancia tal que deberían ser tratados de una forma más frecuente entre los profesionales de una organización. Además me agrada saber que muchas de las ideas que tengo aquí se concretan y me confirman muchas creencias que tengo acerca de cómo debería ser el comportamiento y el clima en una organización. Sinceramente los felicito y los animo a que continúen adelante con su particular modo de penetrar en el cerebro de uno mediante un trato humano y de amigos, incluyendo humor y palabras sencillas, textos cortos que permiten leer y reflexionar durante el día aun en horas laborales, lo cual pienso que es una inversión de tiempo, pues nos ayudará a ser mejores para nuestras organizaciones. Saludos cordiales y muchos éxitos. Que Dios les bendiga. Atentamente,
Carlos Eduardo España – Guatemala

He venido recibiendo sus artículos desde hace casi dos años, y en cada uno de ellos siempre he encontrado consejos muy útiles, que por fortuna estoy aplicando en mi vida personal y profesional y lo hago extensivo a mis estudiantes de ciencias económicas en la universidad donde laboro. Sigan por ese camino, es el indicado. A quienes hacen las cosas bien, no se les dice otra cosa que sigan por ese camino. La meta ya fue superada. Felicitaciones!!!
Héctor Hernando - Bogotá, Colombia

Es verdad que cada día están mejorando, no sólo en los artículos sino en la acertividad que hay en ellos.
Prof. Natalio Lozano

Me gusta mucho la revista y los artículos que aparecen aquí. He aprendido y sigo aprendiendo mucho de lo que leo en el Newsletter. Adelante con fe.
Nora Barale

Esteban: te escribo para agradecer por el boletin que tanta significancia ha adquirido para mí. Me emociona hasta las lágrimas con las enseñanzas y me edifica en lo profesional (Periodismo y Psicología Organizacional). Realmente la considero una publicación de primer nivel. Muchísimas gracias.
Osvaldo Sosa – La Rioja, Argentina

Hola!!! Este Newsletter me gustó muchísimo, con muchísimo más contenido y más texto, como a mí me gusta. Espero que sigas así!!! Un saludo desde Misiones, Argentina.
Mónica Goetze

Esteban, ¿cómo estás? Sinceramente los relatos que tienen el título Para Pensar son muy emotivos para mí y me ayudan mucho a reflexionar sobre mi carrera y sobre el largo trecho que me queda por terminar... Gracias por la ayuda que dan día a día a muchas personas que cargan con sus diferentes problemáticas laborales, profesionales, etc... Sí que veo a Dios en mi espejo... por eso seguiré adelante confiando en él... Exitos y que Dios los bendiga... Hasta pronto!
Yesica Vera - San Nicolás, Argentina

Gracias queridos!!! Hace más de cinco años que recibo vuestros news con agrado. Debo confesar que no siempre dispongo del tiempo para leerlo, pero hoy casualmente pude y me regocijé con el humor y la historia de "Rose ", de quien ya la he escuchado antes, pero que no deja de enseñarme. Esteban, que sigan tus éxitos, con cariño. Saludos y bendiciones.
Lic. Carlos Wyszengrad – Buenos Aires, Argentina

Mi carta es para felicitarlos, pues la actual estructura del Newsletter la encuentro más ágil, diversificada y amigable. Me pareció de gran interés el artículo "A Triunfar", sobre el desarrollo de las competencias, con reflexiones basadas en un texto de Martha Alles; me gustaría solicitarles pudieran incluir en la sección Compartiendo Lecturas nuevos trabajos de esta misma autora. En esta misma sección quiero sugerir la inclusión de reflexiones en torno a la obra de Stephen R. Covey (7 Hábitos de la Gente Altamente Eficiente; El 8° hábito, etc.). Mi cargo en Chile es de Sub Gerente de Ventas de una Empresa dedicada a la producción y venta de artículos de menaje (bazar) y productos para el aseo doméstico (no químicos). Trabajo con un Equipo de Ventas de 10 personas que están ubicadas fuera de Santiago (la Capital). A ellos les estoy enviando en forma permanente por correo electrónico material de capacitación que les ayude en su camino de desarrollo profesional. En la tarea antes descrita el material que ustedes me envían me ha resultado de gran utilidad. Desde ya, gracias por vuestro aporte al desarrollo humano y profesional de tantas personas. Nuestra Empresa tiene una filial en Argentina con sede en Buenos Aires (a ese Equipo también le envío este material).
Jaime Salvador A. – Chile

Hola Esteban. Le cuento que soy estudiante de administracion de empresas y sus artículos me parecen muy oportunos y actualizados. La verdad me encanta recibir sus correos. Respecto al nuevo formato que manejan déjenme decirles que los colores tienen mucho que ver y como los utilizan de fondo es importante que los colores sean vivos fosforecentes, porque al utilizar colores como el amarillo o el azul oscuro hacen que los ojos se cansen, en mi caso tuve que interrumpir la lectura varias veces para poder continuar.
Patricia – Colombia

Mis saludos, y mil gracias por extraordinario trabajo el que hacen ustedes día a día por hacerme más humana y por ampliar mis conocimientos, que estoy segura que pronto me llevarán a alcanzar mis metas que darán luz y vida a mis más apreciados sueños.
Silvia Bolivar

 
     
 
     
 

Ya sabes, aguardamos tus sugerencias para iniciar el Foro

Como mencionamos recién, a partir del próximo Newsletter queremos dar un "salto cuántico" en la participación de ustedes, nuestros Suscriptores. Esperamos sus sugerencias de temas para una Sección Foro de Debate que iniciaremos en este espacio. Escríbenos a:

newsletter@sht.com.ar

Hasta pronto,

Esteban Owen
Director